Guardería ABC: no olvidemos

Los dueños de la guardería, las autoridades municipales y estatales, los altos funcionarios de entonces y de ahora con nombre y apellido, todos, todos tienen responsabilidades que no han asumido.

No olvidemos.

 “Escuchamos el grito. ‘¡Saquen a los niños!’… El techo se desprendía en pedazos y caía sobre los menores que dormían sobre colchonetas en el piso… Unos tenían quemaduras en brazos, cabeza, frente; otros se asfixiaban con el humo”. Educadora RC de la guardería ABC

Así, no importa que me repita, año con año, el dolor que causa la Guardería ABC. No debemos olvidar.

“Araceli gritó que allá había muchos niños. Cuando llegué a la puerta se me juntaron muchos de ellos que venían saliendo de las áreas de Maternal, de dos a cuatro años, que son los que ya caminan; sentí cuando se me abrazaban de las piernas. No puedo decir cuántos ni quiénes, para ese momento ya estaban cayendo del techo los trozos ardiendo de una lona de colores que estaba colgada sobre el comedor”. EC, jefa de pedagogía

Quien sea que haya recibido la sonrisa de una niña, de un niño. Quien haya escuchado sus cantos, su alegría, no debe olvidar.

“Había mucho humo espeso, empecé a tentar, tenté carnita, la agarré, cuando pude vi que era una niña, estaba toda quemada, no hacía nada; no lloraba, tenía los ojos grises. Nomás se me quedó viendo, nada más abría la boca y la cerraba, como los peces”. Empleado de llantera ubicada en las inmediaciones del edificio

La investigación del ministro de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar, fue contundente. De manera concreta, en el aspecto relevante de protección civil, destacó que al día del incendio, del total de guarderías operadas por particulares, NO contaban con los siguientes elementos:

– Equipo de incendios: 69.7%

– Dictamen favorable de instalaciones eléctricas: 72.0%

– Reconocimiento de validez oficial de la Secretaría de Educación Pública: 51.8%

– Dictamen de protección civil municipal vigente: 49.8%

– Dictamen de protección civil municipal anual: 83.7%

– Visto bueno o dictamen de bomberos vigente: 72.2%

– Visto bueno o dictamen de bomberos anual: 91.4%

– Constancia de realización de simulacros: 75.1%

– Constancia de capacitación de protección civil: 73.3%

– Detectores de humo: 57.0%

– Extintores: 5.4%

– Luces de emergencia: 54.7%

– Rutas de evacuación: 5.3%

– Piso antiderrapante en los baños: 26.5%

– Distancia a la salida menor a cuarenta metros: 13.2%

– Realiza simulacros: 5.3%

– Salidas de emergencia: 41.7%

– Apertura de puertas de emergencia con mecanismo de empuje hacia fuera: 14.0%

– Sistema de alarma sonora: 45.0%

– Instalaciones eléctricas en descuido: 2.6%

– Protectores de tomacorrientes en la pared: 9.9%

Daniel Karam y Juan Molinar disfrutaron de los sueldos, las prestaciones, la proyección pública derivados de ser directores del Instituto Mexicanos del Seguro Social (IMSS) en los meses en los que se configuró este “desorden generalizado” de las guarderías. Protestaron guardar y hacer guardar las leyes. Tenían el mandato expreso de “Verificar el buen funcionamiento y cumplimiento de las disposiciones legales por parte de las Delegaciones del Instituto”, las cuales incluyen “observar las reglas […] en las instalaciones [de las guarderías] de acuerdo a los lineamientos establecidos por el Instituto, a fin de garantizar la integridad física de los menores, usuarios y del personal (…)”. Las normas no para cumplir un requisito, sino para garantizar integridad física. Debieron elaborar una agenda de riesgos y contar con una serie de indicadores que reflejaran las acciones que les permitieran minimizarlos. Nunca lo hicieron.

Mejor se escabulleron.

Juan Molinar Horcasitas, ex director del IMSS, es ejemplar. Dice que cumplió con la “legalidad” de sus acciones y su apego estricto a la normatividad. Sobre los documentos señalados por el ministro Zaldívar en materia de protección civil, Molinar refirió “no es obligatorio para integrar el expediente legal”; “este documento era opcional, no obligatorio”; “documentos son alternativos. Se requiere uno u otro, mas no ambos”; “los documentos del análisis de protección civil no son requisitos normativos reales del sistema, por lo que no podía exigirse su existencia”. Así, desatenderse de la protección civil fue posible porque “no fue ámbito de su competencia”. “En suma, los documentos e indicadores elegidos para calificar la operación de las guarderías también fueron incorrectos” porque no estaban en la normatividad, no porque no fueran pertinentes para valorar con certeza las condiciones de seguridad de las guarderías.

Molinar nunca respondió si se tenía un eficiente sistema de indicadores que pudieran dar certeza de que los elementos que pudieran poner en riesgo la integridad de la niñez estaban bajo su estricto control. Particularmente, el sistema de guarderías operada por particulares. La autoridad se delega y la responsabilidad se comparte. Es un principio básico de administración. Molinar y Karam confortablemente lo pretendieron olvidarlo. ¿Cómo dormirán?

“Mi esposo se metió a buscarla. Dice que cuando entró no la reconocía porque había varios tiznados. Él gritaba: ‘Vania, Vania, dónde estás’, obvio que una niña de siete meses no te contestaba, pero sí le extendió los bracitos y él la agarró. Adentro del carro dudé si era ella, hasta que le vi el vestidito. No la reconocía por lo tiznada. Estaba hirviendo, gritando, deshidratada, y hasta que le pusieron suero en el hospital le salieron las lágrimas. Tiene heridas de lo que goteó el techo. En las noches a veces se estremece y empieza a llorar inconsolable”. Carolina Córdova, mamá de Vania Vanesa.

Como bien dice el ministro Zaldívar, las instituciones no son denigrantes, los malos servidores públicos son quienes denigran a las instituciones. Como bien señala Daniela Rea: “Derrotados los que se aferran al poder porque están vacíos”. Los dueños de la guardería, las autoridades municipales y estatales, los altos funcionarios de entonces y de ahora con nombre y apellido, todos, todos tienen responsabilidades que no han asumido.

No olvidemos.

Y como sociedad tenemos tarea para no olvidar.

Las mamás y los papás de los bebés fallecidos y lesionados en la Guardería ABC nos han dado un enorme ejemplo de generosidad y dignidad. Su protesta la convirtieron en propuesta y lucharon por aprobar dos leyes clave: la Ley 5 de Junio, promulgada el 24 de octubre de 2011, y su Reglamento, promulgado el 22 de agosto de 2012. Debemos leerlos, compartirlos, exigirlos.

Mamás y papás ABC piden justicia. Sin ella, no habrá futuro para todos. Papás y mamás ABC piden que esta tragedia no ocurra otra vez. De nosotras y nosotros depende que así sea. De nadie más.

“Me compensaría que empezaran a dar las guarderías a quien tiene conciencia de hacerlo, y que se les revise. Tienen que evitar que los niños mueran, para que las mamás que trabajan puedan quedarse tranquilas. Me compensaría el dolor que la muerte de mi bebé sirva para que los niños estén mejor cuidados”. Mamá de Yesenia

Hagamos de estas normas también un memorial. Vivo, para no olvidar.

Si la ética de los funcionarios no llegará, al menos, que se sujeten a esta normatividad.

“Se lleva a cabo la inspección del sistema de seguridad contra incendios basado en un formato ya establecido el cual sólo llenamos… desconozco a quién le toca checar que la construcción sea adecuada”. FA. Bombero

No lo olvidemos.

“Al bombero que nos estaba mostrando qué hacer en caso de incendio le preguntamos qué sucedería con las lonas del techo y nos dijo que estábamos trabajando con una bomba de tiempo”. MF, educadora

 

Seguimos la conversación.

 

 

* Los relatos provienen del artículo de Marcela Turati “Testimonios de la Ignominia” publicado en el semanario Proceso el 11 de julio de 2009.

 

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