Mari mariguana

Más allá de los estigmas relacionados con la mariguana y la reciente jurisprudencia de la SCJN para su consumo con fines lúdicos, vale preguntarse: ¿Qué ha faltado para llevar este tema al interés de todos? y ¿Qué medidas se han tomado para prevenir la desinformación sobre su consumo?

La mariguana ha estado en boca de todos en los últimos días. Este lunes, el titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), Julio Salvador Sánchez y Tépoz, presentó los lineamientos para la producción, importación, exportación y comercialización de mariguana con fines médicos y científicos. Esto se debió a que, la semana pasada, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estableció jurisprudencia para el consumo de mariguana con fines lúdicos y recreativos. Después de resolver cinco amparos, por mayoría de votos, cuatro a favor y uno en contra, bajo las ponencias de la ministra Norma Piña y el ministro Arturo Zaldívar, se reiteró, por quinta ocasión, la inconstitucionalidad de la prohibición absoluta del consumo recreativo de esta hierba.

¿Qué se resolvió?

  • Se autorizó el consumo personal de mariguana con fines lúdicos y recreativos sólo para quien tramite un juicio de amparo.
  • La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) debía determinar los lineamientos y modalidades para otorgar dichos permisos.

¿Qué no se resolvió?

  • La SCJN no autorizó la comercialización, suministro, enajenación o distribución de mariguana.
  • No se autorizó el consumo de otros estupefacientes y psicotrópicos.
  • La SCJN tampoco se pronunció sobre la despenalización de la mariguana.

El argumento central de la SCJN es que la negativa de la COFEPRIS de dar permisos a las personas mayores de edad para el consumo de mariguana, viola el derecho al libre desarrollo de la personalidad. La Primera Sala sostuvo que este derecho “permite que las personas mayores de edad decidan -sin interferencia alguna- qué tipo de actividades lúdicas desean realizar y protege todas las acciones necesarias para materializar esa elección”. Sin embargo, no podrán ejercer este derecho frente a menores de edad ni en lugares públicos donde se encuentren terceros que no hayan brindado su autorización.

Los artículos de la Ley General de Salud que se declararon inconstitucionales fueron el último párrafo del artículo 235; el artículo 237; la fracción I del artículo 245; el último párrafo del artículo 247 y el artículo 248. Esto es destacable, primero porque se reconoce la capacidad y la competencia de las personas para elegir su propio proyecto de vida sin la intervención de nadie, incluso del Estado. Segundo, porque se reconoce la libertad de las personas, justificando la intervención del Estado sólo para evitar daños a terceros, y, por último, porque se promueve la responsabilidad de las personas con respecto a sus actos y comportamientos.

La Primera Sala aclaró que este derecho “no es absoluto y que podría regularse el consumo de ciertas sustancias, pero las afectaciones que provoca la marihuana no justifican una prohibición absoluta a su consumo”. Por esta razón, es importante considerar lo siguiente:

  1. Los estudios existentes apuntan a que el uso de la mariguana tiene consecuencias débiles en términos de adicción y de efectos colaterales. De modo que, en principio, no existe una base sólida para mantener medidas restrictivas a la libertad y a la decisión personal con respecto a su consumo.
  2. La autorización del consumo personal de mariguana con fines lúdicos y recreativos no necesariamente disminuirá la violencia vinculada al crimen organizado, ya que estas organizaciones han diversificado sus actividades a la extorsión, el secuestro, la piratería, el robo a camiones de carga en carreteras y la trata de personas. Por ello, es importante que el consumo de la mariguana sea visto más como un tema de salud pública, que como uno de seguridad.
  3. Al mismo tiempo que se da esta autorización, se deben reforzar las políticas públicas orientadas a prevenir su consumo.
  4. Su autorización puede dar pie a la creación de mecanismos de regulación de la venta de mariguana, a través de un régimen de licencias. Como en el caso del estado de California, en Estados Unidos, en donde, a través de mecanismos recaudatorios, es decir la creación de impuestos, se pueden financiar los programas de prevención de su consumo y de tratamiento de adicciones.
  5. La importancia de promover y facilitar la producción y el uso de productos derivados de la mariguana, a partir de sus distintas sustancias activas, tales como el cannabinol, cannabidiol y cannabigerol, para el tratamiento de distintos padecimientos como la epilepsia, artritis, reumatismo, glaucoma, dolores crónicos, migrañas, esquizofrenia, parkinson, esclerosis múltiple y otras enfermedades asociadas a dolores intensos.

En el año 2015, a propuesta del ministro Arturo Zaldívar, este mismo criterio fue sostenido por primera vez y fue reiterado posteriormente. En aquel año, sabiendo la importancia del debate en torno a la autorización del consumo de la mariguana en México, en Defoe realizamos en una encuesta nacional (cara a cara, 400 casos) en la que le preguntamos a las personas varias cuestiones en torno a este asunto. Aquí las cifras que se obtuvieron:

  • 83 de cada 100 personas encuestadas dijeron haber oído hablar sobre la legalización de la mariguana. En contraste, 15 de cada 100 afirmaron no haber escuchado nada al respecto.
  • 47 de cada 100 encuestados dijeron no estar de acuerdo en autorizar el consumo de la mariguana, sólo 6 de cada 100 afirmaron estar muy de acuerdo y 17 de cada 100 algo de acuerdo.

La baja popularidad de la medida, se mantuvo aun cuando se le comentó a los encuestados que la mariguana es una sustancia menos dañina que el alcohol o los cigarros, y que en ocasiones se usa con fines medicinales.

  • Sin este argumento, sólo 23 de cada 100 personas respaldaron la legalización de la mariguana. Después de conocer las razones mencionadas en el párrafo anterior, sólo 28 de cada 100 personas respaldaron la medida.
  • En contraste, 49 de cada 100 siguieron oponiéndose a ello, mientras que sin este argumento eran 47 de cada 100.

Estos resultados nos muestran un hecho destacable. Que la autorización del consumo de la mariguana, con fines lúdicos o médicos, es un tema de nicho o de un sector específico de la población, más que de una mayoría. Más allá de los estigmas relacionados con esta planta, vale preguntarse: ¿Qué ha faltado para llevar esta discusión al conocimiento y al interés de todos? ¿Por qué no se lo logra transmitir la importancia de un tema de política y salud públicas como éste? ¿Qué medidas se han tomado para prevenir la desinformación, negativa o positiva, sobre el consumo de la mariguana? ¿En qué otros sectores estamos desinformados? ¿Será que le están quemando los pies a Cuauhtémoc, y no nos hemos dado cuenta?

 

@yamilnares

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