El sonoro rugir del amor

¿Dónde estaba escondida toda esa gente buena que mágicamente apareció para ayudar desconocidos en un momento trágico? ¿Qué hace habitualmente esa gente con su bondad? ¿Con qué causa está comprometida?

“Y retiemble en sus centros la tierra…”, dice nuestro himno, “al sonoro rugir del cañón” (sería interesante descubrir en 20 años que Carmelita Salinas tenía razón y que en realidad todo fue culpa de Kim Jong-un y sus ensayos nucleares).

El sonoro rugir del cañón fraticida lo llevábamos escuchando aquí varios años, sin que la tierra se moviera. Llámese cañón, cuerno de chivo, AK 47 -no sé de armas ni quisiera saber. El hecho es que en México se han detonado por miles y antes del terremoto ya se habían perdido muchas vidas. ¡Tantas, que parecía que no valían nada! Se habían convertido en cifras altísimas ante las cuales la gran mayoría de la gente ni se inmutaba. Solo los “rojillos” de siempre, defensores de derechos humanos, que de todo protestan porque afortunadamente no han perdido el corazón. Como sociedad nos acostumbramos a leer con frecuencia… 43, 72, 200, 70,000 muertos, como si en vez de personas estuviéramos hablando de piedras.

Y cuando creíamos que la decadencia era irreversible, que estábamos completamente divididos, que debíamos desconfiar siempre de todo el mundo, nos llegó esta tragedia y sacó lo mejor de nosotros.

El sismo sacudió el centro de la tierra, pero también nuestra conciencia, nuestra humanidad dormida. ¡Una sola vida volvió a ser importante! El país entero sentía alivio y alegría al saber que se había rescatado a una sola persona. Sentíamos empatía. Tal vez porque pensábamos que podíamos haber sido nosotros.

¿Dónde estaba escondida toda esa gente buena que mágicamente apareció para ayudar desconocidos en un momento trágico? ¿Qué hace habitualmente esa gente con su bondad? ¿En qué la invierte? ¿ Con qué causa está comprometida? ¿Cómo es que no somos una potencia mundial si nuestra gente tiene esa capacidad de reacción, organización, solidaridad, generosidad y determinación para trabajar por el bien común?

De pronto los youtubers, los “influencers” que hablaban de nada se dieron cuenta de su enorme poder de convocatoria y se pusieron la pila. Me dio especial ternura ver el Twitter de Juanpa Zurita. Pasó de “Necesito esta patineta en mi vida” a “Por favor, ayudemos a México”. Movió todos sus contactos, creó una plataforma para recibir donativos. Descubrió lo que se siente tener no solo un objetivo en la vida sino un verdadero propósito, y con ello le puso un gran ejemplo a millones de jóvenes como él.

Ni qué decir de tipazos como Diego Luna, Gael García, Luis Gerardo Méndez, Eugenio Derbez, Miguel Bosé…. (Pero de ellos ya sabíamos que eran unos tipazos) Y el apapacho al alma que implicó que tanta gente, famosa y no, de otros países, se haya preocupado tanto por los mexicanos y nos haya hecho saber lo mucho que nos quieren y lo bien que han sido tratados cuando han estado aquí.

Roger Waters o el líder de los brigadistas japoneses esforzándose por hablar español para expresar su solidaridad. Gente ofreciendo sus casas, regalando ropa linda para trabajar a quien hubiera perdido la suya, los restauranteros ofreciendo comida caliente a los brigadistas. Jóvenes voluntarios viajando desde la Ciudad de México hasta lugares tan lejanos como Juchitán para ayudar. Todo es profundamente conmovedor.

Lo más bello que nos dejó esta tragedia fue la sensación de ser todos iguales, sin partidos políticos ni clases sociales, o religiones que normalmente nos dividen o enfrentan. Sentirnos parte de un todo que se llama México por el que vale la pena trabajar juntos, y cantar juntos el Himno Nacional o Cielito lindo. Descubrimos la felicidad de compartir la comida, la ropa, el cariño. Volvimos a confiar unos en otros. No somos perfectos pero sí dignos de confianza.

Ahora, a lo que sigue:

Primero, a exigir transparencia en las cuentas al gobierno que, a diferencia de los ciudadanos, no ha demostrado ser digno de confianza. (Checar #Epicentro). A involucrarnos en lo que podamos. Quien tenga una propiedad que rentar a alguien que perdió su hogar, sea solidario y cóbrele un poco menos. También tratemos de asistir como clientes a los restoranes y negocios que ayudaron , finalmente dieron todo lo que tenían y mucha gente vive de esos negocios. Y si ya descubrimos lo verdaderamente importante y lo bien que se siente tratarnos bien y compartir, sigamos por ese camino.

La vida nos da otra oportunidad como país.

¡No la perdamos!

 

@tiare_scanda

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