A quien corresponda

Todos esos personajes que hoy tienen poder económico o político y pactan con los criminales para continuar en el poder, van a pagar tarde o temprano los beneficios económicos que obtienen a cambio de atropellar los derechos de millones de personas.

Recuerdo cuando hace unos años Javier Sicilia se dirigió a los criminales en una carta. Les hablaba de códigos de honor que antes tenían y habían perdido. Y es que ya no sabe uno a quién dirigirse. Si no le importamos ni al presidente, ni a los legisladores, ni a los secretarios de Estado, ni a los gobernadores, procuradores, jueces, magistrados, jefes de la policía, ministerios públicos… ¿A quién sí? Solo a nuestras familias.

Lo interesante es que todos los antes mencionados tienen familias, y tal vez hasta tengan sentimientos hacia ellas. Tal vez les gustaría que sus sobrinos vivieran más seguros y nadie los matara con crueldad solo por existir en este país. Quizá preferirían que ningún taxista violara ni asesinara a sus hijas solo por haber abordado un taxi o un pesero porque estaba lloviendo. Y ciertamente agradecerían que nadie borrara con ácido el rostro de alguien a quien amaron… si es que alguna vez entendieron el concepto de “amor”.

¿Qué pensarán cada vez que legislan en nuestra contra? ¿Que el daño solo va a ser para quienes no son de su familia? Cuando pactan en lo oscurito, mientras en público nos mienten con descaro. Mientras se embolsan un dinero que cuesta mucho sufrimiento y vidas humanas, mayoritariamente de gente pobre. Pensarán: “Son hormigas irrelevantes todos los que no están a mi altura. Poco importan sus hijos, sus planes, sus vidas.”

Se equivocan, señores. Van a llorar mucho cuando el guardaespaldas que los cuida en las borracheras y escucha sus conversaciones los traicione porque no los quiere ni los respeta. Por abusivos, por despreciar a los que consideran inferiores, por hijos de puta.

Va a ser en sus puertas donde van a aparecer las cabezas, las narcomantas, el terror. Cada vez que un juez vende una sentencia está firmando la suya. El diablo no es amigo de nadie. Todos esos personajes que hoy tienen poder económico o político y pactan con los criminales para continuar en el poder, van a pagar tarde o temprano los beneficios económicos que obtienen a cambio de atropellar los derechos de millones de personas. Y van a ser sus propios “amigos” quienes los hagan pagar. Justamente porque no entienden de humanidad ni de compasión. Solo de ambición económica y de poder. Están drogados de poder, ciegos, sordos. Y traicionan cuando hay que traicionar porque aquello que los vincula no es sagrado. ¿Quedará algo sagrado ante sus ojos? ¿La familia? ¿Solo la suya?

Historias devastadoras como la de los tres estudiantes de cine Daniel, Javier y Marco ocurren con frecuencia en México sin que las personas con corazón –pero sin poder político- podamos impedirlo. Ocurren porque siempre hay alguien hasta arriba que recibe dinero por dejar “trabajar” a los cárteles y porque los gobiernos perpetúan la pobreza para seguir teniendo control sobre la gente necesitada. Ocurren porque no hay castigo. Porque les vale madre que haya desapariciones y tortura mientras los gritos no se oigan en sus casas.

Pero se van a oír. Tarde o temprano se van a oír.

¿A quién le corresponde arreglar este desastre? A distintos niveles, a todos. A nosotros, votando responsablemente en las próximas elecciones, habiendo estudiado bien a las personas, sus equipos, sus propuestas, sus antecedentes, sus entrevistas y sus incongruencias a lo largo del tiempo. Y si tenemos hijos, garantizando que de nuestras casas solo salgan personas bien amadas, bien educadas, incorruptibles, solidarias y fuertes. Hijos conscientes de que comprarle a un dealer es ser parte del problema y que además van a perder su salud y su voluntad. Gente buena que sepa que el dinero es muy necesario, pero no es lo más importante. Hijas e hijos que respeten las diferencias y que no miren a nadie para abajo, si no es para ayudarlo a levantarse.

Así que, “A quien corresponda”: recapacite, por favor. Corrija el rumbo. No podemos dejarle este país a los niños y jóvenes. No podemos…

 

@tiare_scanda

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