Los héroes

La generación que nos tacha de flojos e indiferentes no aprendió nada de su sismo: jefes de gobierno, delegados, medios de comunicación y constructoras crearon un pacto tan grotesco como lucrativo.

Los medios dicen que los jóvenes mexicanos ayudamos a los héroes de las fuerzas armadas con las labores de rescate. Es cierto que manos y corazones se volcaron de inmediato y marchamos a raudales para atender la emergencia. Es cierto también que ejército y marina hicieron, finalmente, su trabajo.

Que la Ciudad de México esté en un corredor sísmico es solo parte de la historia. La otra es la corrupción: el cártel inmobiliario construyó con unicel edificios mal diseñados, y los empresarios decidieron que sus costureras podían trabajar en un sitio con daños estructurales. Por si fuera poco, una escuela alojaba cientos de niños a pesar de que la delegación sabía que algo estaba mal.

Pocos medios están interesados en llegar a las últimas consecuencias porque #FuerzaMéxico y qué bonita está #Frida. No es el momento de culpar, afirman, sino de unirnos. Como si fueran incompatibles.

Hoy sabemos que la generación que nos tacha de flojos e indiferentes no aprendió nada de su sismo: jefes de gobierno, delegados, medios de comunicación y constructoras crearon un pacto tan grotesco como lucrativo. La negligencia de los legisladores y la avaricia de los delegados costó cientos de vidas y millones en pérdidas. Los poderes ejecutivos no aprendieron a dar permisos de construcción ni a regular los usos de suelo. Tuvieron mucho tiempo y lo invirtieron en hacer política barata.

Hablemos de lo verdaderamente excepcional.

A falta de liderazgos, nuestra generación se volcó a la organización: en el centro Horizontal se dieron cita grupos de acción política como Ahora o Wikipolítica y organizaciones de la sociedad civil como Artículo 19 o R3Dmx. Para responder a la tragedia crearon #Verificado19s: una sofisticada plataforma que agrega y verifica información.

Detrás de #Verificado19s hay un equipo que mapea centros de acopio y zonas de derrumbes para crear una base de datos de necesidades y rutas de entrega. Acto seguido, otro equipo verifica si la información es real y, sobre todo, si sigue vigente. Para lograrlo, se contacta a los administradores de los centros de acopio y a voluntarios que están en el lugar de los hechos.

El siguiente paso es compartir la información para orientar los esfuerzos de solidaridad: un sistema de folios con hora y fecha evita la duplicidad y ataja la confusión. Por si fuera poco, el equipo de #Verificado19s creó redes para la administrar la llegada de víveres y voluntarios.

Incluso se implementaron mecanismos para evitar que los gobiernos capturaran el apoyo y lo repartieran con fines electorales.

Mientras las autoridades acaparaban la información haciendo cálculos políticos, nuestra generación hizo de la transparencia y la horizontalidad una fortaleza.

La segunda parte del show es grotesca: el PRI amenaza con renunciar a su dinero y desaparecer la representación proporcional. Su intención no es apoyar a los damnificados. Por el contrario, es una jugada maestra para privatizar la democracia y concentrar el poder. En el peor de los casos —y si no se ponen de acuerdo— ellos se ganan puntos por haberlo propuesto.

Los peores delincuentes son los que se aprovechan de la tragedia. De ellos, hablaremos mañana.

 

* Texto escrito en conjunto con Juan Pablo Espinosa (@JuanPabloEMT)

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