¿Necesitamos un árbitro de la verdad?

Un adulto promedio en Estados Unidos estuvo expuesto a 1.4 fake-news durante la elección que dio la presidencia a Trump. ¿Basta eso para incidir en una elección? ¿Para polarizar el ambiente? No es posible saberlo, pero levanta una pregunta mucho más importante: ¿Quién se convertirá en el árbitro de la verdad?

Quizá una de las primeras y más conocida fake news, con resultados calamitosos, sea la historia del niño Simón en la cuaresma del año 1475. El pequeño de dos años y medio desapareció y rápidamente el franciscano Bernardino da Feltre empezó a circular la versión de que la comunidad judía había asesinado al niño, le habían drenado la sangre y la habían bebido para celebrar la Pascua. La noticia se extendió rápidamente y el Príncipe-Obispo de Trento, Johannes IV Hinderbach, ordenó el arresto e interrogatorio de buena parte de la comunidad judía. Quince de ellos fueron declarados culpables y quemados en la hoguera. 

Las fake news son tan viejas como nuestro afán por comunicarnos, solo que con el arribo de cada medio de comunicación -imprenta, radio, televisión y ahora internet y redes sociales- nuestras preocupaciones sobre ellas han ido cambiando con los siglos. Recientemente el debate sobre las fake news se ha avivado entorno a su posible incidencia en el voto independentista de Cataluña, el Brexit y los resultados electorales que en EUA dieron la presidencia a Trump.

EUA y las fake news

Un estudio elaborado por Dartmouth College y el European Research Council estimó que aproximadamente 1 de cada 4 estadounidenses visitó un sitio web de noticias falsas entre el 7 de octubre y el 14 de noviembre 14 de 2016 y que los partidarios de Trump fueron quienes más visitaron los sitios web de noticias falsos y abrumadoramente pro-Trump. Sin embargo, el consumo de noticias falsas estuvo muy concentrado en un grupo muy pequeño: casi el 6% de las visitas a sitios web de noticias falsas provenía del 10% de las personas consumían las noticias más conservadoras. Esto señala que más que ser utilizadas para convencer, las fake news polarizaron los extremos en la elección y permitieron que los más conservadores, reforzaran sus creencias previas.

Por otro lado, un estudio realizado por BuzzFeed News confirmó que en FB durante los últimos 3 meses de la elección de Estados Unidos, que las principales fake news tuvieron mayor engagement las noticias principales compartidas por medios como el New York Times, Washington Post, Huffington Post, NBC News.

Pero no perdamos de vista que Facebook mide el engagement de las publicaciones de manera cuantitativa, no cualtitativa y que este engagement es cualquier interacción que se tiene con el post: reaccionar a un anuncio (“me encanta”, “me divierte”, “me asombra”, “me entristece” y “me enoja” o “no me gusta”), comentarlo, compartirlo, ver una foto o un video o hacer clic en un enlace. E interactuar con una fake news no es necesariamente creérsela.

Estados Unidos tiene una larga relación con las fake news:

Fuente: Social Media and Fake News in the 2016 Election. Hunt Allcott is Associate Professor of Economics, New York University. Matthew Gentzkow is Professor of Economics, Stanford University, Stanford, California. Both authors are Research Associates, National Bureau of Economic Research, Cambridge, Massachusetts.

Hunt Allcott y Matthew Gentzkow han señalado que uno de los catalizadores de las fake news es el bajo nivel de confianza que padecen los medios tradicionales, lo que ha provocado que el elector busque otras alternativas de información. Pero el riesgo, dicen los autores, es que con los medios tradicionales había una limitante que era la reputación del mismo medio, por lo cual tenían menos incentivos a mentir o difundir información claramente falsa. En el caso de Facebook la reputación del medio no actúa como limitante. También señalan el nuevo nicho de mercado que representaron estas noticias falsas ya que, entre más se comparte una noticia, mayor número de publicidad se vincula a dicha página y por tanto, se generan réditos económicos para quienes las crearon. Como el caso de los jóvenes de macedonia que crearon páginas de fake news solo para hacer negocio.

A partir de sus cálculos en número de páginas compartidas con fake news y una encuesta, Allcott y Gentzkow concluyen que un adulto promedio en Estados Unidos estuvo expuesto a 1.4 fake-news durante la elección. ¿Basta eso para incidir en una elección? ¿Para polarizar el ambiente? No es posible saberlo, pero levanta una pregunta mucho más importante: ¿Quién se convertirá en el árbitro de la verdad?

 ¿Quién es el árbitro de la verdad? El debate en el mundo

Italia: En noviembre de 2017, el político italiano, Luigi Di Maio, parte del Movimiento 5 estrellas propuso que la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) controle las noticias y el debate político durante la campaña electoral. Pero no se especificaron los posibles mecanismos. Por otro lado, Matteo Renzi, pidió directamente a Facebook, apoyo para lograr este año una campaña electoral limpia y, según declaraciones al NYT, Facebook planea enviar una “fuerza de tarea” de verificadores de datos y enseñarle a 8,000 estudiantes a detectar noticias falsas.

República Checa: En las elecciones de la República Checa del año pasado se creó el Center Against Terrorism and Hybrid Threats para desmentir falsas noticias y contener su difusión. ¿Esta es una opción? ¿Un monopolizador de la verdad?

Francia: En enero de este año, Emmanuel Macron propuso crear una ley para prohibir las fake news durante las elecciones. Esta propuesta incluiría la obligatoriedad de los sitios web de transparentar quién los financia y con qué intención y contempla la posibilidad de que las autoridades puedan desechar contenidos falsos o cerrar portales de internet.

México: La semana pasada el INE anunció un convenio con Facebook “para promover la participación ciudadana” y “evitar las noticias falsas en redes sociales”. Según Lorenzo Córdova era un “convenio inédito”, pero como escribió Ana Francisca de la Vega,  en ese convenio -que para esas fecha aún no se hacía público- “¡no se mencionaba ni una sola vez el término fake news!”. La presión de los medios pronto obligó al INE a hacer público el documento y resultó que el convenio tenía en realidad un alcance mucho más corto: Facebook tiene la intención (no obligación) de hacer a que alguno de sus productos de participación ciudadana estén disponibles para los usuarios mexicanos y básicamente el resto del convenio es hacer que esta plataforma difunda los resultados del PREP. Si el INE está tan preocupado por las fake news habría que decirles que sobredimensionar una noticia descafeinada también es difundir una fake news. 

En declaraciones previas la OSCE ha dicho que “bloquear o prohibir los medios de comunicación no es una respuesta al fenómeno de la desinformación y propaganda, ya que lleva a acciones arbitrarias y motivadas políticamente. Los límites a la libertad de los medios en aras de la conveniencia política conducen a la censura y, cuando se inicia, la censura nunca se detiene”.

La respuesta está en fomentar más debate y pluralismo mediático.

 

@yamilnares @defoe

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