México en bancarrota: los riesgos de una afirmación

Es posible que el equipo de AMLO se haya dado cuenta que el recorte de salarios, la eliminación de privilegios a funcionarios y la honestidad de la clase política no serán suficientes para obtener los recursos necesarios para cumplir las promesas de campaña.

Hace poco más de una semana, Andrés Manuel López Obrador visitó Tepic, Nayarit, al inicio de su gira de agradecimiento. Durante el mitin hizo una afirmación que desde entonces ha generado controversia. El presidente electo aseguró que recibirá un país en bancarrota por las políticas neoliberales que se han aplicado los últimos 30 años. “Porque México está pasando una situación complicada de seguridad y económica y porque está en bancarrota, no podremos hacer todo lo que se está demandando, pero sí vamos a cumplir todo, todo lo que ofrecimos en campaña, ese es el piso y de ahí para arriba y hasta donde nos alcance el presupuesto”, dijo.

Esta polémica afirmación ha levantado la opinión de expertos. Entre ellos obligó al actual titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), José Antonio González Anaya, a contradecir lo dicho por Obrador: “México tiene finanzas públicas sanas, tiene una estabilidad anclada en sus finanzas públicas sanas, una inflación que va convergiendo al rango del Banco de México, un sector financiero bien capitalizado y líquido”, comentó durante una reunión del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

El comentario de Andrés Manuel López Obrador, que también ha sido refutado por el sector privado, entre ellos por Claudio X. González Laporte, presidente del Consejo de Kimberly Clark y expresidente del Consejo Mexicano de Negocios, tiene distintas interpretaciones e implicaciones no sólo desde el punto de vista económico, sino también social.

Pablo Castañón, líder del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), ha dicho que “bancarrota significa que una entidad, una empresa o una familia no tenga para pagar los compromisos financieros que se tienen y México está cumpliendo con todos sus compromisos, internos y externos”.

Desde la perspectiva económica, asegurar que el país está en bancarrota, como ha hecho AMLO, implicaría que:

  1. El gobierno mexicano no tenga los recursos suficientes para proveer todo tipo de bienes y servicios. Es decir que de haber bancarrota no se podrían pagar los salarios de funcionarios públicos, financiar programas públicos y sociales, así como pagar la deuda externa.
  1. Los Certificados de la Tesorería (CETES) no se venderían. Si el país estuviera en quiebra la posibilidad de que el gobierno pagara los CETES sería muy baja; por lo tanto, nadie los compraría, a no ser que su tasa de interés sea lo suficientemente alta para que compense el riesgo de impago. No obstante, los CETES están actualmente a 8.26 puntos porcentuales a un año.
  1. Empresas calificadoras como Moody´s, Standard & Poor´s, Fitch Ratings, entre otras, habrían modificado ya la calificación crediticia que le dan a México, y que está relacionada con la disciplina financiera, la liquidez y la confianza en el sistema financiero de nuestro país. Actualmente se encuentran en A3, BBB+, y AAA(mex), respectivamente, sin registrar ningún cambio. Esto significa que la situación es estable y que están lejos de registrar algún indicio de quiebra del gobierno mexicano.

Desde la perspectiva política, cuando AMLO dice que el país que está heredando del PRI está en quiebra, tal vez se refiere a que:

  1. Después de las elecciones ya hizo cuentas junto con su equipo, y se han dado cuenta que cumplir con todas las promesas de campaña es imposible pues no se tienen los recursos disponibles para hacerlo.
  1. La realidad es muy diferente a como se ve desde la perspectiva de ser oposición, sin participar directamente en los mecanismos de gobierno. Una vez obtenida la victoria en las elecciones presidenciales es momento de conocer cómo funciona realmente el gobierno federal, cómo está construido el presupuesto público y cuál es el grado de maniobra real con el que se cuenta para cumplir con todas las propuestas de campaña. Es posible que se hayan dado cuenta que el recorte de salarios, la eliminación de privilegios funcionarios, y la “honestidad” de la clase política, no serán suficientes para obtener los recursos necesarios para cumplir las promesas de campaña.
  1. Es más fácil hacer responsable al gobierno federal actual y al Banco de México por un posible incumplimiento de las promesas que AMLO hizo durante su campaña. Al primero le atribuye dejarle el país en quiebra. Al segundo la responsabilidad en caso de que estalle una crisis financiera.

Lo dicho por Andrés Manuel López Obrador en Nayarit, es grave. Las consecuencias no sólo pueden ser del tipo económico, pues puede provocar que inversionistas decidan postergar acuerdos y la inyección de recursos al país, sino que también puede tener consecuencias durante su gobierno, ya que se vuelve un antecedente de que estará poco dispuesto a asumir sus errores y la responsabilidad de las consecuencias que éstos provoquen.

Es probable que la economía mexicana deba enfrentar grandes desafíos y rezagos, sin embargo, es necesario que el poder entrante entienda que ya no es oposición, que ya no está en campaña, que la gira ya no es para buscar votos y que cualquier declaración, sin sustento y sin evidencia, puede tener riesgos no sólo para su administración, sino para el país entero.

 

@yamilnares

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