Indeleble: Los tatuajes de las personas que desaparecen

El 6.5% de las mujeres y el 17% de los hombres desaparecidos tenían un tatuaje. La mayoría de ellos, 35% de hombres y 37% de mujeres, se marcaron con el nombre de una persona que amaban.

Por: Carolina Torreblanca (@caro_whitetower)

¿Tienes tatuajes? ¿De qué? ¿Cuándo te lo hiciste? ¿Cuando estabas perdidamente enamorada? ¿Cuando eras adolescente y ahora te arrepientes? Carlos también tenía tatuajes. En 2012 según esta nota, la Marina lo arrestó en un restaurante y lo acusó de ser un zeta, ¿su evidencia? Tenía un tatuaje en el brazo.

Nombres de personas que amamos, fechas, dibujos que nos gustan, cosas que significan algo sólo para nosotros, señales y códigos para que otras personas nos reconozcan como parte de un grupo, algo para recordarnos dónde estuvimos y quién fuimos. Nos tatuamos por muchas razones, pero la decisión de marcar nuestro cuerpo no es intrascendente, implica prejuicios y manda señales al resto de las personas. Nuestros tatuajes, entonces, pueden ser muy reveladores e íntimos; muy humanos.

Nos propusimos revisar lo que las personas desaparecidas tenían tatuado, con la esperanza de que al hacerlo pudiéramos entender un poco mejor quienes eran; comprender un poco mejor la magnitud de la tragedia que es su desaparición.

Las marcas de los desaparecidos

Todavía hasta este año, cuando una persona se reporta como desaparecida en México su caso se agrega al Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPD). Ahí, junto con fecha y lugar de desaparición se pueden consultar las señas particulares de los miles de desaparecidos que ese registro aglutina; una de las señas que se reporta es si la persona tenía o no tatuajes y de qué eran.

En la penúltima ola que se publicó del RNPED, que contiene datos hasta octubre del año pasado y la cual analizamos en este artículo, había 33,513 registros de personas desaparecidas. Es decir, 33,513 carpetas de investigación, averiguaciones previas o actas circunstanciadas activas por desaparición o extravío en los estados del país. De estos registros, el 26% se refería a mujeres y el otro 74% a hombres. Para las mujeres, en la descripción se mencionaba la existencia de un tatuaje en 573 de los registros, es decir, en el 6.5% de los casos. De entre estos 573 registros con tatuaje documentado, pudimos identificar la figura del tatuaje en 512 de los casos.

En el caso de los 24,722 registros de hombres desparecidos, se incluyó la mención de un tatuajes en 4,197. Es decir, en 17% de los casos. Pudimos identificar la figura que se habían tatuado en 3,026 de ellos.

El porcentaje de mujeres desaparecidas con tatuaje es muy similar al porcentaje de mujeres nacional tatuadas, que según este reporte de consulta Mitovsky era de 6.5% de las mujeres en 2008. Sin embargo, una mayor proporción de hombres desaparecidos está tatuada, comparada con el 9.3% de los hombres que ese mismo reporte de Mitovsky calcula están tatuados en el país.

Los tatuajes más populares

Al clasificar todos los tatuajes, dos cosas fueron evidentes: la primera es que la mayoría de las personas se tatúa algo de entre un puñado de tatuajes muy populares, es decir, son pocos los tatuajes realmente “atípicos” y la segunda es que hay tatuajes muy populares para mujeres y poco populares para hombres y viceversa.

Si tomamos los 5 tatuajes más frecuentes según sexo, vemos que, para ambos, tatuarse algún nombres es lo más común; después le sigue en popularidad tatuarse una imagen de la Santa Muerte.

El 35% de hombres y 37% de mujeres tatuados tenía un nombre escrito en su cuerpo. A veces eran nombres de familiares, parejas o hijos. El 4% de los tatuajes en hombres y el 6.2% de los tatuajes en mujeres eran de la Santa Muerte.

El 3er, 4to y 5to lugar en frecuencia es extremadamente diferente para hombres y para mujeres. Mientras que 192 hombres tenían tatuada a una mujer (algunas desnudas, otras vestidas de charras, por ejemplo) las mujeres optaron por una estrella. Tatuarse su apellido o iniciales resultó ser muy popular entre los hombres, 3% y 1% de los hombres tatuados respectivamente, mientras que el 5.4% de las mujeres prefirió dibujarse un corazón y el mismo porcentaje una estrella.

Lo que se tatúan las mujeres vs lo que se tatúan los hombres

Además de la diferencia en frecuencia con la que los hombres y las mujeres se tatúan, algo que resultó también muy obvio es que hay grandes diferencias en que se tatúan. Hay tatuajes que tienden a hacerse casi exclusivamente los hombres y otros que se hacen solamente las mujeres.

El tatuaje más distintivamente de mujeres es un tatuaje de cejas, lo cual sorprendería a pocas personas. Después está un colibrí, que es 94 veces más frecuente en mujeres que en hombres. Unas cerezas, asteriscos o catarinas son 76 veces más frecuentes en mujeres que en hombres.

Por otro lado, los tatuajes más distintivamente de hombres son la Virgen de Guadalupe, que sorprendentemente tenía 125 de todos los hombres tatuados, pero que no identificamos en ni una sola de las mujeres. Después de la Virgen, mujeres charras, manos, telarañas y el sagrado corazón son los más específicos a hombres. El logo de ‘Hecho en México’ es 96% más popular en hombres que en mujeres similar a la popularidad de guerreros aztecas, cholos y sombreros, que son 95% más populares en hombres que en mujeres.

Dime si estás tatuado, te diré de dónde eres

Además de las diferencias en las figuras tatuadas entre sexo, es sorprendente ver cómo la frecuencia de tatuajes es diferente entre las personas desparecidas según la entidad en la que desaparecieron.

El 33% de los hombres desaparecidos en Sonora y el 32% de los desaparecidos en Jalisco estaba tatuado, más de tres veces el promedio nacional de 9.3%. Por el contrario, solo el 8.3% de los hombres que desapareció en la CDMX estaba tatuado, muy cerca al promedio nacional. En el EDOMEX solo el 6.2% de los 2150 hombres desaparecidos en esa entidad tiene un tatuaje registrado, por debajo del promedio nacional.

Nuevo León es el estado con menos desaparecidos tatuados, solo se registró un tatuaje en la descripción de 3 de los 1838 hombres. Le sigue Guanajuato y Aguascalientes con 2.8% y 3.1% respectivamente

En el caso de las mujeres, el mayor porcentaje de desaparecidas tatuadas está en Colima, donde 20 de las 90 ahí registradas, es decir, el 28% tenía un tatuaje reportado. Jalisco también tiene una alta incidencia de tatuajes en mujeres, 21.2% de las mujeres que ahí desapareció tenía un tatuaje. Es interesante notar que solo 2.8% de las mujeres que desapareció en la CDMX tenía un tatuaje, muy por debajo del promedio nacional para mujeres de 6.3.

La proporción de mujeres desaparecidas en Durango con tatuajes es exactamente la misma que el promedio nacional, 6.3%, mientras que, otra vez las mujeres de Guanajuato y Nuevo León son las que menos tatuajes reportan, con .9% y .2% respectivamente.

Las diferencias en incidencia de tatuajes puede no estar capturando más que diferentes protocolos de registro de datos de desaparecidos en distintas entidades. Por ejemplo, en Nuevo León la descripción de las mujeres desaparecidas es “NO ESPECIFICADO” en todos los casos menos uno.

Lo que nos tatuamos

Tenemos mucho en común el uno con el otro; tatuarnos los nombres de personas o los mismos motivos religiosos nos recuerda cuánto nos parecemos todos a las personas que desaparecen. Sin embargo, parte de lo que hizo el proceso de escribir este artículo tan conmovedor fue ver tatuajes tan atípicos que era imposible no imaginarse a la persona que lo tenía grabado; identificarte con ella no tanto por lo que tienes en común sino porque, como tú, era innegablemente un individuo.

La descripción de un hombre, desaparecido en Zapopan en 2013 dice:

‘TATUAJE EN LA ESPALDA QUE DICE “PASIVA” Y EN LA MANO DERECHA DICE “DINASUE”’

Otro hombre, de 20 años tenía tatuado esto:

‘TATUAJE EN EL PECHO DEL LADO DERECHO PRESENTA UN TATUAJE DE UN PAISAJE JAPONES Y EN SU BRAZO IZQUIERDO PRESENTA UN TATUAJE DE UN ELEFANTE HINDU’.

El tatuaje de un hombre de 27 años que desapareció en Sonora en 2014 se describe así:

‘EN SU ESPALDA LADO IZQUIERDO PARTE SUPERIOIR CUENTA CON LA IMAGEN DE UN CANTANTE DE ROCK DE LA AGRUPACION BLINK 182’

¿Cómo no imaginarse a estas personas?

Si hacemos una nube de palabras de todo lo que tenían tatuado estos miles de personas, es difícil no conmoverse. Además del puñado de tatuajes muy populares; que incluyen nombres, iniciales y dibujos de la santa muerte tanto para hombres como para mujeres; mariposas, estrellas y flores en el caso de mujeres e imágenes de la virgen y dibujos de mujeres para hombres, vemos todas las pequeñas cosas, privadas y únicas, que tenían escritas estas personas en su cuerpo.

Hasta hace pocos años tatuarse el cuerpo era universalmente mal visto, sin embargo recientemente – atribuyámoslo a la cultura pop tal vez o a las celebridades tatuadas – el estigma se ha desvanecido poco a poco. Ahora es un “arte”, es “expresión individual”. Al revisar los tatuajes de los desaparecidos es importante acordarnos que esta creciente “aceptación” no ha llegado a todos los estratos sociales por igual. Para la gente privilegiada tatuarse es mostrar su individualidad, para la gente no privilegiada es una marca de marginación: se puede asociar con pertenencia a una pandilla, con una historia de violencia. El significado que le adscribimos actualmente a los tatuajes pasa por el sexo, la raza y la clase de las personas. Incluso el lugar en el que nos tatuamos y la figura que elegimos están condicionados por estos atributos.

Parte de la razón por la que la historia que cuentan los tatuajes es tan rica es porque nos hablan también de esta diferencia entre los cuerpos: su marginación, su privilegio, su clase, incluso su sexo. Al final, lo que escogemos pintarnos permanentemente en el cuerpo ¿qué dice sobre nosotros? Tal vez que somos como todo el resto: distintos, irremplazables.

Nota Metodológica:

Todos los datos fueron sacados del RNPED actualizado hasta octubre de 2017
Puedes descargar los datos y todo el código aquí

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