Hablar de la muerte

Este sismo terrible está siendo, para quienes tenemos la fortuna de haber sobrevivido, un lección de vida. Nos recuerda que formamos parte de un colectivo humano en que todos valemos lo mismo, y que nos necesitamos unos a otros.

Lo que más le asustó a mi niña fue que no lograba contactarme. Pensó que me había muerto. Aunque la abracé y logré tranquilizarla asegurándole que siempre me esforzaré por mantenerme a salvo en cualquier situación de peligro, no pude prometerle que nunca me voy a morir. La realidad es que podría haber muerto.

Entonces pensé, ¿y si hubiera alguna réplica y nos volviera a tocar separadas? ¿Qué pensamientos quiero que tenga mi niña si no logra contactarme pronto… o nunca…. como les pasó a tantos niños que perdieron a alguien?

La escuché. La dejé decir todo lo que sintió y pensó. Me dijo que no quería volver a su escuela ni a su salón en un tercer piso en el que les piden que se replieguen para que bajen primero todos los demás. La tranquilicé explicándole que su escuela solo va a seguir funcionando si están 100 % seguros de que no hay daño y no se va a caer. La felicité por haber obedecido el protocolo y no haber caído en pánico como lo hizo su maestra de formación cívica, que simplemente, se salió corriendo del salón y dejó a los chavitos solos. Afortunadamente ellos supieron organizarse y sabían lo que debían hacer gracias a los simulacros. Luego le insistí en que siempre haré todo por sobrevivir y ponerme a salvo, pero le pedí que habláramos de qué pasaría si tuviéramos la mala suerte de que me tocara morir.

No es un tema nuevo entre nosotras. Las mamás debemos hablar de eso con nuestros hijos. Y hacer un testamento en el que esté claro quién sería el tutor en caso necesario, y quién el encargado de las cuestiones administrativas. Aún si estás en pareja debes hablar eso con tus hijos, siempre cuidando de no alarmar pero sí decir la verdad: que uno puede cuidarse para llegar a viejito pero aún así, nunca sabe cuándo le puede tocar.

También le dije que he tenido una vida maravillosa y que la parte más grande de mi felicidad me la ha aportado ella. Que estoy orgullosa de quién es y siempre lo estaré. Y que está perdonada de antemano por todos los errores que pueda cometer en la vida. (Este trato lo tenemos hace varios años).

Lloró tantito, se secó las lágrimas, me dio un abrazo, se quedó tranquila y me pidió que viéramos una película.

También me pareció importante llevarla a ayudar a donde sí podía, en un centro de acopio. Ella, igual que yo, y que todos, quería hacer algo. Vi a muchos adolescentes como ella ayudando en las calles. Este sismo terrible está siendo, para quienes tenemos la fortuna de haber sobrevivido, un lección de vida. Nos recuerda que formamos parte de un colectivo humano en que todos valemos lo mismo, y que nos necesitamos unos a otros. También nos recuerda que todos tenemos algo para dar y alguien más lo necesita. No solo en una emergencia sino en la vida en general.

Un enfrentamiento tan cercano con la muerte debe servirnos para replantearnos el valor y el sentido de la vida, que puede acabarse en cualquier momento.

De todos los sentimientos que he experimentado estos días, decido quedarme con la gratitud, la sorpresa por la bondad y entrega de la gente, y el orgullo de ser mexicana que no me va a quitar ningún pequeño grupo de abusivos, mezquinos o ladrones que no nos representan. Y no me refiero en esta ocasión solo a los políticos rapaces y oportunistas, sino a la gente horrenda que aprovechó la vulnerabilidad de algunos para robar. Son muy pocos comparados con los miles de buenos seres humanos que se han organizado para ayudar.

Cuidemos la información que están recibiendo y compartiendo nuestros hijos. Alguna puede hacerles daño emocionalmente, o ser falsa. Escuchemos a nuestras niñas, niños y adolescentes. Dejemos que aporten lo que puedan: juguetes, sus domingos, su tiempo, lo que ellos quieran. Que sepan que lo que ellos dan vale mucho. Que sepan que los amamos y los necesitamos. Que vale la pena ser buenos mexicanos como los que han salido a ayudar por miles en esta tragedia.

Que seguimos vivos y hay que hacer que la vida valga.

 

@tiare_scanda

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