El deber de advertir

¿Es Donald Trump un loco peligroso capaz de provocar conflictos bélicos irreversibles mediante el uso selecto de armas nucleares con Norcorea?

Donald Trump recién alega haberse reunido con el ‘presidente’ de las Islas Vírgenes de los Estados Unidos –a propósito de las tormentas recientes- siendo él mismo presidente de este archipiélago que forma parte de la Unión Americana. Por añadidura, en días pasados mostró su acostumbrada ignorancia al cuestionar ‘esa cosa’ llamada Enmienda Vigésimo Quinta de la Constitución política de su país, que podría ser utilizada (de acuerdo a su ex Estratega en Jefe y neonazi Steve Bannon, en un caso remoto) para destituirlo de su puesto por incompetencia manifiesta.

Continúan acumulándose las fases prodrómicas de una historia, que apenas da visos de haber empezado.

La palabra pródromo, según el DRAE, viene del latín prodromus y de la expresión griega que significa lo que procede. Está formada por el prefijo pro (antes, como en ‘programa’ y ‘prólogo’), y la raíz dromos (pista o recorrido, como en aeródromo o hipódromo). Es un término de uso médico y designa los síntomas o signos precursores de una enfermedad o del episodio agudo o crisis de algunas enfermedades como la epilepsia. Es como un aviso o advertencia que si el paciente ya la identifica, puede prepararse mejor tomando las precauciones del caso.

Sin menospreciar a las valoraciones superfluas, memeificables ad infinitum, se impone una crucial pregunta: ¿es Donald Trump, además de un mentiroso contumaz y manipulador sin paralelo, un loco peligroso capaz de provocar –por simple prurito, o capricho narcisista- conflictos bélicos irreversibles mediante el uso selecto de armas nucleares con Norcorea? ¿Es un desquiciado químicamente puro, o todo forma parte del grotesco Performance urdido por él y su pandilla con la trumpolatría como eje y centro gravitatorio?

El demagogo en su laberinto. Telegraph UK

Un nutrido grupo de profesionales, expertos en salud mental, parece creer lo primero. Comparten su preocupación, y externan el deber de advertir (cuenta en Twitter: @duty2warn), pues los efectos de una presidencia trumpista podrían desembocar, lo sabemos, en una catástrofe sin remedio. La normalidad maligna – término acuñado por el autor y académico Robert Jay Lifton, -con sus ‘gemelos apocalípticos’: aniquilación nuclear, y cambio climático invocados por el oligarca para recuperar la grandeza imperial norteamericana– no pueden volverse destino cotidiano.

Espectro bélico nuclear. Vía Amazon.

En 1969 los Nixon decretó alertas de preparativos para un conflicto nuclear armado y ordenó el vuelo de aviones con misiles a lo largo del espacio aéreo soviético durante tres días. Fue parte de un esfuerzo de Nixon, para proyectar una imagen hipotética de inestabilidad, para supuestamente garantizar que los soviéticos jamás provocaran al gobierno de los Estados Unidos’.

Para fortalecer sus tesis, este colectivo de trabajo recoge ejemplos históricos bastante recientes. La Teoría del Loco de Richard Nixon, planteada durante propia (y truncada) presidencia del político californiano, de enero del 1969 hasta agosto del año 74, es así decrita por uno de sus contemporáneos:

Como les explicó a Henry Kissinger y otros asesores en numerosas ocasiones, Nixon convencería a sus adversarios externos de que era poseedor de fuertes convicciones, y la voluntad de ser ‘rudo’ en situaciones donde sus antecesores mostraron debilidad.

Tenían que mostrar que los límites de pensamiento y actuación de otros presidentes en el tema de las armas nucleares no aplicaban en su caso. Estaba preparado para pensar en alternativas impensables, impredecibles y más ‘experimentales’. Actuaría como si estuviera un poco desquiciado, o cuando menos crearía la incertidumbre sobre cómo actuar con reglas de conducta aceptable para el líder del mundo libre.

Bajo esta premisa, los ‘locos’ no tienen miedo al fracaso, o a la posibilidad de la autoinmolación y el fin del mundo […] están preparados para asumir riesgos descomunales, con fines específicos. Hay fundamentos de racionalidad ‘acerada’ [sic] en la disposición de combinar fuerza externa, con el potencial del suicidio. El estratega demente está dispuesto a oprimir el botón nuclear si su adversario no cede. Este último se rendirá, de acuerdo a esta lógica [sic], en cuando perciba que el daño puede ser devastador, si se convence de que el loco habla y actúa en serio.

Tal cual simple villano de cómic (ni siquiera aspirante a la categoría de las películas de James Bond, o el Dr. Evil gemelo de Austin Powers el Hombre Internacional de Misterio, o el Doctor Insólito: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y armar la bomba que justifica ampliamente la posibilidad de un Apocalipsis en el clásico de Stanley Kubrick estrenado en 1964), el líder de la República Popular de Corea del Norte es Rocket Man -en inmortales palabras de Trump ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Y eso convierte a Drumpf, aquí en su discurso inaugural, en un engendro tipo Bane de carne y hueso extraído, vía plagio, de Batman: El Caballero de la Noche Asciende.

Ni hablar. El hombre más poderoso del mundo podría bien jugar un papel deliberado de perturbado mental, que lo pinta de cuerpo entero; en las actuales condiciones de distribución de poder en las altas esferas de los Estados Unidos, con la dominancia casi aplastante del partido republicano en Washington y la mayoría de las capitales de las cincuenta entidades que lo conforman, hay poco en realidad que podamos hacer.

Somos por ahora, y hasta nuevo aviso, espectadores y testigos de la trama enajenada.

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La locura de [email protected] políticos, también en México se contagia y tiene efectos severos.

Vía @RuidoEnLaRed

Recién cumplidos los cien meses de impunidad tras el incendio de la Guardería ABC, renacen los castigos colectivos a familiares insumisos, o uno en particular individual hacia Estela Báez Gill (mamá de uno de los niños fallecidos en el siniestro que tuvo lugar en Hermosillo, el cinco de junio de 2009); para no perder la costumbre de revictimizar a los principales agraviados, el IMSS ha decidido negarle servicios médicos necesarios, los que la institución está obligada por ley a sufragar.

Estela, en pie de lucha. Vía M5J

¿Por qué motivo sucede todo esto, en la actual coyuntura?

Porque el gobierno de Enrique Peña Nieto, y el estatal bajo de la égida de Claudia Pavlovich Arellano: Solapadora Oficial de los dueños de la estancia infantil siniestrada, y el municipal del alcalde Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez alias Maloro (los tres alegres corruptos priístas, en consonancia con los anteriores titulares de carteras panistas Felipe Calderón, Guillermo Padrés y Javier Gándara, respectivamente) puede hacerlo sin sanción de ningún tipo, y a la orgullosa vista de [email protected]

Porque a pesar de excepciones ocasionales, impera el irredemiable #estamosenMéxico.

¿Hasta cuándo, carajo?

 

@alconsumidor

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