Si aspiran a representarnos, ¡que debatan!

Pese a que el grueso de la población ve el debate para decidir por quién votar; los debates siguen quedando a deber para cumplir este objetivo. Ningún medio hace un recuento de todas las propuestas que los candidatos hacen durante el debate, ¡sin duda nos está faltando información!

Sorprendidos por los resultados que nos arrojó la encuesta en vivienda que hicimos durante el primer debate presidencial (posiblemente el primer ejercicio demoscópico en México que mide las reacciones de un debate presidencial, ¡mientras este sucede!); para el segundo quisimos no solo repetir el ejercicio sino compararlo con las reacciones del primero. Para ello medimos variables de contexto y opinión[1] de ambos debates y los resultados fueron no menos interesantes.

En el Tercer Panel Nacional Defoe 2018, realizamos un ejercicio específico para medir el impacto de los dos debates realizados hasta ahora. Esta propuesta cuenta con la primicia de ser realizada durante cada debate, cuando en el marco usual se realizan antes o después vía telefónica, lo que podría contener sesgos de deseabilidad sobre que se vea o haya visto el debate. Es por esto que Defoe, en su estrategia de innovación, realiza el ejercicio de medir lo que los mexicanos opinamos durante esta contienda electoral mientras suceden los debates.

El porcentaje de interés para este segundo debate -en donde se discutieron temas de migración, comercio exterior, inversión, seguridad fronteriza y combate al crimen transnacional- fue prácticamente igual al del primero. En esta ocasión 77% de los encuestados, o alguien de su familia, estaba viendo el debate.

El principal medio para ver el debate sigue siendo, por mucho, la televisión. Y esto nos hace pensar que ver el debate es, por lo menos en estas elecciones, parte de un ritual familiar. En donde la familia se sienta frente al televisor para escuchar a los candidatos y conversar sus impresiones entre ellos. La familia también es una célula política.

Lo que sigue siendo preocupante es que pese a que el grueso de la población ve el debate para decidir por quién votar y/o conocer todas las propuestas de los candidatos; los debates nos siguen quedando a deber para cumplir este objetivo. Me parece que este año ningún medio hace un recuento de todas las propuestas que los candidatos hacen durante el debate, pero si esa es la única información “dura” que vamos a tener como ciudadanos para poder emitir nuestro voto, ¡sin duda nos está faltando información!

El formato del debate presidencial del pasado domingo fue completamente nuevo y en este fueron los ciudadanos quienes realizaron una pregunta general, que los candidatos debían responder en un minuto y posteriormente, los moderadores hacían preguntas de seguimiento a cada uno de ellos. Este novedoso formato fue bien recibido entre nuestros encuestados.

Y abonó en el papel de los periodistas como moderadores de estos ejercicios democráticos:

Quizá uno de los hallazgos más relevantes de este segundo levantamiento demoscópico fue descubrir que el porcentaje de personas que opina que la asistencia a los debates presidenciales debe ser obligatoria, pasó – de un debate a otro- de 59 a 80%. Esto quiere decir que los debates como ejercicios democráticos ya no son vistos como una graciosa concesión de los candidatos, sino como una obligación si es que aspiran a gobernarnos.

 

@yamilnares

@Defoe

 

Referencias: 

[1] La metodología del ejercicio es seleccionar una submuestra y sobre-muestra de secciones; para el primer debate se realizó una submuestra de 10 secciones electorales pertenecientes a una muestra nacional de 40 que fuera representativa de la población mexicana mayor de 18 años y con credencial de elector vigente, obtuvimos 10 entrevistas por sección para contar con un total de 100 entrevistas.

Para el segundo debate se realizó una sobre-muestra de 20 secciones con 10 entrevistas en cada una para recopilar 200 entrevistas efectivas.

En ambos casos, la selección de secciones se realizó de manera aleatoria sistemática con probabilidad proporcional a su tamaño en el país. La selección de vivienda se realizó bajo un salto sistemático de 3 viviendas se haya o no obtenido la entrevista efectiva. En la vivienda seleccionada se elige a un ciudadano aleatoriamente bajo el criterio del último cumpleaños. Para el primer debate, el trabajo de campo comenzó exactamente a las 8 pm y para el segundo a las 9:30 pm.

Ya que las opiniones que se miden son el resultado de preguntas hechas de la misma forma en ambos ejercicios, podemos tener una comparación entre los debates sobre los resultados y encontrar diferencias y motivaciones claras con el valor agregado de que se registran mientras sucede. Sin embargo, una limitación de este ejercicio es el tamaño de muestra: son solo 100 casos para el primer debate y 200 para el segundo, el margen de error asociado a un nivel de confianza estadístico del 95%, asumiendo un muestreo aleatorio simple, es de +/-9.8% y +/-6.93% respectivamente.

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