Anglicismos antidesastre

En Zimbabue se vive el fin de la dictadura de Mugabe, en Camboya la Suprema Corte ha disuelto a la oposición en vísperas de elecciones y en México arribamos a las elecciones de 2018 sin fiscal general, anticorrupción y de delitos electorales. Vivimos tiempos que rebasan, y con creces, los linderos de la verosimilitud.

Los de hoy son tiempos convulsos, con futuros inciertos por doquier.

En términos farándulo-trumpescos, frenéticos e ininteligibles: nuestra época propende, como pocas en el pasado, al exceso y consumos conspicuos e intolerables.

Todo se vale mientras lo sostenga el Defensor de la Fe estadounidense y genio autonombrado Trump, el sátrapa de Mar-a-Lago y sus imitadores en el mundo.

Vivimos excesos que rebasan, y con creces, los linderos de la verosimilitud.

El tirano nonagenario Robert Gabriel Mugabe, actual dueño amo y señor de Zimbabue desde 1980, vive el principio del fin de su dictadura como es el caso –a unos días de la abyecta consumación del dedazo priísta- el conducator sexenal y mexiquense distinguido Enrique Peña Nieto.

En vísperas de elecciones que ahora sólo van a servir para eternizar al Hombre Fuerte de su país Hun Sen y a su familia cleptocrática, la Suprema Corte de Camboya ha disuelto a la oposición y –de acuerdo a Human Rights Watch– a aquellos jirones de democracia que aún se resistían a ser avasallados.

México transita, de cara a la aduana de los comicios de julio 2018, sin fiscal general, anticorrupción y de delitos electorales.

Son momentos que admiten como normales los escenarios más ridículos que uno pueda imaginarse.

Véase si no el término Nuke the Fridge: escueta construcción idiomática gringa que perfila tiempos complicados exceso y por venir.

Nuke the Fridge. Secuencia extraída de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal, película de 2008, cuarta y última (hasta ahora) de la popular serie dirigida por Steven Spielberg.

Llega a una especie de punto de difícil, o mejor dicho, nulo retorno. Cuando la imaginación antroforma rebasa el umbral de lo imaginable, y que con Trump y compañía se ha convertido en pan de todos y cada uno de nuestros días.

Un haiku que es especie de cumbre invertida para cinéfilos, o entropisma abreviado de las horas críticas que pasamos.

De acuerdo a Newsweek, la primera aparición de la frase se dio en un panel de mensajes del portal de cine IMDB, donde se discutía la película dos días después de su aparición en cines.

El 26 de mayo de 2008, la primera entrada de “Nuke the fridge” se realizó en el Diccionario Urbano; fue descrita por el usuario de nombre theinterviewer3’, de la siguiente forma:

(…) coloquialismo que se refiere al momento o situación en una obra que se vuelve tan inconcebible, que sólo conserva la función de reducir el interés general de la misma, debido a la pésima calidad del producto final”. 

 El 4 de junio de ese mismo año, el portal SlashFilm.com publica un artículo que incluye la frase. Trabajos similares rastreando su origen, aparecen con posterioridad en diversas revistas. Se incluye en Time como una de las diez palabras contagiosasde 2008. El portal Nukethefridge.com, especializado en videojuegos y noticias relacionadas con películas como las de Indiana Jones, surgió después. El mismísimo director Spielberg no pudo ocultar su orgullo ante el papel que jugó su película en la inclusión del término en la cultura popular norteamericana [ver el sitio Conoce tus Memes].  

Tiempo después, y en contextos parecidos, surge el término Frying the Coke, para referirse a otro churro que abordaba situaciones similares.

Double Team, con Mickey Rourke, Jean Claude Van Damme, Dennis Rodman, 1997; dirige Tsui Hark

 

En abril del 2011, el bloguero Doug Walker subió un video en el que reseña la cinta de acción en su sitio ElTipoconGafas. En esa entrega, que forma parte de la serie ‘Crítico de la Nostalgia’, se presenta un análisis de la escena que muestra a tres personajes (Jean-Claude Van Damme, el ex basquetbolista profesional Dennis Rodman [Bro de Kim Jong Un, dictador norcoreano que es el tercero de su dinastía] y Paul Freeman), guareciéndose tras una máquina de cocacolas para evitar una muerte segura.

La trama de Indiana Jones y la Calavera de Cristal, plantea que su indestructible protagonista llega al Emplazamiento de Pruebas de Nevada (Nuketown), donde se llevaban a cabo detonaciones nucleares en un poblado fantasma con maniquíes y copias, banda sonora y programas de televisión contemporánea, que es la esencia del diseño urbanístico-suburbano.

En plena Guerra Fría, año 1957, entre sus mútiples aventuras y ayudado por la tecnología en imágenes generadas por computadora (CGI), Harrison Ford ingresa a un nevera forrada con plomo, segundos antes de la detonación que lo hará dispararse –dentro del ataúd mágico- por la atmósfera hasta el aterrizaje forzoso de rigor (y muy seguro, de acuerdo a las premisas de la franquicia cinematográfica) a varios kilómetros de distancia. Lugar desde donde se convertirá en testigo privilegiado, e ileso, de la consabida nube en forma de hongo.

Indy y su Figidaire (modelo ’57) en miniatura. Foto vía Tech Guru Daily

La escena en cuestión ha consternado a los expertos, y a aquellos fanáticos de la exactitud científica que debería ser reflejada en las tramas de este tipo de películas. ¿Podría de veras funcionar, y salvar la vida del protagonista? De existir una amenaza nuclear, sería aconsejable intentar escondernos en nuestros refrigeradores, en vez de habilitar y usar refugios especiales construidos para tal efecto? La duda ha permanecido en el ámbito de Internet por largo tiempo, aún más que el enigma del por qué el director Spielberg pensó que la inclusión de extraterrestres ‘mejoraría’ la franquicia de Indiana Jones. Y justo cuando el furor amainaba, George Lucas [venerable creador, como todo mundo sabe, de Guerra de las Galaxias y creador del personaje que encarna Harrison Ford] lo revivió, insistiendo que era bastante posible [sic] que uno pudiese salir con vida de una prueba o ataque nuclear mediante ese recurso frigorífico.

Nuke the Fridge. ¿Podrá sobrevivir la Humanidad a una hecatombe nuclear, con el manido recurso de usar refrigeradores que vuelan? El evangelio hollywoodense, según George Lucas. Foto: Mejores Infografías.

En respuesta a su alegato, un científico con sentido ciudadano sometió el lance a los rigores de la revisión profesional entre sus pares. Publicó los resultados de su investigación en el blog Overthinking It (…) Así fue como el Doctor David Shechner concluyó que, desafortunadamente, la sobrevivencia en las condiciones planteadas por la película, era imposible.

Friendo la Coca. Inspirada colocación de producto, dos décadas antes del advenimiento del Trumpetismo, movimiento cuyo líder porta un Pompadour acorazado. Escudo que es protección 100% ficticia, versus cualquier tipo de detonaciones cinematogáficas. Foto: Conoce tus Memes.

Las elecciones federales de 2018, aquí y en la Unión Americana podrían constituir un ejercicio adicional, en ambos lugares y por motivos análogos, del axioma Nuke the Fridge: por sus altísimos niveles de absurdo incontestable. Y también, ¿por qué no?, por ser la prueba de fuego del Trompismo en la primera mitad de su reinado.

Será una situación redefinitoria de los términos en los que se conoce la verosimilitud tradicional, completamente rebasada hoy por la gestión del animador y estrella de Reality; la desmesura como Norma Oficial, y un cuadragésimo quinto presidente de la historia en los Estados Unidos inventando -a diario, sin interrupción ni pausa- novedosas maneras de entender la realidad falseada cada vez que abre la boca en el discurso, o que bien se aboca a pontificar interminablemente en redes sociales.

Ya dijo Robert Mercer,  excéntrico tahúr y multimillonario que recomendó a Steve Bannon para que éste fuera ‘estratega principal’ de Trump durante su campaña y en la Casa Blanca (antes de su destitución, urdida para regresarlo a la gruta de racistas, xenófobos y energúmenos de la exitosa Breitbart News, de la que jamás debió de haber salido) y padre de Rebekah, líder moral e ideóloga de la Derecha Alternativa republicana: los efectos de la radiación incontrolada no son dañinos –de acuerdo a su muy particular punto de vista– y podrían incluso ser saludables y de añadida utilidad para el futuro del género humano. Quien diga lo contrario (a propósito del sufrimiento que acompañó la detonación de dos bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945), no sabe –de acuerdo al especulador de altos vuelos, e idiot savant de la informática- de lo que está hablando.

No vaya a ser que el soberbio e idiota Trump (Indiana Jones de la estulticia) también se lo acabe creyendo, e intente -mediante un ataque preventivo, con armas atómicas tácticas– arremeter contra la República Popular Democrática de Corea.

Lo cierto es que le sobran, a él y a la gavilla que lo acompaña en su tarea desmanteladora de instituciones y paradigmas, muchas ganas.

Indiana Jones y la Nube del Hongo. Foto: Inverse Entertainment.

De ese infierno tan temido, no nos rescatará nevera alguna; menos aún, las máquinas expendedoras de consorcios que ‘destapan la felicidad’…

 

 

@alconsumidor

 

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