Soluciones de raíz

¿Es posible diseñar una política pública que agrupara mejoramiento de las relaciones exteriores, prevención y tratamiento a las adicciones, y disminución de la violencia?

Por: Alejandro Juárez Ascencio (@AleJuarezA)

Hace poco, Enrique De la Madrid sugirió (a título personal), la regulación de la mariguana, empezando en zonas turísticas para que, de alguna forma, disminuya la violencia ocasionada por la lucha contra el narcotráfico. La idea no tardó en ser material de primera plana. Varios activistas tomaron de forma muy positiva que un Secretario de Estado hablara del tema. Sin embargo, y para no variar, el tema se tocó de forma aislada y sin profundizar en los temas con los que se deben articular este tipo de propuestas, como la urgente reestructuración y fortalecimiento de los programas de tratamiento y prevención.

En ese sentido, y ante la intensa temporada electoral que apenas comienza, estaría excelente que los candidatos y sus proyectos políticos evolucionaran más y dejaran de lanzar propuestas aisladas y las presentaran de forma integral. Aún no se comprende que México es como un reloj, y que, si un engrane se mueve aquí, a la larga se moverá otro allá. Por el contrario, insisten en ver cada engrane de manera particular.

Dicho esto (y ahora sí, sumando engranes), ¿sería posible diseñar una política pública que agrupara mejoramiento de las relaciones exteriores, prevención y tratamiento a las adicciones, y disminución de la violencia? Pienso que sí.

Sabemos que una causal comprobada de la violencia en México es la gran demanda de drogas en Estados Unidos. De igual modo sabemos que la prevención y el tratamiento a las adicciones en ese país también tiene grandes carencias. Crisis es igual a oportunidad. ¿Cómo podemos capitalizar esto en favor de México y, también, de Estados Unidos y otros países?

México tiene una extensa red de consulados en los Estados Unidos que prestan diversos apoyos a nuestros compatriotas en ese país. Mi propuesta es que cada uno de esos consulados, además de prestar servicios consulares, dispusieran de un programa profesional de tratamiento y prevención a las adicciones para todas las personas que deseen tomarlo. Mexicanos, centroamericanos, sudamericanos, estadounidenses, y extranjeros de diversas nacionalidades que decidan tratar su adicción, estarían en la posibilidad de acercarse a un consulado mexicano para recibir, sin costo alguno, asesoría y orientación. Esto sería atacar varios problemas de raíz.

  • Primero, atenderíamos a los consumidores en el país que más demanda drogas (por supuesto, esta política debe ser respaldada con un sistema igual de fuerte y bien diseñado operando en México) y, por lo tanto, ayudaríamos a su recuperación.
  • Segundo, mejoraría la imagen de México (tan golpeada en la administración Trump) en algunos sectores de la población y opinión pública estadounidenses.
  • Tercero, al ser extensivo a migrantes centroamericanos y sudamericanos, mejoraríamos nuestra abandonada posición hacia los países del sur. En ese sentido, y de manera óptima, los consulados mexicanos podrían empezar a apoyar también diplomáticamente a migrantes de esos países. Es claro que esto también sería acompañado de mejoras en el trato a los migrantes en nuestro propio país.
  • Cuarto, al atacar las adicciones de manera humanitaria, a la larga, también estaríamos atacando la violencia sin generar violencia.
  • Quinto, es un éxito humanitario y político redondo. No hay una sola parte que pierda con esta propuesta.

Sin embargo, aunque los Estados Unidos también se verían beneficiados, no hay que descartar que algunos sectores de sus autoridades se incomodarían o sentirían presión política, ya que esta medida surge como respuesta a la desatención y negligencia gubernamental a su problema de salud pública que a nosotros nos genera un grave problema de seguridad. Dicho de otro modo, para enfrentar nuestro problema de raíz, resolvemos el de ellos de raíz.

A la pregunta de si es posible esta idea al interior de los Estados Unidos, responderé que ya ha habido experimentos similares. Hugo Chávez, durante su mandato, impulsó medidas de esta naturaleza para posicionar la imagen de Venezuela en poblaciones de escasos recursos en el Bronx. Esta política la continuó Nicolás Maduro y, apenas el año pasado, Venezuela se dio el lujo de costear celebraciones del 4 de julio en Houston.

Como toda propuesta, es perfectible, pero señalaré que estaría excelente que dejáramos de ver a México y sus problemas como entes separadas y, por el contrario, se contemplaran acciones en verdad conjuntas y efectivas.

Los candidatos a la Presidencia anhelan el poder, pero al mismo tiempo, el que gane se sacará “la rifa del tigre”. Será mejor que les empecemos a mandar ideas más aterrizadas y realistas. Aunque cada ciudadano tenga su preferido, a nadie le ayuda que al que gane, le vaya mal. #SolucionesDeRaíz.

* Alejandro Juárez Ascencio se desempeñó como Teniente Corbeta del Servicio de Administración e Intendencia Naval Licenciado en Comunicaciones Gráficas en la Armada de México de 2007 a 2015. Los comentarios en este artículo son a título personal y no representan la postura de la SEMAR.

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