El ADN y las preguntas de Aniquilación

Si la mente te explotó después de ver Aniquilación, tal vez quieras leer este largo texto plagado de spoilers. Y volver a verla por lo menos una vez más.

El ADN y las preguntas de Aniquilación

ADVERTENCIA: El siguiente texto asume que ya viste “Aniquilación”, está plagado de spoilers y contiene algunos ligeros spoilers de un par de películas más.

“Se le avisó”, sigamos:

Si la mente se te hizo bucle y te explotó después de ver Aniquilación, no te preocupes, casi todos acabamos igual. Alex Garland, su guionista y director, que ya nos había dado la grandiosa Ex Machina, ha mencionado que Aniquilación está confeccionada de tal manera que algunos de sus detalles más importantes se nos pueden revelar hasta la segunda vez que la veamos y que algunas de esas cosas que parecieran sin sentido –y que tienen a una sección del público hasta “enojada”–, lo toman revisitando la película con una mirada más activa. ¿Te gustó pero te confundió o te causó una intriga que todavía no puedes relacionar completamente con el gusto, disgusto o indiferencia? Recomiendo muchísimo verla otra vez. Y tal vez otra —voy por la cuarta—.

EL RECUERDO DE UN LIBRO SOÑADO

Si pensabas encontrar grandes respuestas en la novela en la que está basada la película, te tengo malas noticias. “Aniquilación”, primera novela de la trilogía “Southern Reach” de Jeff Vandermeer, también es un misterio en sí misma. Un delicioso, abstracto, surrealista y confuso misterio que a veces juega con los significantes y significados para dejarnos en un extraño limbo donde un túnel puede ser una torre, donde arriba puede ser abajo, o a los lados, o no existir en las dimensiones adecuadas para ser comprendido por nuestros sentidos, dotarlo de significado o incluso nombrarlo. Leer la trilogía completa tampoco dará resultados. Garland adaptó Aniquilación cuando las otras dos partes ni siquiera estaban escritas. La misma línea creativa nos da una idea del singular proceso de esta película: Vandermeer escribió su novela basándose en una inquietante pesadilla febril que tuvo después de una cirugía dental y Garland escribió su guión después de haber leído la novela solo una vez, sin regresar a ella, únicamente basándose en las impresiones más fuertes que le dejó y en las interconexiones que su memoria creó al tratar de evocarla después de meses.

Garland le puso nombre a los personajes del libro, que solo son conocidas por sus profesiones “La bióloga”, “La psicóloga”, “La antropóloga”, “La topógrafa”, y las dotó de relaciones más afectivas y menos agresivas o paranoicas entre ellas. También convirtió a la “Zona X” en “El Brillo” (The Shimmer) dándole algunas nuevas cualidades físicas, sintetizó varios lugares del libro en un par de locaciones y aclaró que no habrá secuelas, por lo menos escritas o dirigidas por él, ya que eso de las secuelas le da hueva, básicamente. El resto es historia.

Nada de los párrafos anteriores es queja, todo lo contrario. ¿Le traes ganas al libro después de ver la película? Vas, también, sin pensarlo. Es muy diferente a la película, pero igual de original, extraño y tiene la misma capacidad de evocar una profunda belleza y nostalgia desde lo perturbador.

EL CALDO DE CULTIVO

¿Qué fue? ¿Un meteorito? ¿Una visita de habitantes del abismo cósmico? Por una u otra razón, nuestro pequeño país ha visto el nacimiento de un milagro: La Zona. Inmediatamente mandamos tropas militares al lugar, no han regresado. Entonces delimitamos la Zona con cordones policiales. Tal vez esa fue la mejor decisión, pero no estoy seguro”.

Bien podría parecer el inicio del libro o la película, pero esto es el texto introductorio de Stalker, película basada en el cuento de ciencia-ficción “Picnic extraterrestre” de los hermanos Strugatski, quienes también se encargaron del guión, dirigido por el legendario Andrei Tarkovsky. Ya sé, ya sé, a los “pinches snobs” del cine nos encanta llenarnos de brillitos los dedos y las bocas cuando escribimos o decimos palabras como “Tarkovsky”, “Bergman” o “Godard”, pero en esta ocasión hay buena justificación.

En Stalker, aparte de una zona misteriosa, que apareció súbitamente y de la que la gente normalmente no regresa, también tenemos a tres personajes que solo conocemos por su profesión “El Profesor”, “El Escritor” y “El Stalker”. Este último un tipo de guía ilegal que lleva gente a la Zona, donde se rumora que hay un cuarto que cumple tus deseos más profundos, si es que puedes expresarlos en palabras. Hasta ahí las similitudes con Stalker.

Pero lo tarkovskiano no se queda ahí, y en Aniquilación también podemos ver influencias de otro de los grandes clásicos de la ciencia-ficción y del cine en general, “Solaris”. El planeta Solaris parece tener algún tipo de conciencia y el poder de materializar seres vivos, tomando como materia prima las memorias de la gente que está orbitando a su alrededor. Así, una Hari es materializada a través de las memorias que Kelvin tiene de ella. Pero esa Hari no es Hari, la original se suicidó antes de que Kelvin viajara a Solaris. Tampoco es un “clon”. Es un ser viviente, único, con sentidos y voluntad, pero fragmentado y creado a través de lo que otra persona no solo recuerda, también interpreta sobre él, internalizando juicios y deseos ajenos, convirtiéndolos en su identidad. El terrible conflicto existencial de un ente con estas características pronto se empieza a manifestar de maneras inquietantes y filosóficas, en esos largos soliloquios reflexivos y poéticos que tan bien se le daban al ruso y que tanto duermen a muchos de sus tan apasionados detractores.

El clásico The Thing de John Carpenter también se encuentra por ahí, a través de una constante presencia ominosa que parece estar en todo y en todos, en la agresiva y creciente paranoia entre un grupo de exploradoras en una zona tan alejada o ajena que pareciera estar en otro mundo.

El body-horror de Cronenberg, grotesco y shockeante, aquí se nos aparece por momentos de manera estética y colorida, con liquen, musgo y delgados filamentos vegetales explotando desde el interior de un cuerpo en descomposición, formando algo que bien podría ser una pintura en las paredes de una alberca. Las plantas y flores han mutado y crecido, formando estructuras que replican las de los cuerpos humanos y parecen estar detenidas en el tiempo o a la espera de algo. La física, Josie, ya tiene pequeñas vainas o varillas de pasto saliendo de su cuerpo cuando se despide de Lena para entregarse al campo virgen y desaparecer de manera incomprensible en una de las escenas más hermosas y poéticas de la película. El body-horror es retomado en otros puntos con toda su aterradora realidad: Kane, en un estado letárgico que parece estar entre la euforia y la melancolía, abre el vientre de su compañero de misión para revelar un interior que lo mismo podría estar formado de tentáculos, lombrices, intestinos con vida propia o una mezcla de todos los anteriores. Anya narra en un estado casi psicótico cómo puede ver que las huellas de sus dedos ondulan y se mueven a través de sus manos. Y, bueno… ese oso… ese maldito oso que está hecho del material mismo que forma las pesadillas: un animal con el cráneo a la vista que parece haberse fusionado con una fracción de la aterrada conciencia de su presa al momento de matarla, con la voz que arrancó de su garganta.

Se pueden encontrar varios guiños a Alien en lo que algunos llaman “El nido”, esa cueva final debajo del faro. El estilo de H.R. Giger está claramente en sus paredes. Algunos comparan la escena del oso acercándose a la cara de Lena con la icónica escena del Xenomorph acercándose a la cara de Ripley. Algunos acuden a otras comparaciones visuales con Prometheus, The Fountain o 2001: Odisea del espacio, en lo personal ya me parecen un poco forzadas.

Pero no solo estas referencias son base para el caldo de cultivo donde Aniquilación se formó y se desarrolló, detrás de todas ellas está claramente el horror cósmico de los cuentos de Lovecraft, ya tan entretejido en la cultura pop, el horror y la ciencia-ficción actuales que sería imposible pensarlos sin su influencia directa o indirecta, voluntaria o involuntaria.

AUTODESTRUCCIÓN

Sin duda, el tema central de la película. Desde las primeras escenas podemos ver a Lena dando clases, hablando del proceso gracias al que todas las células, y por lo tanto todos los seres vivos, mueren. También hace alusión al cáncer como una manera en la que el cuerpo se autodestruye. En sus primeras pláticas con la psicóloga se retoma el tema y se menciona que hay un tipo de “programación” en el ADN gracias al que morimos, si no fuera por esta programación, las células podrían vivir para siempre, seríamos eternos. Nuestra autodestrucción está enraizada y embebida en un nivel tan básico y profundo que es imposible pensarnos sin ella. Pero de manera más importante, por lo menos en Aniquilación, esta autodestrucción celular se teoriza como algo que escala desde esos niveles primigenios hasta los niveles más superiores y desarrollados: hasta la mente humana. Algo en nuestra psique es autodestructivo como reflejo o remanente de esa autodestrucción primaria e inerte, sin conciencia. Somos víctimas de nuestra propia autodestrucción, física y psicológica, y no tiene ningún sentido. Es solo una fuerza, un fenómeno que no sugiere ningún propósito, al igual que el fenómeno de la vida misma.

Más adelante, el tema resurge mientras Lena y Cass reman por un río. Cass narra cómo todas ellas son “material dañado” (damaged goods), perfectas para una misión de apariencia suicida: Anya es una adicta en recuperación, Josie se hace cortes en los brazos para sentirse viva, Ventress no tiene a nadie en su vida (y más tarde sabremos que tiene cáncer). Cass confiesa que ha perdido a su hija por culpa de la leucemia —otra enfermedad autodestructiva— y que esto ha logrado que se haya perdido a ella misma.

Lena se ha autodestruido demoliendo su relación, eso que no es ella ni es Kane, ese símbolo en su mente formado por los dos, la pareja. Su culpa es clara cuando se niega, en una de las primeras escenas, a la invitación de su examante. Un flashback le da un peso añadido, Lena y el examante acaban de tener sexo, ella se comporta gratuitamente agresiva y le pide no verse más, él la confronta “No me odias, te odias a ti misma”, Lena lo confirma con un triste y molesto silencio. Pareciera que el mismo hecho de ofrecerse como voluntaria para la expedición probablemente suicida es una búsqueda por redimir su culpa, más que por saber qué le pasó a su esposo.

Kane se suicida con una granada mientras su “copia” lo mira y graba en video.

Josie y Ventress se “entregan” al Brillo, la primera para desaparecer o fundirse en su naturaleza, la segunda para desintegrarse y formar con su materia y energía a… lo que sea que eso sea… en mi mente se llama “ente-matriz teselado fractal”. Juro que no he estado comiendo hongos.

 REFRACCIÓN, MUTACIÓN Y ASIMILACIÓN

Uno de los grandes “peros” que se han puesto a Aniquilación como ciencia-ficción “pura y dura” es que la explicación del funcionamiento del Brillo es demasiado vaga, débil y no se ajusta a la ciencia -fue mi primer “pero”, después me aliviané-. Lo más cercano que tenemos a una explicación es una rápida suposición de Josie, la física, en la que menciona que el Brillo podría estar funcionando como un tipo de prisma y refractando el ADN de todo lo que está dentro de él, de la misma manera en la que refracta la luz y las ondas de radio. Pero el ADN no es ningún tipo de radiación, onda, haz o partícula en movimiento, son estructuras moleculares fijas ¿cómo podrían ser “refractadas”?

Tal vez, quienes la necesitan, encuentren una mejor explicación con el consultor científico de la película, quien nos da a entender que la idea estaría invertida, que es el Brillo mismo lo que emana dentro de sí un tipo de radiación de la que se nutre después y se informa, como un eco o un radar, pero refractando o descomponiendo en partes aleatorias todo lo que irradia. Como resultado, todo lo que está dentro del Brillo empieza a mutar, a copiarse y reasimilarse. Es aquí donde es importante comprender que esto no es únicamente un proceso biológico, influye directamente en toda la “información” que está dentro de él, incluso en las memorias y los objetos inanimados: el tatuaje de ouroboro que de repente aparece en el antebrazo de Lena se puede ver en Anya en varias ocasiones y anteriormente en el antebrazo del soldado destripado en el video. También, la casa donde confrontan al (maldito) oso es una versión “salvaje” de la casa misma de Lena y Kane, otra de esas cosas que tal vez se noten solo con una segunda mirada a la película o con mucha atención a los detalles la primera vez. A Garland le encantan los detalles y nos deja ver esta similitud replicando algunas tomas y ángulos que se hicieron en la primera casa, cuando regresa Kane, en la segunda casa dentro del Brillo.

Para quienes busquen más certidumbre en esto podríamos acudir a otra idea que se encuentra en el corazón de esta película, en otras joyas como Arrival o 2001:Odisea del espacio, en los cuentos de Lovecraft y en las palabras de muchos astrofísicos y cosmólogos actuales: si alguna vez tenemos contacto con una inteligencia de otro planeta o dimensión, sus características podrían ser tan ajenas o avanzadas para nuestras mentes y sentidos, que probablemente sean incomprensibles para nosotros o ni siquiera nos enteremos de que están ahí.

LOS MENTADOS TATUAJES

Los tatuajes de ouroboro han sido todo un tema en la discusión de esta película y hay quienes los proponen como un tipo de milagrosa llave para “descifrarla”, como si fuera algún tipo de caja fuerte con un final secreto adentro y no una obra con diversos momentos abiertos a interpretación, incluyendo su controvertido final. Sí, el símbolo del ouroboro es central -y uno muy importante en este Congal, wink wink a los lectores asiduos o viejos-. La serpiente que se muerde la propia cola o se devora a sí misma tiene diversos significados dependiendo del lugar y de la época, pero tal vez los más comunes e importantes sean la autodestrucción, el eterno retorno, la muerte y renovación a través de la autoasimilación. Todos ellos temas básicos en Aniquilación. El tatuaje también es un guiño a que el Brillo puede hacer recreaciones, copias y mutaciones de todo lo que está dentro de él, no sólo del ADN o lo biológico. Buscarle más significado o considerarlo una llave mágica a una puerta que no existe, ya me parece clavarse demasiado y sobreanalizar… aunque a algunos nos encanta llegar cerca de esos grados. Si sigues leyendo hasta aquí probablemente compartas esa misma obsesión. Vamos, la película puede tener muchos detalles importantes e interconexiones que pueden pasar desapercibidos, pero no es un videojuego tipo Silent Hill, por más veces que la veas no vas a sacar “el final bueno”.

¿QUÉ ES EL BRILLO?

¿Es extraterreste? Definitivamente (no queda tan claro en la primera novela). La segunda escena nos deja claro que es algo que viene del espacio exterior y que impacta contra la base del faro. Lena lo confirma con palabras hacia el final de la película. ¿Es un extraterrestre? ¿El Brillo es orgánico? ¿Es un tipo de “terraformación extraterrestre” para iniciar una invasión? ¿Es en sí un tipo de “invasión extraterrestre”? ¿Una semilla cósmica de vida? ¿Tiene conciencia y voluntad? ¿Cuáles son las intenciones detrás del Brillo o del Brillo mismo? Todo esto queda a la libre interpretación, y finalmente: no importa. Otra más de esas incertidumbres que algunos no soportan y que otros de plano “odian”, así como aquellos que se sienten engañados porque no se sabe qué pasa con la pirinola al final de Inception o de la misma manera que se “odió” al monolito y a 2001 en sus épocas. La comparación no es gratuita con el Brillo y el monolito, los dos son incomprensibles para los humanos, son de origen extraterrestre y tienen extraños efectos sobre la vida, el pensamiento y la materia. Considero justo asentarse en que los dos son metáforas para grandes procesos de cambio, tan cósmicos y externos como psíquicos e internos.

¿OTRA LENA Y OTRO KANE?

Sí, la escena final es medio mañosa y se siente un tanto decepcionante viniendo de un Garland tan exquisito que ha logrado generar dos de los que ya muchos llaman “nuevos clásicos de la ciencia-ficción”, lista a la que se suma la magnífica Arrival de Villeneuve y que no goza de más de tres o cuatro añadiduras por década. Parece que el buen Alex cayó en la tentación de incrustar ese horrendo recurso final Oh-tanHollywood destinado a hacernos dudar de todo lo que vimos anteriormente:  “¿…o será que no?“. Pero recordemos o revisitemos la majestuosa escena de Lena con su “copiador”, casi una danza contemporánea con una nueva vida que intenta comprender su recién nacida existencia a través de la imitación —y esa simple pero hechizante pieza de Moderat que se queda en la cabeza por días—. Nada en sus cortes o contenido sugiere que han intercambiado lugares físicos o conciencias, todo lo contrario.

Lena inmola al “copiador”, destruyendo su propia parte tóxica y culpable asimilada, esa que entró al Brillo y se quedará ahí. El humanoide regresa a su iridiscente estado original y toca materia orgánica para poder continuar con su evolución o rápido desarrollo, quemando lo que toca y eventualmente a todo lo que está en el Brillo, dejándonos ver que todo en él está interconectado en un nivel profundo y sistémico. Garland llama entonces nuestra atención al vaso con agua de Lena en el interrogatorio final, así como anteriormente llamó nuestra atención al vaso del Kane-copia en el que vimos sangre, en el de Lena no pasa nada. Lena es la Lena original al final, el brillo de sus ojos viene de la mutación o “infección” que ha sufrido en el Brillo y que ha confirmado con su propia sangre en el microscopio desde la mitad de la película. La metáfora de su cambio interno. El Kane final es una “copia”, pero de alguna manera sigue siendo Kane: un Kane. Así como Hari creada por Solaris no es Hari, es una Hari.

 

@JorgeHill

Close
Comentarios