Ocaso del priísta Mugabe, y las loas al Rey Nuevo

Tres noticias relacionadas con eventos lejanos, que no pasan desapercibidas en México.

Emmerson Mnangagwa, ‘democrático’ Caudillo indispensable, toma el poder. Vía NBCNews

La buena: No sufrirá Zimbabue, el probable destino de la República popular sandinista de Nicaragua. No más Grace Mugabe, versus su contraparte la esposa y co-dictadora Rosario Murillo en Managua: ella sí, muy preparada y dispuesta a ser la continuadora -a perpetuidad- de la magna obra de demolición de su esposo (el Patriarca de la tierra de Rubén Darío, Ernesto Cardenal y Sergio Ramírez, flamante Premio Cervantes 2017) Daniel Ortega Saavedra http://bit.ly/2aGK5Vb.

La mala: El sátrapa recién nombrado es fiel hechura del anterior http://bbc.in/2hRYiQs. Un violador consuetudinario de los derechos humanos, igual de corrupto que el Padre Fundador de la ex Rodesia racista http://bit.ly/2jmaKbT, que por fortuna feneció hace casi 40 años, pero que hoy es un Estado moribundo o fallido.

Aquellos tiempos. Grace Mugabe y Mnangagwa, febrero de 2017. Vía Times of London

La peor: que si a Mnangagwa, epítome totalitario, se le ocurre gobernar opacando cronológicamente a su mentor (ahora Némesis y rival) Mugabe, de conservar la salud (y la intención de perpetuarse) el nuevo presidente podría atornillarse a la silla otros dieciocho años: para entregar el poder, de grado o por fuerza a los noventa y tres años que tiene en estos momentos su predecesor. Para entonces, y si se mantiene en la liza, Grace tendría setenta: cinco menos de los que ostenta el flamante líder de Zimbabue, y (¿por qué no?) la posibilidad de heredar el cetro gerontocrático, y ser una especie de Murillo zimbabuense.

Por ahora estas son puras divagaciones que le dicen poco o nada a la gente, en estas vísperas autóctonas de nuestras propias efemérides electorales.

Pero, ojo: las comicios de 2018 podría compartir características, y un cierto ajeno parentesco (tal vez), con la peculiar saga mugabesca.

Empecemos con los clichés que hacen las delicias de un sector del Kommentariat, versión México.

Peña es un maestro, gran estratega: Engaña con la verdá … a fin de cuentas, quién será su candidato en el PRI es ante todo, una decisión personalísima

Esos son por desgracia, nuestros devaluados estándares. No sólo son de Zimbabue. Deberíamos, de ser honestos, comparar desenlaces posibles con el fondo del barril porque ahí estamos también [email protected]: en el terruño de Virgilio Andrade y los Duarte y el Fiscal Veytia de Nayarit, y Padrés y Ángel Aguirre y el Niño Verde y el Jefe Diego y el mexiquencísimo Ruiz Esparza, e Higa y OHL y un infinito et cetera.

Recapitulemos. El neo Padre de la Nación fue pieza inseparable de su cómplice recién defenestrado (que cometió el craso error de intentar abrirle paso a Grace http://bit.ly/2ia0bvL: la gran perdedora –junto al marido- de la lucha que se libró durante varias semanas); el nefasto Cocodrilo Emmerson Mnangagwa, ex brazo derecho de Mugabe retornó de un breve y conveniente exilio en Sudáfrica para asumir la entera propiedad de su país convertido en ‘Héroe Nacional’ y Salvador de la Patria.

Es el capitán de la nave partidista que se llama ZANU-PF, algo así como un Revolucionario Institucional de aquellos lares.

Se notan la euforia y alivio populares, porque la transición ocurrió en condiciones pacíficas. La transición fue tensa, pero no muy áspera.

En las elecciones que se robó Mugabe (con ayuda de su equipo más cercano): las de 2008, se le daba por políticamente semimuerto. Cinco años más tarde, él y su partido se sirvieron de nueva cuenta con la cuchara grande, restableciendo en Zimbabue un régimen de partido dominante, que propende hoy (y hasta que la nueva administración no demuestre lo contrario) a ser El Único.

El PRI en Zimbabue. Tal y como buscan lograr la hazaña los tricolores y sus satélites (lo han conseguido en el Estado de México y Coahuila), para 2018.

Así como Trump sólo puede entenderse como una extensión del Reality TV, las cosas en México asumen el nivel de las republiquetas tercer o cuartomundistas cuyo ejemplo –cuando menos en el discurso- nuestros politicastros, tecnócratas y cleptámanos han querido evitar a toda costa.

 

¿Son, aquí y allá, estertores finales de un régimen autoritario que revivió hace seis años –porque lo dejaron dos presidentes cuasi ‘opositores’- o el principio de su final?

Quedan para el recuerdo las eufemísticas y alambicadas justificaciones de la toma del poder por parte del clan Mnangagwa, y el aplastamiento de la facción que encabezaba Gucci Grace.

El G40, grupo de jóvenes integrantes auspiciados por la esposa del testarudo Robert Mugabe, otorgaron al discurso inaugural del nuevo presidente una reseña positiva.

Grace fue separado de sus cargos partidistas esta semana, junto con otros miembros del G40 en una jornada dramática que incluyó la renuncia de su marido.

Tras la amenaza de un inminente juicio político en su contra, promovido por el partido dominante que él controlaba hasta que él cometió el error imperdonable de encumbrar a su esposa como sucesora.

Como se sabe, el canciller mexicano Luis Videgaray provocó un mini escándalo al deshacerse recientemiento en elogios refiriéndose a su amigo, compañero y valedor Míd, posible candidato del PRI para extender –cuando menos, otros seis años- la larga noche del Peñanietato.

¡Plutarco Elías Calles! ¡Profundo amor a México! ¡Somos amigos y cómplices desde que estudiábamos, codo con codo, juntos en el ITAM! ¡Cuatro veces secretario de Estado! ¡Lo adoran empresarios y un sector del PAN, al que sirvió con pundonor! ¡Lo queremos montones los priístas!

A juzgar por lo que sucede tras el inicio de la Era post Mugabe/Mnangagwa, nuestro secretario de Relaciones tiene quién le haga competencia.

Se explaya en un diario local http://bit.ly/2iRcQRr  (y aprovecha para alzar decididamente la mano a favor del nuevo Amo de puestos y conciencias Mnangagwa), quien fuera Ministro de Relaciones Exteriores Walter Mzembi, a pesar de no haber sido invitado a la ceremonia inaugural del Presidente Cocodrilo. [Una disculpa, por la extensión de las citas; creo que el tema lo amerita].

“Extiendo mis felicitaciones más sinceras al Presidente Ejecutivo [sic]: el honorable Cde ED Mnangawa, y a la Primera Dama Lady Amai Mnangagwa tras su toma de posesión.”

“Acto seguido, lo felicito por su discurso unificador y de estadista, que de traducirse en hechos y obras seguramente va a engendrar un renacimiento político y económico en nuestro país, tan necesitado de alivio y reparación en todo lo ancho”.

“El discurso presidencial estuvo lleno de pepitas de cambio [sic], mismas que deben otorgar esperanza a nuestra gente en nuestro trayecto hacia el futuro. Éstas contienen inter alia: el compromiso inequívoco para celebrar elecciones el año entrante, algo que reforzará a nuestra democracia incipiente, la condición sacrosanta de los programas de reforma en la posesión de las tierras y su irreversibilidad para aquellos que no intenten especular con ellas, sino limitarse a usarlas de forma productiva (…)

La crónica de marras nos recuerda además que en su pieza de oratoria, el Cocodrilo reconoció ‘errores’ en la conducción de políticas públicas bajo la gestión de Mugabe (aunque también invitó a la concurrencia a desconocer el pasado, como la masacre de decenas de miles de civiles en Mtabeleland durante las purgas en los años ochenta), y de que las expropiaciones masivas de tierras de sus dueños blancos sirvieron para arruinar por completo a la agricultura comercial, cercenando la producción en el ramo de un cuarenta por ciento de exportaciones totales, a un raquítico tres por ciento en la actualidad.

 “Saludo su compromiso hacia un gobierno transparente, y la intención de que haya justicia expedita contra los corruptos así como la posibilidad de abrazarnos mutuamente bajo el principio de la igualdad, y la certeza de que Zimbabue será un hogar para todos.”

“Puntualizaría esta confirmación reiterada de parte del nuevo presidente, con la promesa de restaurar libertades civiles que fueron suspendidas en el lapso mediante el cual individuos que han lucrado con el vacío evidente de gobernanza producido por el vacío y el estado de flujo que prevaleció en algunas instituciones del Estado. Como en la Policia de la República de Zimbabue por ejemplo.”

“Mnangagwa abordó el estado comatoso de la economía, reconociendo el papel que jugará el pilar agrícola, y como éste detonará el desempeño de los otros pilares, dentro de una atmósfera de Inversión Directa que respete las relaciones multilaterales y proteja la inversión bilateral. Un paso importante, que será aparejado con una estrategia fresca de manejo de la deuda (…)”

“Su compromiso de empezar su gestión a toda velocidad manda un mensaje inusual al empresariado, que consiste en comer sólo lo que se haya cazado …, gastando lo que esté dentro de nuestras posibilidades.”

“Debemos poner manos a la obra para resolver nuestros problemas, lo que queda es sanar la división dentro del partido ZANU PF. ¡Viva el Presidente!

El ex ministro de Deportes, Recreación, Arte y Cultura Makhosini Hlongwane, otro joven protegido de Grace ugabe, aporta su propio granículo de arena a la conversación nacional.

“Felicito al comandante en jefe de las Fuerzas Militares de la República de Zimbabue.”

“Quiero desearle al nuevo presidente todo lo mejor en esta tarea nueva y desafiante. Dadas las coyunturas históricas de nuestro país, el presidente Mnangagwa va a requerir del apoyo de cada ciudadano. Ha tenido un buen inicio invitando a todas las fuerzas políticas a su toma de posesión. Esto es una señal de que gobernará tolerando los distintos puntos de vista y persuasiones.”

“Me avengo a la nueva dispensa por completo, y trabajaré sin reservas para apoyar los esfuerzos del presidente para hacer que nuestra nación progrese.”

“Extiendo mi agradecimiento en especial al general Chiwenga [junto con Mnangagwa, uno de los arquitectos de la extensa operación represiva que mantuvo a Mugabe al frente de Zimbabue a pesar de haber perdido estrepitosamente los comicios de 2008 http://bit.ly/2A6vWNg, y después los fraudulentos de 2013] y a su equipo, que fueron los parteros de la actual transferencia de poder: del icónico presidente Robert Mugabe, a la nueva promesa presidencial Mnangagwa. El partido ZANU PF demostró, sin lugar a dudas, que es una fuerza popular.”

Uno puede adivinar, ya, las aproximadas justificaciones ex post facto que van a surgir de los candidatos perdedores en la carrera definitoria príista, tras el dedazo sacramental de la liturgia de Peña Nieto.

¿Se parecerán a las de estos dos bisoños cuadros, que únicamente buscan quedar bien con Emmerson, su Jefe Máximo reciente?

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