La fábula macilenta de PepeMíd

Distintos medios se han dado a la ingrata tarea de divulgar cuentos de hadas del pritamita ‘sin partido’ y que ahora pregona sin rubor su indoblegable y exacerbado Peñalderonismo.

Desde su ungimiento oficial, el candidato se ha vuelto el profeta, junto con Videgaray (Víde, para los cuates) y las huestes tecnócraticas sobre cuyos hombros recae la imposible tarea de divulgar las buenas nuevas neoliberales, y aunque las crisis recurrentes empiecen apenas a resolverse –digamos- en el siglo veintitrés. Es el elegido por el índice presidencial en su versión atracomulquense; el que llevará a buen puerto (para sus perpetradores) las transas sexenales de Peña, su gabinete y los funcionarios de todos los niveles que hicieron posible la candidatura a la grande y que ‘Movió a México’ en el lejano 2012. Es el candidato ‘ciudadano’ y devoto católico que no se inmuta, no suda, ni se acongoja; incluso, su candidatura garantiza incrementos sostenidos a la lista de récords mundiales de corrupción e impunidad para México, pero con un rostro humano.

Consumado Apparatchik Míd, preparándose para liderear –con descomunal ayudadota del gobierno federal- la Marea Rojiverde (con complemento azul). Foto: vía La Otra Opinión

Distintos medios se han dado a la ingrata tarea de divulgar cuentos de hadas del pritamita ‘sin partido’ (que comulga también con ‘valores del PAN’), y que ahora pregona sin rubor su indoblegable y exacerbado Peñalderonismo.

La emética melcocha electorera -sin ningún filtro- se percibe mejor en seudo ‘semblanzas’, como la obsequiada por el portal Eje Central y que se intitula Pinceladas de un amigo.

Allá nos familiarizamos con las titánicas labores de Míd para imponer a la planilla “Dimensión 89“[sic], que prevaleció en las elecciones de la sociedad de alumnos del ITAM por esas fechas (cuando arrancaba la desgracia salinista, tras el fraude que el año próximo cumple tres décadas). Nos enteramos que Míd es como Churchill, que ama apasionadamente a México y al dominó (no necesariamente en ese orden). Que le va a los Pumas. y a los Yanquis de Nueva York.

Míd pelotero. Eje Central

Su frase favorita es: “¿Vamos a caminar?”, y terminas dando un paseo mientras acuerdas con él.

El pincelador dibuja los contornos de la catequesis secular meádo-peñista, con rituales y ceremonias incluidas. Míd es dialoguista nato, amigo de todos y enemigo de nadie. Milagro secular: aparentemente Míd no usa chofer. Gusta o gustaba de acompañar, él mismo, a sus hijos al cine (¿con o sin guaruras?; el autor no especifica). Es tan, pero tan generoso e inteligente, que ha transformado a su incesante adulador y excompañero de escuela en lector decidido.

Bailó Míd con su esposa ‘Only You’ de The Platters en su primera cita o en lugar del primer vals como pareja en su boda; incluye el escribidor para sus escépticos lectores una parte de la letra traducida en castellano.

[Moraleja onomatopéyica: Kitschy, kitschy kú].

Destaca el panegírico, por añadidura, el gran tino y enorme puntería meadesca en la escogencia de talentosísimos colaboradores; una lista preliminar que arroja los nombres de José Antonio González Anaya –concuño de La Hormiga Atómica Carlos Salinas de Gortari; hoy sucesor de Míd en la Secretaría de Hacienda- y Mikel Arreola –extitular del Seguro, y flamante precandidato único a la jefatura de gobierno del antiguo Dé Éfe- pasando -por supuesto- por el célebre enabler, sicofante milusos y actual titular de Bansefi, Virgilio Andrade. (El gran ausente en este cuadro de honor es su destapador previo, Luis Víde.)

Asimismo, y en otro lugar, nos enteramos de que Míd:

“… es fanático de los chocorroles, que suelen servirle en un plato cortados en trocitos junto al sillón de cuero en donde se sienta a revisar los documentos y discursos que le pasa su equipo …”.

Manjar chatarra de los dioses criollos. Sírvase en bandeja de Hacienda, en pedazos, para que no se agoten sobremanera las quijadas masticadoras de Míd: Su Novísima Majestá. Imagen tomada del blog Feast or Fried,

En la oficina es bromista, y no es raro que se dirija a sus colaboradores con un ‘güey’ o que rechace una idea con un rotundo ‘no mames’…”.

Míd y Prieña. Vía Estos Días.

Puntualiza en voz propia y en evento tricolor el precandidato del Partido Revolucionario de Acción Nacional Institucional Míd, sobre su mentor mexiquense: “… Peña Nieto habrá de concluir su gobierno con amor y generosidad [sic]”.

“Juntos hay que defenderlo mucho’’.

Dice la leyenda escrita que Míd lee hasta ocho libros en su Iphone al mismo tiempo. Que el infumable y vetustérrimo corrupto echeverrista, Matusalén cleptócrata Augusto Gómez Villanueva (reciente e inopinado partícipe de los trabajos para promulgar y pactar la Constitución local en Ciudad de México), era su asesor en Hacienda y seguro seguirá siéndolo cuando arranque la carrera presidencial. Que Míd celebra sus cumpleaños con taquizas tumultuarias, con cientos de invitados que son amigos fieles de todas las agrupaciones políticas que ponen las manos en el fuego por él, ya que PepeMíd es un politico honesto, debido a que su “sólida” formación familiar y religiosa no le permitirían pensar siquiera en otras alternativas mundanas.

El Universal

Aquí el heroico Hércules de las Mil Tareas Míd es inspirado chofer, y su coordinador de campaña (y fallido exsecretario de Educación) Aurelio Nuño copiloto agradecido: riding shotgun, a la usanza de las cintas de vaqueros norteamericanas.

El Popular

Míd, cuando todavía encabezaba Desarrollo Social, portando chaleco ‘típico’ de rigor. ¿Para cuándo el atavío completo de Tatamandón, tan favorecido por predecesores candidatos?

Algo sí que es cierto: visto parcialmente, desde aquí y ahora entre los escombros, el triunfo parcial del Itamismo dentro del PRI –en su vertiente mocha, y pocha– parece ser definitivo. Como si se impusiera, de momento, una versión alterna del México posporfirista: con el Dictador cediendo la estafeta en 1908, tras la entrevista a James Creelman, al administrador José Ives Limantour (1854-1935).

El Víde, o Míd de su época. Vía Grandes Casas de México.

¿Y de qué o quién se trata este otro personaje de la historia prerevolucionaria, que quizá sin proponérselo –no lo sabemos a ciencia cierta todavía- intenta el Meadismo rescatar del olvido?

Como secretario de Hacienda fue identificado como la cabeza del grupo positivista de los “científicos”, grupo informal que rodeaba al dictador, llamados así por las clases populares porque eran cultos y proponían una dirección “científica” del gobierno para lograr un desarrollo “científico” del país. El grupo de los “científicos” fue muy importante en la economía y las finanzas porque sus miembros actuaron como representantes del gobierno ante los bancos en calidad de consejeros, otros como asesores fiscales y otros más llegaron a servir de intermediarios entre el gobierno y los capitalistas extranjeros interesados en invertir en México.

El propio Limantour es señalado por John Kenneth Turner como autor de actos de corrupción en la venta diferida de los ferrocarriles mexicanos a Harriman: “los miembros de la camarilla de Díaz recibieron, como su parte del botín, muchos millones de dólares por medio de maniobras con las acciones y valores al efectuarse la fusión. En conjunto, constituyó probablemente el caso más colosal de despojo que hayan llevado al cabo los destructores organizados de la nación mexicana…En este negocio con Harriman, el mismo ministro de Hacienda, Limantour, fue el maniobrero principal, y Pablo Macedo, hermano de Miguel Macedo, subsecretario de Gobernación, fue primer lugarteniente. Se dice que como premio por su intervención en el negocio, Limantour y Macedo se repartieron una utilidad de 9 millones de dólares en oro, además de que al primero se le hizo presidente y al segundo vicepresidente, del consejo de administración de las líneas unidas, puestos que todavía ocupan”.

… el grupo que encabezaba Limantour sí deseaba sustituir a Díaz en su momento, por lo que miraban hacia una democracia que les permitiera tomar el poder mediante un cambio evolucionista.

Como miembro prominente del grupo de los científicos, Limantour era un convencido del darwinismo social, como lo expresó en uno de sus discursos: “los débiles, los mal preparados, los que carecen de elementos para consumar victoriosamente la evolución, tienen que sucumbir, cediendo el campo a los más vigorosos, o que por las características de su modo de ser lograron sobreponérseles y pueden trasmitir a su descendencia las cualidades a las que debieron la supremacía”. 

Limantour, siempre fiel al general Díaz, lo acompañó al exilio, avecindándose en París, en donde se dedicó a atender negocios particulares. Murió en esa ciudad el 27 de agosto de 1935, a la edad de 80 años. 

No así el caso de PepeMíd, quien podría –de cuajar la apuesta peñanietista de imposición, a como dé lugar y bajo el cobijo de instituciones capturadas al estilo de las encumbramientos oficiales de Alfredo del Mazo Tercero y el consumado moreirano Miguel Riquelme, en el estado de México y Coahuila, respectivamente- prescindir del destierro para despachar en Los Pinos cubriendo las espaldas de sus antiguos jefes, y la de sus fieles camarillas a finales del año entrante.

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Mugs Noticias

¿Es acaso PepeMíd, entonces, una suerte de reencarnación posmoderna y el desquite neoneoliberal (justo para nuestros tiempos), de José Ives Limantour?

… se levanta del sillón y camina hacia el escritorio que rescató de un almacén, un mueble hermoso. Una foto antigua del despacho lo lleva a pensar que perteneció a Limantour, el secretario de Hacienda que quiso ser presidente en la dictadura de Porfirio Díaz. No tiene la certeza, pero le gusta pensar que así fue”.

Míd será personaje de sus propios cuentos de hadas y moralejas retorcidas, en espera de que se multipliquen mitógrafos, lambiscones y Esopos improvisados que querrán acompañarlo.

A ver cuántos, y a qué precio, lo hacen suyo.

 

@alconsumidor

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