Decidiendo sobre la muerte

El 45 % de los mexicanos encuestados por DEFOE está de acuerdo con que hay circunstancias en las que se debe permitir que un paciente muera.

Jack Kevorkian –patólogo–  fue uno de los más grandes defensores de la eutanasia en Estados Unidos. Promovió el derecho de los pacientes a morir y ayudó a 130 pacientes a terminar con su vida a través del suicidio asistido, lo que lo hizo merecedor al apodo Doctor Muerte. Fue conocido por su famosa frase “morir no es un crimen”. Gracias a él se puso en discusión la eutanasia en varios estados de EEUU.

Recientemente ha habido un gran alboroto en nuestro país dado que se corrió la voz de que AMLO promovería la eutanasia en México. Aquí especificamos que no es así, como dice en el artículo recomendado en el link, lo que se pretende es ampliar la ya existe Ley de Voluntad Anticipada ya existente en 11 entidades del país. Es por eso que decidimos publicar esta encuesta que recientemente hicimos entre los mexicanos:

El 45% de los mexicanos encuestados dijeron estar de acuerdo con que hay circunstancias en las que se debe permitir que un paciente muera.

Regresando al caso de Kevorkian –el médico que les contaba– , su intención no era matar pacientes, sino hacer que el dolor terminara, por lo que creó una máquina llamada Thanatron –o máquina de la muerte–, que permitía que sus pacientes se auto-suministraran químicos letales que terminarían con sus vidas. ¿Cómo es que eso no era ilegal? El Thanatron tenía un sistema de cuerdas a través del cual los pacientes activaban el suministro de los químicos por sí mismos, ya que lo ilegal era que alguien más lo hiciera.

Por los resultados de nuestra encuesta, sólo el 33% de la población estaría, de alguna manera, de acuerdo con la labor del Doctor Muerte.

Habría que señalar que, además de la voluntad del paciente, otro factor relevante en esta ecuación es la postura de los médicos y enfermeras. ¿Qué tanto peso consideramos que le dan a la voluntad del paciente en estos casos?

Sigamos con la historia de Jack. En 1991, fue retirada su licencia médica por lo que ya no era posible conseguir los químicos que necesitaba para el uso del Thanatron, así que se vio en la necesidad de inventar el Mercitron –o máquina de la misericordia–. Este aparato funcionaba a través de una mascarilla con la que los pacientes inhalaban monóxido de carbono, y máximo 10 minutos, surtía el efecto buscado. Lo más importante para este hombre era la voluntad del paciente.

Seguramente muchos de nosotros nos hemos topado contestando depende a algunas preguntas relacionadas con temas como éste. Así pues, planteamos diferentes escenarios para saber qué tanto una persona tiene el derecho moral de decidir terminar con su propia vida en diferentes circunstancias, según los mexicanos. Sobresale la respuesta positiva cuando se trata de un gran dolor, falta de esperanzas de mejora y el sufrimiento de una enfermedad incurable. Pero cuando se habla de que la vida es una carga de alguna manera, la cosa cambia. Chequen:

En estas circunstancias es en donde cobra relevancia la Ley de Voluntad Anticipada. En pocas palabras, esta ley permite expresar el tratamiento médico que se desea recibir frente a enfermedades terminales y accidentes. En caso de que una persona no haya expresado sus deseos antes, ¿qué poder de decisión debe tener la familia?

Situación más que complicada. Por suerte, sólo el 10% de nuestros encuestados dijeron haber vivido algo así con un amigo o familiar cercano en los últimos cinco años.

¿Cuál fue el final del Doctor Muerte? A pesar de que en 1999, Jack fue acusado y sentenciado por asesinato a uno de sus pacientes al que él mismo le administró una inyección letal, salió libre unos años después por buen comportamiento y su grave situación de salud. Murió en 2011 a los 83 años en un hospital de Michigan, se dice, sin necesitar ninguno de estos procedimientos.

Díganos qué piensan: ¿se han visto en una circunstancia tan difícil como ésta? ¿Qué harían en un caso así? ¿Están interesados en redactar su documento de voluntad anticipada? Esperamos sus comentarios en @YamilNares y @DefoeMx.

P.D. Si les interesó la vida de Jack Kevorkian, tal vez quieran ver You don’t know Jack (2011).

 

@YamilNares

 

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