Comer pulpo vivo en Noryangjin

Cuando en Corea dicen "pescado y marisco fresco" no se andan con tonterías. Un paseo por el mercado Noryangjin y una aventura culinaria sin igual, el sannakji o "pulpo vivo" de Corea.

Comer pulpo vivo en Noryangjin

Al principio uno podría pensar que está entrando a una interminable tienda de mascotas acuáticas, pero es en realidad el famoso mercado Noryangjin de pescados y mariscos en Seúl, Corea del sur, únicamente superado en tamaño y fama por el mercado Tsukiji, en Japón.

Los pasillos prácticamente se pierden en el horizonte y a los lados está tapizado de grandes peceras acomodadas en escalones, el agua fresca y cristalina cae en cascadas de un piso a otro para ser retomada en la pecera de más abajo, filtrada y expulsada de nuevo en la superior. Dentro de los grandes estanques se encuentran todo tipo de bichejos y peces vivos. Cuando en Corea dicen “pescado y marisco fresco” no se andan con tonterías. Lenguados y langostas descansan en las partes más bajas, en las de en medio nadan peces de todos tamaños y colores, camarones del tamaño de mi antebrazo mueven patas y colas mientras que una especie más pequeña nada en grandes peceras cilíndricas, equipadas con chorros para simular la corriente que necesitan. Cangrejos del tamaño de mi torso se apilan unos sobre otros y mueven sin cesar sus perturbadoras mandibulillas. Unos extraños moluscos a los que les llaman “piñas marinas” reposan inertes en sus conchas llenas de protuberancias, gusanos marinos que parecen penes se hinchan y deshinchan ante la mirada atónita y las risitas pudorosas de extranjeros y locales por igual.

“Piña marina”

“Gaebul” o “Pez pene”

El procedimiento más tradicional es escoger lo que te quieres comer para que te lo entreguen aún vivo y pasar al segundo piso del mercado, donde están los restaurantes. Ahí mismo te lo cocinan de distintas maneras: sopas, fritangas, caldos, estofados, directamente desde la concha recién abierta o rebanado de manera delgada para servirlo como “Hwe” o “Hoe”, el sashimi coreano.

Pero tal vez ni siquiera esos pitos del mar se acercan a una de las grandes rarezas y atracciones del mercado: el “sannakji” o “pulpo vivo”. Suena ligeramente más shockeante y más cruel de lo que es, en realidad a ese cefalópodo que acabas de escoger se le da una rápida tajada en la cabeza con tijeras para matarlo, entonces se cortan cabeza y tentáculos en pequeños trozos del tamaño de un bocado. El asunto curioso es que el pulpo se sigue moviendo en el plato unos 20 minutos después de que te lo llevan a la mesa. El simple platillo va acompañado de un pequeño recipiente con aceite de ajonjolí y a veces con otro de gochujang, la clásica pasta o salsa de chile que se usa en tantos platillos coreanos.

No me podía ir de Noryangjin y de Seúl sin probar sannakji, toda una experiencia para aquellos que nos gusta aventurarnos en la comida. Sí, el pulpo es mi animal favorito, pero para su desgracia es tan bello, inteligente, ágil e interesante como delicioso.

El plato llegó rápidamente a nuestra mesa, todo en él se movía y se revolvía como en una ominosa pesadilla lovecraftiana o uno de esos hentai pervertidillos. Una que otra pequeña burbuja se creaba y reventaba aquí y allá. Tomarlo con los clásicos palillos coreanos de metal resultó ser todo un reto, las ventosas se adhieren fuertemente al plato y tuve que meter mano para despegar los primeros trozos. Disculparán mis pésimos modales e ineptitud, amigos coreanos. Lo que en un principio parece viscoso y baboso resulta sorprendentemente suave, húmedo y delicado al paladar. No se puede disimular un pequeño golpe de adrenalina mientras las ventosas se te pegan y despegan al interior del cachete, a la lengua y a las muelas. Unas buenas masticadas después se presenta el sabor, suave, casi sin dejo a mar o marisco, no muy lejano al del pulpo ya cocido. El salado aceite de ajonjolí le queda perfecto y se dice que ayuda a tragarlo. El mito popular relata que varios han muerto ahogados por no ponerle aceite o por no masticarlo bien, cuando alguna ventosa se pega a la garganta y la venganza del pulpo de ultratumba se hace presente.

Disculparán la pixelación del video, es de transmisión en vivo, pero aquí pueden ver nuestros primeros bocados junto a tremendo sopón picante de cangrejos azules:

Definitivamente debo recomendar el sannakji a aquellos aventureros culinarios que pasen por Corea, avisando que siendo considerado una exquisitez, no sale nada baratito, pero vale toda la pena.

Ahora me retiro para leer más tarde en redes sociales, con inconmensurable ternura, los fúricos comentarios de exaltada beatitud por parte de los ultras indignados de siempre que suelen leer nada más los encabezados, esas nobles almas de moral superior y celestial hípersensibilidad en eterna cruzada metomentodo-nadamembona. Santa Señora Posmo de la Bonditud y de los Inocentes Que Creen No Ser Tocados por el Engranaje del Late Capitalism, ruega por nosotros, los bárbaros cadaveristas inconscientes.

 

@JorgeHill

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