Contra la farsa trumpeñista

Es un supuesto que ante esta nueva oportunidad de influir en el resultado de las justas a favor de la consolidación modélica del autoritarismo, el gobierno de EPN pisará a fondo el acelerador y repartirá recursos de forma selectiva y a cambio de ‘favores electorales’, porque no puede actuar de otra manera.

Tlatelolco, cuarenta y nueve años y contando hasta llegar al medio centenario en año electoral, el próximo: ¿sí se olvida?

Foto: El Horizonte.

Asamblea entre los escombros; temblor de septiembre, 2017. Presidente y gobernador priísta del estado de Oaxaca (este último hijo de cleptócrata exgobernador priísta de Oaxaca, también promotor en 2012 del tristemente célebre Pacto por México), ambos enfundados en riguroso atavío mirreyesco.

Veremos en el post sismo, ¿una reversión a la norma de siempre? ¿Saqueo ‘reconstructivo’ e híperdesarrolista, a la vuelta de la esquina comicial?

Todo indica que serán Slim, OHL, Higa y cía. los zares del resurgimiento mexicano (que en treinta y dos años o menos podría volver a provocar, de persistir usos y costumbres especulativos urbanos actuales, otro ciclo del desastre, y luego otro, en una rueda interminable de siempre que en México –y por desgracia- es Ley darwiniana, vía la visión distorsionada de Herbert Spencer).

El huracán Katrina que marcó a George W. Bush, o el recientísimo que se ha cebado sobre la totalidad de la isla en Puerto Rico, junto a los regaños tuiteros de Donald J. Trump, (a) el cabalístico Fórtifái, abollan la marca familiar y exhiben a gobiernos que, como el nuestro, han renunciado al ejercicio básico de sus funciones.

Las cuentas alegres que presentará el cártel inmobiliario mexicano es la última sacudida afiebrada de la Doctrina del Choque (subtítulo: Auge del Capitalismo del Desastre), tal y como lo concibe la escritora canadiense Naomi Klein en diversos libros.

Es un supuesto que ante esta nueva oportunidad de influir -como en los comicios recientes de Coahuila y el Estado de México- en el resultado de las justas a favor de la consolidación modélica del autoritarismo del privemista, el gobierno de EPN pisará a fondo el acelerador y repartirá recursos (los que queden tras el mordisco institucional o agandalle, cual versión mexiquense de la familia Somoza, a raíz del terremoto que sacudió Managua el 23 de diciembre de 1972) de forma selectiva y a cambio de ‘favores electorales’, porque no puede actuar de otra manera.

Recorrido presidencial. Temblor de septiembre, 1985. El tlatoani de la época, y su nutrido séquito priísta; terlenka y sacos de cuero. Foto vía sitio Red Política.

Evidentemente, en México la grandiosa, la sorprendente sociedad activa y joven no es el verdadero acertijo. Constituye su irrupción lo más alejado de un problema convencional. Sí lo es en cambio, y demasiado, la persistencia de veletas dinosáuricas de todos los colores partidistas e ideologías cambiantes, que se recomponen sexenio tras sexenio con pasmosa facilidad; y no hablamos únicamente de los delamadrides, salinas, calderones o peñas en la cima. Los histrionzuchos de reparto por los que uno no daría un quinto en países con leyes y ordenamientos fuertes contra la corrupción e impunidad, aquí son protagonistas de primerísimo orden.

Piensa uno en Ramón Aguirre, rival en turno para la gubernatura de Guanajuato en 1991, cuando el ignaro bufón panista (hoy acólito de Peña Nieto y el PRI) Vicente Fox Quesada aún era una promesa o incógnita esperanza, y no la inepta caricatura presidencial en que se convirtió de la mano de Marta Sahagún (autóctono remedo de Evita como su sucesora Angélica Rivera en nuestros tiempos), de plano no lo fue nunca, o sólo en su imaginación; menos aún, en el sexenio de la transición –y de la candidatura de la primera dama, a la primera magistratura promovida por su cónyuge- fallida. Lo que hoy mismo intenta FCH con su esposa.

Aguirre, exsubsecretario en Programación y Presupuesto bajo las órdenes de Carlos Salinas en la prehistoria neoliberal. Patriarca de una estirpe involucrada en negocios turbios, como el de la posible propiedad del Casino Royale en Monterrey, que produjo 52 víctimas mortales, el 25 de agosto de 2011: seis años, y contando.

Delincuencia organizada tricolor. El patriarca del clan Aguirre, flanqueado por dos orgullos de su nepotismo. Vía RSVP Online.

Ramón Aguirre Velázquez, príista, regente del Distrito Federal al momento del sismo de septiembre de 1985, célebre vástago de San Felipe Torres Mochas e intérprete de canciones rancheras para deleite del gabinete y durante las sobremesas de estadistas que viajaban a México en el sexenio de Miguel de la Madrid, cuya verdadera condición laboral era la de ser el Cantante Oficial de versiones sinceras y desentonadas- de los ‘clásicos’. Obtuso y marrullero gobernador electo de su estado en las elecciones de 1991, obligado por Salinas a desistirse de tal empeño, allanando así el camino para la asunción del interino panista Carlos Medina Plascencia y de su exrival Fox que, cuya posterior campaña prefiguró su llegada a Los Pinos en el dos mil.

Finalmente Aguirre, el que ‘invitó’ con feos modales y de la peor forma (en las postrimerías de los trabajos de rescate en la Ciudad de México, hace 32 años), ante críticas de la catastrófica gestión de su jefe incontestable MMH, a largarse de la ciudad si acaso disgustaba su remedo de ‘trabajo’ a aquellos insidiosos que se atrevieron a cuestionar la pulcritud del compromiso gubernamental –como ahora, el del gobierno que planea volver a jugar a la ruleta rusa con el diseño y la seguridad citadinos- que se limitó a mirar los toros desde la barrera, cuando no a lucrar políticamente con el siniestro –como bien podría suceder con esta réplica de septiembre 2017.

Decreto balín. MAME estampa su firma ‘simbólica’, como la de los cheques gigantes de los premios para la foto. Vía Expansión.

Ahora es el jefe de gobierno y precandidato Miguel Ángel Mancera (¿A qué le tira el neoregente de la Ciudad de México, exactamente? ¿A la presidencia de la República, o al premio de consolación: la fiscalía transexenal, impulsada por el nebuloso Frente urdido por la Acción Nacional de la Revolución Democrática, con sucursales en el Movimiento Ciudadano?), ser el mariscal desechable. Le toca jugar el papel de salvador urbano autodesignado; en esta oportunidad será él quien dé la cara unas semanas, como ya lo hizo en su momento el contador guanajuatense sacrificado en los comicios intermedios del noventa y uno. Sobre sus hombros recaerá la responsabilidad de garantizar que los inmobiliarios causantes del desastre tengan nuevas oportunidades de ser los verdugos del viejo DF, si llega a menguar el entusiasmo ciudadano y se cancelan en definitiva las vías institucionales de cambio.

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Y para concluir: una simple banda sonora de la resiliencia ante desastres humanos y/o naturales, extraída de la incomparable experiencia de vida afroamericana.

Otro ejemplo, de los que abundan en otras naciones y contextos como el sudafricano, con Enoch Sontonga que le dio origen al himno Nkosi Sikele ‘i Afrika) y que marcó el ascenso imparable de Nelson Mandela a la presidencia en 1994.

Tipitina, un clásico de la cosecha de Roy Bird (Profesor Pelolargo) http://bit.ly/2xQGvSD (1918-80). Tonada que volvió a sonar fuerte en el Nuevo Orleans devastado por Katrina, a fines de agosto de 2005.

I Love the Lord. Vía Equal Justice Initiative, un breve y elocuente video que explica su principal proyecto: la creación de un Memorial por la Paz que honre a las miles de víctimas de linchamientos. El himno que lo acompaña fue compuesto en 1719 por el pastor inglés Isaac Watts (1674-1748); reinterpeta por completo el salmo 116 y es. en realidad, una pieza espiritual convertida en inspirada obra nueva. Coro sin identificar.

Just a Closer Walk with Thee, autor anónimo. Una de las piezas más conocidas del repertorio gospel. El músico de jazz tradicional Glen David Andrews dirige a su orquesta en un servicio religioso de la Iglesia Bautista Zion Hill, ubicada en el barrio neorleaseano de Tremé.

Son diversas estrategias musicales para procesar el dolor, y la pérdida ante la tragedia –trascendiéndolos; otorgándoles amplio sentido, y propósito- dignas de Nueva Orléans, Louisiana, y Montgomery, Alabama, en los Estados Unidos (así como de Chiapas, Oaxaca, Morelos, el DF y el Estado de México), ante el embate despiadado contra la sociedad del trumpismo, y su derivación en el ocaso anticipado del Peñato (junto a su elenco mostrenco).

 

@alconsumidor

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