El primer balance: tranquilos, falta mucho

Toda la especulación temprana sobre el éxito o el fracaso de la 4t se medirá en junio de 2019, tanto en Baja California como en las cuatro elecciones intermedias.

Este año se celebrarán elecciones en 5 estados. Ahí veremos de qué está hecho verdaderamente Morena. El presupuesto normal es pensar que la simpatía y el reconocimiento del presidente y/o la aprobación de su gobierno (que son cosas diferentes) se traduciría en votos. No siempre sucede así.

Cuando Vicente Fox ganó la presidencia en el año 2000, muchos pensaron que en los estados sucedería lo mismo. En el año 2001, el PRI perdió las gubernaturas de Yucatán y Baja California a manos del PAN y Michoacán a manos del PRD. Solo fue capaz de retener la gubernatura de Tabasco con Manuel Andrade. En ese mismo año hubo elecciones intermedias (para congreso local y ayuntamientos) en otros 12 estados. En la mayoría de ellos el PRI salió victorioso. Las elecciones para ejecutivo estatal sí lograron montarse a la ola de cambio en contra del revolucionario institucional mientras que en las elecciones intermedias locales los partidos de oposición no lograron capitalizar el sentimiento antipriista.

En 2019 habrá 4 elecciones intermedias al Congreso Estatal (Quitana Roo, Aguascalientes Tamaulipas y Durango) y una elección a gobernador, la de Baja California. En todos los casos, el PAN juega de local  con gobernador nominal. En Baja, se espera una contienda entre los candidatos Morena y del PAN. No sólo se trata de ganar o perder la gubernatura. La vara para medir el éxito o el fracaso de Morena será también alcanzar el mismo número de votos o al menos el mismo porcentaje que obtuvo López Obrador en la entidad. En esta elección están en juego también Tijuana y Mexicali, donde el lópezobradorismo ha venido haciendo trabajo de base desde antes de la elección del 2012. Desde la elección presidencial, hubo un esfuerzo sistemático de parte de Morena por hacerse de las bases priistas. La contienda PAN-Morena con un PRI en tercer lugar confirmaría la existencia de esta estrategia y su éxito. Para el PAN el único resultado aceptable es ganar la elección.

Tanto en Baja California como en las 4 elecciones “intermedias” será interesante ver cómo se comportan las alianzas y los frentes: el Partido Verde podría ser el primer nuevo aliado del lópezobradorismo. Veremos que tanto el PT y las franquicias locales sobrevivientes del PES se mantienen cercanas al proyecto o se terminan desdibujando y perdiendo valor de cambio. El PRD y el MC nos darán la primera luz sobre sus respectivas estrategias de juego para lo que resta del sexenio, siendo partidos de izquierda y centro izquierda, necesitarán definir una identidad clara que les permita diferenciarse del régimen. Podrían probar suerte en solitario para medir su fuerza o bien, mantener la política aliancista. El PAN medirá la fuerza de sus gobernadores; los 4 necesitan mayoría en sus congresos locales para garantizar la gobernabilidad en la segunda mitad de su sexenio. En Aguascalientes y Durango habrá además elección de ayuntamientos. Ahí veremos competir a los precandidatos a gobernador para dentro de tres años. En ambos estados, de tradición bipartidista PRI-PAN, es en los únicos lugares en donde el PRI tiene compite con posibilidad de ganar, seguramente los priistas se concentrarán en estos.

Toda la especulación temprana sobre el éxito o el fracaso de la 4t se medirá en junio de 2019. De triunfar en las urnas, el nuevo régimen tendrá todos los incentivos alineados para profundizar su programa de gobierno. En caso contrario realizarán ajustes, seguramente de forma, para minimizar las pérdidas.

 

@tradhasbun

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