¿Hay un ser humano ahí adentro?

“Ultimamente en todas las películas me toca maquillar degollados, colgados, balaceados”. Eso dijo Adam Zoller, el maquillista ganador del Ariel de este año. Él sueña con hacer maquillaje de fantasía, pero sabe que nuestro cine cuenta nuestras historias, y mientras éstas no cambien afuera, los cineastas seguirán teniendo la necesidad de contarlas, de convertir el dolor y la indignación en denuncia, en arma de transformación, en arte.

Como lo hizo el documentalista Everardo González con “La libertad del diablo”. Es fuertísimo -pero indispensable para entender dónde estamos parados- escuchar a un policía justificando los actos de tortura que ha cometido  porque,  estando consciente del grado de impunidad que hay en el país, piensa que así, por lo menos, el presunto delincuente habrá recibido algún castigo antes de que lo dejen libre.  Aquí la palabra “presunto” no es poca cosa.  Todos sabemos que las cárceles mexicanas están llenas de inocentes, y en muchos casos fueron puestos a disposición del MP simplemente  para que un poli cubriera su cuota de detenidos.

Con los periodistas comprometidos pasa igual que con los cineastas. Se ven obligados a contar las historias necesarias aunque sean tan difíciles de escuchar como el diagnóstico desfavorable de un doctor. Pero enfrentarlo  es el primer paso para poder curarse.

Cuando empecé a leer en este portal el especial #MatarEnMéxico, se me activó un mecanismo de defensa; el mismo que se enciende cuando cincunstancialmente veo una película de terror. Una vocecita que me dice: “Tranquila. Es una película. Es sangre falsa.”

Pero la tasa de 94.8 % de  homicidios no resueltos en México no es ficción; es la devastadora realidad.  El equipo de Animal Político se dio a la tarea de averiguar  el por qué de este grado de impunidad  a lo largo de la República Mexicana. Fueron a ver quiénes están a cargo de las investigaciones y  en qué condiciones las llevan a cabo.

El desastre va desde policías de investigación o detectives mal preparados -o sin preparación alguna-, falta de patrullas y gasolina, hasta laboratorios de muestras de ADN en los que no sirve el refrigerador para conservarlas, pasando por escaso personal, corrupción que desaparece los presupuestos y  nula voluntad política. Pero se pone peor.

Las procuradurías están íntimamente ligadas al poder, se usan políticamente para atemorizar enemigos  ( y encubrir amigos), y no para hacer justicia a los ciudadanos comunes.  Hay un trato discriminatorio hacia las víctimas. Y para agravar todo lo anterior, la cantidad de homicidios que ocurren a diario rebasa la capacidad de los trabajadores del sistema de justicia, a todos los niveles.

Pero ¿por qué la vida ha perdido su valor y su propósito ante los ojos de tanta gente? ¿Quién y cómo se está haciendo cargo de la educación y el bienestar de niñas, niños y jóvenes a lo largo del país? ¿Qué proyecto de futuro se les está ofreciendo? ¿Qué tan eficaces resultan las políticas de prevención de violencia cuando no se atienden la desigualdad, el machismo, la calidad de la educación?

No me cabe en la cabeza que  existan funcionarios en posición de administrar recursos para educación, salud, infancia, o para dar respuestas a madres y padres que buscan hijos desaparecidos, y que en vez de capacitar, pagar sueldos y comprar los insumos necesarios,  decidan desviarlos a campañas políticas o negocios particulares. La práctica cotidiana de la corrupción los ha deshumanizado por completo, y sus decisiones las pagamos tarde o temprano todos los mexicanos.

Este trabajo de Animal Político no solo nos cuenta, muy bien contado, como en una buena novela policiaca,  el escenario dantesco en el que estamos. También se acerca a los expertos en seguridad y justicia penal para saber cómo podemos salir de ese lugar de desesperanza absoluta, para dirigirnos hacia soluciones posibles. ¿Y por qué no creer que podemos convertirnos en un México justo y decente? #ImaginemosCosasChingonas

Ojalá pronto podamos contar historias felices. Mientras tanto… no dejen de leer este excelente trabajo de investigación.

#MatarEnMéxico ¿Y cómo romper con la cadena de impunidad?.

 

@tiare_scanda

 

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