Vinnie Jones: un rudo en el fútbol y en el cine

Muchos lo conocieron en la pantalla grande interpretando a rudos personajes, pero pocos saben que su rudeza surgió en los campos de juego del fútbol inglés. Y que también compitió con algo de mérito.

El personaje se llama Bullet Tooth Tony, algo así como Tony Dientes de bala. Su apodo, y gran parte de su reputación en el mundo del hampa, se debe a un episodio en el que fue baleado seis veces y, no contento con sobrevivir y matar a su atacante con un cuchillo, reemplazó seis de sus dientes frontales por esas balas. Con su aterradora sonrisa y sus violentos métodos, es el encargado de encontrar un diamante robado en Snatch, cerdos y diamantes, la célebre película de gangsters dirigida por Guy Ritchie en la que comparte cartel con Brad Pitt y Jason Statham, y su segunda colaboración con el director Guy Ritchie tras interpretar a un personaje muy similar en Juegos, trampas y dos armas humeantes.

Lo que pocos saben es que Vinnie Jones, el intérprete de estos recordados personajes, no inició su carrera en las academias de actuación, sino en otro campo del espectáculo, como bien puede serlo el fútbol. Y, como sus personajes, su desempeño en el campo de juego se caracterizó por una rudeza que quedó en la historia: en una eliminatoria de FA Cup entre el Chelsea y el Sheffield United en 1992, jugando para los ‘blues’, protagonizó la expulsión más rápida de la historia del fútbol profesional al recibir la roja a los tres segundos del inicio del encuentro por una dura entrada sobre Dave Whitehouse. “Fui demasiado fuerte, demasiado salvaje o demasiado pronto, pero después de tres segundos no fui tan ‘sangriento”, confesó en su autobiografía, en la que también se define como “la persona más agradable que conoce”.

Jugando como volante de marca, Vinnie Jones acumuló más de 40 sanciones por su juego duro y sus entradas. Fue expulsado 12 veces y es recordado por episodios como cuando en 1987, en un duelo entre el Wimbledon y el Newcastle, le hizo la vida imposible al entonces emergente Paul Gascoigne, sometiéndolo a un repertorio de empujones, golpes, amenazas y escupitajos que tuvo su colofón cuando le agarró los testículos, en una imagen que le dio la vuelta al mundo. En su historial también se cuentan varias condenas menores por pelearse en un bar, amenazar de muerte a la tripulación de un vuelo o golpear a un vecino.

Pero no todo fueron malas acciones. En 1988 fue uno de los protagonistas de una de las grandes gestas futbolísticas de la década, cuando ganó la FA Cup con el Wimbledon. En ese equipo, que pasó a la historia la ‘Crazy Gang’, Vinnie Jones pasó de la cuarta a la Primera división en cinco temporadas y a la siguiente ganó la FA Cup al poderoso Liverpool. Luego de ese, su único título como profesional, siguió su carrera en el Chelsea, Leeds, Sheffield United y QPR. Y, aunque nació en Inglaterra, jugó en la selección de Gales.

Sus inicios en la pantalla fueron mientras aún jugaba, cuando en 1992 protagonizó y comercializó el documental Soccer’s Hard Men (los hombres duros del fútbol), en el que recopiló duras entradas propias y ajenas dando consejos de cómo neutralizar a un rival. “Sólo enseño lo que hago en el campo”, sostuvo Jones, que fue sancionado por ello. Fue a punto del retiro cuando el director de cine Guy Ritchie le propuso protagonizar la película Juegos, trampas y dos armas humeantes.

Desde entonces ha actuado en más de 50 largometrajes. Además de las películas mencionadas de Guy Ritchie – que entre otras cosas es el ex esposo de Madonna– ha aparecido junto a estrellas como Arnold Schwarzenegger y Stallone en Plan de Escape (2013), con Nicolas Cage en 60 Segundos (2000) y con Bruce Willis en Fuego Cruzado (2012) y como villano en X-Men III, la decisión final (2006), junto a Hugh Jackman y Halle Berry, con los que había actuado junto a John Travolta en Swordfish (2001).

Ahora, con sus años de fútbol en el pasado, espera en su mansión en California el guion de su próxima película. Quien se lo lleve se encontrará con un tapete de bienvenida en el que se lee: “No tengas cuidado con el dueño pero sí con su dueño”.

 

@yamilnares

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