Morir por estar en la boleta

Los asesinatos de candidatos han ocurrido en tan solo un puñado de estados, en municipios que son más violentos que el promedio. El 27% de los candidatos murió en Guerrero, tan solo en Zihuatanejo, fueron asesinados dos precandidatos para el mismo puesto del mismo partido.

Por: Héctor Chávez (@hectorchavezgr)

A la salida de un debate en la Universidad Autónoma de Coahuila, Fernando Purón, candidato a diputado federal por el Distrito 01, se dirige hacia su auto. Lo esperan su esposa Cynthia y su hija Costanza, de tres meses. Antes de llegar, es interceptado por una señora que le pide una selfie. A la mitad de la selfie el candidato se dirige a su chofer, que lo espera fuera del auto, por lo que voltea hacia otro lado y se tiene que repetir la foto. La señora aprovecha para ponerle temporizador y flash a la cámara. Una vez iniciado el temporizador, entre el segundo y tercer flash, se acerca por detrás un hombre de gorra y con una pistola que, de un solo movimiento, le dispara al candidato en la cabeza y comienza a correr hacia su lado derecho. El candidato cae inmediatamente; la señora corre asustada esquivando el cuerpo en el suelo; las personas que estaban en la puerta de la universidad caminan cuidadosamente hacia el lugar de los hechos, sin embargo, en el momento que llega la primera persona, Fernando Purón ya había muerto.

Purón fue el 112 de un total de 114 políticos asesinados según este reporte de la consultora Etellekt, aunque no todos fueron candidatos – los 114 políticos incluyen, funcionarios, autoridades gubernamentales en función o fuera del cargo, miembros de órganos autónomos y funcionarios del Poder Judicial – la cifra es profundamente alarmante. ¿Cómo entender este nivel de violencia política y por qué ocurre ahora?

Nos concentramos solo en candidatos asesinados en este periodo electoral, que según el mismo reporte de Etellekt han sido 43 (entre candidatos y precandidatos), para intentar aproximarnos a una respuesta a esta y otras preguntas que todos nos estamos haciendo: ¿Quiénes eran estos candidatos? ¿Por qué los mataron? ¿Tiene algo que ver con su partido o con los municipios que buscaban representar?

¿Quiénes eran y dónde murieron?

El primer paso para intentar responder estas preguntas fue buscar toda la información disponible sobre ellos. Para obtener tanto los datos básicos de los candidatos asesinados (sexo, edad, municipio del homicidio, municipio que aspiraba representar, partido, etc.) realizamos un seguimiento de prensa de septiembre del 2017 a junio de 2018 a partir del cual pudimos obtener la información de 30 candidatos asesinados. Todos concursaban por un cargo a nivel municipal o distrital local.

La gran mayoría eran hombres. Esto puede deberse a que hay más candidatos hombres que candidatas mujeres concursando por puestos locales (como, por ejemplo, alcaldías en los que es imposible imponer paridad), sin embargo es demasiado marcada la desproporción como para atribuírsela a este desbalance, a fin de cuentas los partidos tienen una obligación de buscar la paridad también en candidaturas locales.

Además del sexo, podemos ver que la distribución de edades de hombres y mujeres varía.

Mientras que la mitad de los candidatos asesinados tenían entre 30 y 44 años; el 60% de las candidatas asesinadas tenían menos de 30 años.

Aunque los 30 candidatos asesinados que identificamos murieron en 10 estados (Coahuila, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo y San Luis Potosí) la mayoría de los casos los acumulan únicamente Guerrero, Michoacán y Puebla.

Si vemos la violencia en los municipos, no solo en estados, vemos que aquellos en los que han ocurrido estos asesinatos son muy disímiles y, a menudo, distantes. Únicamente encontramos municipios colindantes en donde han asesinado a candidatos en el caso de Coyuca de Catalá y Zihuatanejo y Quechultenango y Chilapa, en Guerrero; y los municipios de Zacatlán y Huauchinango, en Puebla.

En Zihuatanejo, Guerrero incluso fueron asesinados dos precandidatos para el mismo puesto (alcalde) por el mismo partido (PRD). El primero de estos homicidios fue el de Marino Catalán Ocampo el sábado 30 de diciembre de 2017, mientras se transportaba en su camioneta hacia su casa; el segundo, el de Homero Bravo Espino el 2 de marzo de este año, también mientras viajaba en su automóvil.

Llama la atención que no haya candidatos asesinados en estados cotidianamente violentos como lo son los estados de Chihuahua, Tamaulipas, Colima, Sinaloa o Morelos. Sin embargo, sí aparecen en estados como San Luis Potosí o Puebla, que registran un nivel de violencia frecuentemente baja. Si bien es claro que la violencia homicida, en general, parece estar relacionada con asesinatos de candidatos, definitivamente no logra explicar el fenómeno por completo.

Si bien Puebla y Michoacán no acumulan un porcentaje grande de los asesinatos a candidatos, ahí los homicidios son atípicos por no cometerse con arma de fuego. Maribel Barajas, candidata a diputada local, fue encontrada a las afueras del municipio de Morelia asesinada a puñaladas y golpes. Mientras que Jairo García, aspirante a la candidatura de diputado local por el distrito de Huejotzingo, había sido reportado como desaparecido el 28 enero y fue hallado desmembrado ocho días después en el municipio de San Matías Tlalancaleca.

En cuanto a los partidos políticos que postularon a los candidatos, el 30% de ellos fueron abanderados por el PRI; el 23.3% por Morena; el 13.3% por el Partido Acción Nacional. No parece haber un sesgo claro que indique que un partido u otro es más atacado.

¿Violencia homicida equivale a violencia política?

La varianza en la violencia que ocurre entre municipios de un mismo estado, sabemos es alta. Entonces, ¿el peligro está en la violencia de los municipios que buscaban representar y no tanto en la violencia promedio estatal? Comparamos la violencia de los municipios que los candidatos aspiraban a representar o gobernar con respecto al resto de los municipios de esa misma entidad.

Para los últimos siete años, vemos que la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes de los municipios con candidatos asesinados es mayor que el resto de los municipios para Guerrero, Michoacán y Puebla. Mientras que para el Estado de México la tasa de homicidios entre esos municipios es prácticamente la misma.

De 2011 a 2017 Guerrero presentó una tasa promedio de 59.12 carpetas de investigación por homicidio, mientras que el promedio nacional en el mismo periodo es de 18.24; lo que hace poco sorpresivo que sea el estado con más candidatos asesinados. Lo mismo sucede en el caso de Michoacán, con una tasa de 21 carpetas por cada 100 mil habitantes, también por encima del promedio nacional. Esto nos podría hablar de que la violencia homicida contra candidatos es parte de la violencia generalizada que se vive ahí. Sin embargo, el Estado de México y Puebla presentan una tasa por debajo al promedio nacional, con 11.8 y 9.09 respectivamente. ¿Por qué mueren tantos candidatos ahí?

Cabe destacar que no todos los candidatos fueron asesinados en el mismo municipio que aspiraban representar, se dio el caso de candidatos que fueron asesinados en municipios violentos pero que aspiraban a representar municipios cotidianamente pacíficos. Por ejemplo, el caso del asesinato de Armando López Solano, que fue asesinado en Chilpancingo, el cuarto municipio más violento de Guerrero, pero realmente aspiraba gobernar el municipio de Quechultenango, uno de los cinco municipios con menor violencia en el estado.

Es decir, la violencia de los municipios que aspiraban a gobernar no es lo único que mueve la cifra de candidatos asesinados.

En cuanto a la tasa de desaparecidos de municipios con candidatos asesinados y el resto de municipios del estado, vemos que para el caso de Puebla y Guerreo, los municipios con candidatos asesinados tenían una tasa promedio de personas desaparecidas mayor al promedio del resto de municipios. Por otro lado, en el Estado de México y en Michoacán la tasa promedio de municipios sin candidatos asesinados es mayor a los municipios con candidatos asesinados.

La violencia política como extensión de la violencia

El año 2017 fue el más violento en México desde hace más de 20 años; sería ingenuo quizás pensar que el proceso electoral iba a permanecer intocado por este nivel de violencia. El despunte de la violencia política responde sin duda a este contexto de crisis. Sin embargo, al hablar de candidatos que contienden en una elección y es la muerte y no el electorado lo que les impide llegar al cargo, vale la pena hacer una pausa para analizar en qué lugares fueron asesinados y qué puesto aspiraban ocupar. De esta manera, nos damos cuenta en qué contextos ocurre la violencia política. Nos damos cuenta que no siempre ocurre en estados o municipios cotidianamente violentos, sino que aparece también en estados que no figuran en el mapa de violencia del país como San Luis Potosí y Puebla. ¿Por qué ahí?

También, es imprescindible parar, en vísperas de la elección y hacer un recuento de todo lo que perdimos estos meses, todos a los que perdimos. Ponerles nombre y apellido a los y las candidatas que han sido víctimas del proceso electoral más violento en la historia reciente:

 

Nota metodológica

Diseño de información por Víctor Sahagún (@masvicmas).

Los datos y el análisis están aquí.

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