Año bisagra

Este espacio recuerda a la sociedad civil y a sus jóvenes, quienes hoy como hace tres décadas vuelven a ocupar las calles y a retomar su condición de conciencia moral en este país atribulado.

Foto vía Óscar en fotos
Imagen tomada del blog Oh my Geek.

Este espacio, obsesionado desde su arranque con las efemérides, recuerda la ciudad (y aquellas partes de México que han sufrido en directo los efectos mortales de terremotos pasados y recientes); la urbe que renació de los escombros –literales y simbólicos- hace treinta y dos años exactos, tal y como sucederá cuando pasen los efectos de la catástrofe, y sus secuelas a mediano y largo plazo. Recuerda, siempre y sobre todo, a la sociedad civil y a sus jóvenes, quienes como hace tres décadas vuelven a ocupar las calles y a retomar su condición de conciencia moral en este país atribulado. Recuerda que el año próximo se cumplirá medio siglo de la irrupción del movimiento estudiantil de 1968, tres meses después de las elecciones que podrían marcar un mejor derrotero en nuestra historia.

En todo caso, para que la ciudad recobre su identidad perdida, tendremos que prescindir de los servicios gerenciales y administrativos de priístas embozados: estirpe representada en el antiguo Distrito Federal por el actual jefe de gobierno (y franelero oficial de Enrique Peña Nieto).

Miguel Ángel y su antecesor Marcelo son parte del problema, y no de una solución (estructural; duradera) de sus múltiples males. Su estilo personal y el compromiso explícito de ambos con los peores intereses inmobiliarios –y de infraestructura elefantiásica y redundante- a favor del automóvil (mediante la construcción de carreteras urbanas, deprimidos, desniveles y otras obras inútiles pero políticamente redituables), los colocan en sitios ‘de privilegio’: en el nadir de la corrupción e impunidad que, dada la lógica enrevesada que nos gobierna, sólo ha servido para proyectarlos en medios y redes alquiladas.

No ostentan Mancera o Ebrard para sí el monopolio exclusivo, en el singular apartado de abusos y tropelías gubernamentales; aunque aquí se conozcan poco (y mal) las trayectorias de personajes similares, abundan ejemplos de otros verdugos urbanos que utilizan el puesto de hoy para columpiarse hacia circuitos de mayor oportunidad de hacer negocios, en el mañana.

Con sólo divisar la ilustre trayectoria de Alexander Boris de Pfeffel Johnson, del Partido Conservador (aristócrata; ex estudiante de Oxford; autor de libros sobre la Roma Clásica, y ex periodista euroescéptico; conductor ocasional de programas de sátira política y ex parlamentario, ex alcalde de Londres; ahora titular de relaciones exteriores al servicio del gobierno de la primer ministro Theresa May; mentiroso y despilfarrador enfermizo, como Donald J. Drumpf; uno de los principales arquitectos, con embustes marca diablo, del Brexit) constataremos que los granujas y embusteros británicos de su estirpe, se parecen demasiado a nuestros pares nacionales y son –por así decirlo- hermanos y cómplices en el crimen.

Johnson ganó las elecciones municipales londinenses dos veces, derrotando al laborista Ken Livingstone, y su gobierno abarcó el periodo 2008 al 16.

Johnson suspendido por los aires, atorado en su afán por celebrar la obtención de la primera medalla para GB durante los Juegos Olímpicos de 2012. Foto vía W1nnersclub [sic].
Cito en parte una reseña del libro Nincompoompolis [que podría traducirse, en el ámbito del Mancerato: Badulaquetitlán], cuyo subtítulo es Las Tonterías de Boris Johnson, de reciente aparición en el Reino Unido. 

Educado en los clásicos, Johnson debe estar familiarizado con el Juramento Efébico de los atenienses, que consistía en ‘dejar la ciudad más bella que como la hubiesen encontrado’. En su lugar, la proveyó de una plétora de ornamentos mal concebidos y soluciones ‘novedosas’ a problemas que antes no existían. Planeadas como oportunidades para el mecenazgo, estos proyectos fueron hemorragias al tesoro público – y seguirán siéndolo durante los años venideros.

Las carérrimas y abominables monstruosidades inauguradas por Johnson incluyen una resbaladilla –que nadie usa- adosada a la escultura y torre de observación Orbital ArcelorMittal, o la defectuosísima flotilla de autobuses tipo Routemaster [¿de exportación y uso en la línea de Metrobús por Paseo de la Reforma impuesta por Boris Mancera, en la Ciudad de México?], o el costoso y subutilizado teleférico de la Línea Emirates Air (un Paquidermo Blanco, cuyo precio final superó la cifra de sesenta millones de libras esterlinas), o las horrendas y pretenciosas torrezuchas: rascuachielos VIP vacíos. O el puente ajardinado hacia ninguna parte, sobre el Río Támesis, entre otros adefesios.

Otro alcalde que, para las cámaras, finge ser pugilista. Foto: CapX.

Es un tunante, al que no le falta iniciativa. Boris podría disputar en fecha próxima, contra la PM conservadora May, la jefatura de su partido.

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Se avecinan comicios conflictivos, como aquellos cruciales de 1988 que instauraron al Alto Salinato vía un escandaloso fraude que incluyó el asesinato de figuras opositoras el mismo día de la votación, además del modus operandi -al que el PRI nos tenía plenamente acostumbrados- como Solución de Continuidad, con los recientes resultados de Coahuila y el Estado de México en calidad de ‘cerezas’ del inmundo pastel. Seguimos pagando los platos rotos que produjo esa decisión unipersonal delamadridista; continuaremos haciéndolo hasta que el decrépito partido tricolor no sea arrojado, junto con sus zombi secuaces o satélites –en definitiva- al vertedero de la historia.

El proceso en curso de 2018 (¿del Interregno meadista, narril, nuñesco u osoriense?) será, de imponerse la voluntad unipersonal de Peña, similar en sus futuros efectos: ésos que impondrían consolidaciones autoritarias y segundos capítulos ‘gloriosos’ (en 2024, con el zorro plateado o silver boy Alfredo del Mazo III en el papel estelar: en una versión reloaded del show de EPN & La Gaviota), a la mafiosa saga de Peña Nieto en clave del Bajo Salinato, y la de sus secuaces en las esferas (publivadas o prúblicas) actuando como miembros activos de la Dictadura mexiquense/mexicana del Cleptotariato.

Es un zigzag. Un paso adelante, con victorias pírricas que valieron dos sexenios panistas casi por entero desperdiciados, por diez o veinte pasos para atrás en las elecciones pasadas, en un esquema de franco retroceso. Si las del dos mil fueron -en algún oculto sentido- la culminación de las batallas juveniles del sesenta y ocho, las del 2006 y 2012 nos arrojaron de vuelta a los oscuros setenta u ochenta de la Guerra Sucia y el Fraude Patriótico (en su vertiente calderónica y blanquiazul).

No es nada que resulte excepcional. En los Estados Unidos, Trump presidente constituye un ‘throwback’ (¿recaída?) a la nefasta época del Jim Crow y apartheid en el Sur Profundo, en guerra abierta contra sectores afroamericanos, musulmanes, latinos, pobres…

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¿Una posible receta para salir del brete? Emular a [email protected] jóvenes; mirar hacia el Sur inmediato: a saber, el de la hermana República de Guatemala, donde existen contrapesos institucionales sólidos, y la sociedad lúdica y activa toma pacíficamente las calles (otra vez), con el objeto de llamar a cuentas a otro presidente corrupto.

 

@alconsumidor

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