Próxima estación: acoso

Del total de los casos de acoso sexual en el Metro durante 2016, el 76% fueron mujeres, mismas que no denunciaron los hechos principalmente porque lo consideraban una pérdida de tiempo o no confiaron en las autoridades.

Por: Carolina Torreblanca (@caro_whitetower) y Héctor Chávez (@hectorchavezgr)

Durante el 2017, en más de la mitad de las denuncias por agresión sexual registradas en el Metro de la Ciudad de México la víctima terminó por desistir de presentar la averiguación previa.

El transporte público en Ciudad de México es un ambiente hostil para las mujeres. No es cualquier tipo de hostilidad: en el trayecto diario que tienen que hacer hacia y desde el trabajo, las mujeres son especialmente vulnerables a violencia sexual. Según la Encuesta de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), el 76 % de las víctimas de hostigamiento o violación en el transporte público durante el 2016 fueron mujeres. Ni una sola de ellas, ni de los 2,948 hombres también hostigados en el transporte público denunció la agresión ante las autoridades correspondientes. ¿Por qué? La respuesta que dan las víctimas según sexo deja en evidencia aún más la la precaria condición de ser mujer y usar el transporte público en la Ciudad.

Mientras que el 64 % de las víctimas mujeres dijo que no denunció porque hacerlo era “una pérdida de tiempo”, solo el 19 % de los hombres respondió lo mismo; por el contrario, el 22 % de estos últimos decidieron no denunciar porque la agresión “no tenía importancia”. Solo a 9.3 % de las mujeres les pareció que su hostigamiento fue poco importante.

Una pérdida de tiempo es un eufemismo amable, según datos de la misma ENVIPE, en promedio el 38 % las personas que denunciaron un delito en Ciudad de México tardaron más 4 horas en hacerlo. Esto significa que, para reportar un acoso que factiblemente ocurrió en tu trayecto hacia el trabajo, debes perder toda tu jornada laboral haciéndolo. Que no nos sorprenda la cifra negra.

El caso del Metro

Además de encuestas, existen otras fuentes de información sobre acoso y violencia sexual en el transporte público, entre ellas, los informes mensuales de quejas, detenidos, reportes y desistimientos por violencia sexual que genera el propio Sistema de Transporte Colectivo. Estos datos, aunque se concentran solamente en estaciones del metro, sirven para ilustrar cómo, cuándo y dónde son acosadas, hostigadas y violentadas.

Revisando los reportes mensuales de detenidos, desistimientos y quejas por abuso sexual al interior del Sistema de Transporte Colectivo de enero a diciembre del 2017, podemos tener una idea de qué tipo de agresiones son denunciadas mayor frecuencia y cuál es el destino de esas denuncias. Los reportes documentan agresiones tanto hacia hombres como mujeres; sin embargo el único apartado en el que sí existe desagregación por sexo nos permite saber que en el 93 % de todos los eventos que se describen a continuación, las mujeres fueron las víctimas.

La información está desagregada según el el curso que toman los reportes de agresiones: si un evento de acoso que reporta ante las autoridades del metro resulta en que se abra una carpeta de investigación oficial o si la víctima desiste de presentar una denuncia formal.

La agresión que con más frecuencia es reportada, sin importar si termina en una averiguación o si la víctima desiste, es tocamiento de glúteos, cuerpo o genitales. A esta le sigue tomar fotos o videos sin consentimiento, mostrar o frotar genitales y otras “majaderías sexuales”.

Es muy notorio que siempre hay más mujeres que desisten de denunciar que mujeres que deciden sí abrir una averiguación formal excepto en el caso de tres agresiones: violación, besos forzados y eyaculación. Dado el tiempo que se necesita para levantar una denuncia, la probabilidad de que esa denuncia termine en sentencia y el a menudo revictimizante proceso que es para las mujeres reportar violencia sexual, no es sorpresiva la tendencia. Los tres casos atípicos en los que hay menos desistimientos que denuncias puede tal vez entenderse por la severidad de las agresiones.

En horas pico y entre semana

La mayoría de las agresiones ocurren entre semana, factiblemente porque es cuando más personas usan el STC. Esto nos habla de que tanto las víctimas de las agresiones como probablemente los victimarios, estaban yendo o viniendo del trabajo; también nos habla del aumento en riesgo que implica que los vagones están llenos.

Cuando analizamos las agresiones según la hora a la que fueron reportadas, esta hipótesis cobra mayor robustez. Los rangos de horas en los que se acumula el mayor número de agresiones son 17:00 a 20:59 hrs con 191 y de 5:00 a 8:59 am; ambos coinciden con las horas laborales de entrada y salida de trabajo, que plausiblemente sean las horas en las que mayor afluencia se registra en el sistema.

La frecuencia de agresiones reportadas varían también entre meses. Si sacamos el porcentaje de las agresiones de cada línea según el mes en el que ocurrieron, la estacionalidad se vuelve evidente. En septiembre, la Línea 6 acumuló el 33 % de los desistimientos del 2017. Es el mes que mayor porcentaje acumula para una sola línea, seguido de agosto y octubre para las líneas 5 y 12, respectivamente.

Pero además de estos picos, vemos una concentración de agresiones en los meses de marzo y agosto y que en los meses de noviembre a enero se acumula un porcentaje pequeño para la mayoría de las líneas. Esta estacionalidad podría estar relacionada con el clima.

Estaciones con correspondencia

Al igual que tener una distribución heterogénea en la hora, días de la semana y meses en los que ocurren, las agresiones tienden a concentrarse principalmente en algunas estaciones de la red del metro.

Para asegurarnos de estar midiendo la intensidad del fenómeno y no simplemente el total de pasajeros que usan la estación, calculamos tasas usando la afluencia mensual promedio que reporta el propio STC.

Si comparamos las agresiones denunciadas entre estaciones, lo primero que encontramos es que las tasas de estaciones con correspondencia, es decir estaciones donde se conectan al menos dos líneas, es casi tres veces superior a las estaciones sin correspondencia. Algo en las estaciones en las que las personas transbordan, que no tiene nada que ver con el número de pasajeros, hace que sean más peligrosas para las mujeres.

Para las carpetas de investigación, las líneas con más averiguaciones son Tacubaya, Chabacano, Garibaldi y Guerrero.

En cuanto a los desistimientos las estaciones de Tacubaya, Deportivo 18 de marzo, Balderas y Chabacano son las que presentan una mayor tasa.

Esperaríamos que la relación entre la tasa de desistimiento y la tasa de averiguaciones fuera positiva: estaciones peligrosas generarían más agresiones, lo que se vería reflejado tanto en desistimientos como agresiones.

Cuando cruzamos las dos tasas, vemos que estaciones como Peñón Viejo, Cerro de la Estrella y Los Reyes presentan este patrón esperado; sin embargo, varias estaciones tienen una mayor tasa de desistimientos que de carpetas de investigación, tales como Ciudad Deportiva, Bosque de Aragón y Velódromo. También, vemos estaciones que presentan una tasa alta de desistimientos y ninguna carpeta de investigación, como Hangares y Tezozomoc. Del otro lado están las estaciones que presentan una tasa mayor de averiguaciones previas que de desistimientos, como la de Ecatepec; también, estaciones con ningún desistimiento y tasa alta de carpetas de investigación como Tlatenco.

El acoso como rutina

Bajas las escaleras de prisa, llegas al andén, se abren las puertas del vagón: a partir de ese momento, estás abandonada a tu suerte. Si no lo han hecho ya en el andén, posiblemente seas hostigada dentro del vagón o tal vez de camino a la salida de la estación. No lo sabemos. Las únicas certezas comienzan una vez que sucede el acoso: si eres mujer, lo más probable es que no denuncies dado que lo consideras una pérdida de tiempo; si llegaste a denunciar, lo más probable es que desistas ya que llevas prisa rumbo a la oficina o hacia tu casa. Por si fuera poco, al día siguiente la rutina comienza otra vez. En Ciudad de México, el transporte público para las mujeres significa tener al acoso como rutina.

Nota Metodológica:
Diseño de información por Victor Sahagún (@masvicmas). Los datos fueron sacados de la Encuesta de Victimización y Percepción Sobre Seguridad Pública 2017 y de los Reportes Mensuales de detenidos, desistimientos y quejas por abuso sexual al interior del Sistema de Transporte Colectivo de enero a diciembre del 2017. Los datos y el código están aquí.

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