Emperador Trumpscatológico

¿Debería llamar a sorpresa, a estas alturas del partido, la coprolalia presidencial de Trump y el orgullo que su utilización recurrente le provoca a él, a los medios que lo idolatran y a su núcleo duro de votantes embelesados?

Parafraseando a un clásico: para Donald J. Trump todo lo inhumano no le es ajeno.

La fusilata verbal del remedo neoyorquino de Duce no se interrumpe nunca. Su cuenta ‘real’ en Twitter es la principal línea de fuego y marco de referencia de un gobierno cuasibananero.

¿Debería llamar a sorpresa a estas alturas del partido, la coprolalia presidencial del Yeti anaranjado estadounidense, y el orgullo que su utilización recurrente le provoca a él, a los medios que lo idolatran y (sobre todas las cosas) a su núcleo duro de votantes embelesados?

Digno de similar escándalo es el silencio sepulcral y unánime de sus colegas y valedores republicanos.

Porque lo dijo Drumpf desde la cima de su investidura ya está permitido repetirlo, sin guiones o asteriscos ocultadores. Medios convencionales, otrora renuentes a repetir íntegras estas expresiones, ahora lo hacen sin censura.

Su descuidada sarta de estupideces se profiere para consolidar la base de rednecks, que votarían por el magnate ‘aunque él se encontrara en la Quinta Avenida de Manhattan, balaceando a alguien’.

Pocas, tal vez ninguna, son tan deleznables como aquella emitida el miércoles último durante una reunión con congresistas para discutir ajustes y el rescate del programa DACA.

Boquiflojo Trump, fase post-shithole, en la consabida oportunidad para la foto con funcionarios y líderes afroamericanos de opinión. Foto vía ABC News.

Se multiplican los elementos que refuerzan su incompetencia e impresentabilidad.

 

Foto vía Hollywood Reporter

Octubre de 2016. “Grab them by the pussy. You can do anything”.

Como secuela de la tormenta de fuego y furia causada por la publicación del libro de Michael Wolff, Drumpf se adentra en el terreno de lo escatológico, en dos probables acepciones del término.

(1): Escatología (adjetivo; del griego antiguo éskhatos: ‘último’ y logos: ‘estudio’), el conjunto de creencias religiosas sobre las «realidades últimas»,​ es decir, sobre el más allá o las postrimerías de ultratumba.

Se divide en:

(2): 1. Relacionado con el interés por los excrementos. 

2. [expresión] Que se considera grosero o soez por estar relacionado con los excrementos.

 Derivado de escatología: ‘uso de voces y temas referidos a los excrementos.

Su peculiar expresión pública coincide con dos fechas emblemáticas: la del natalicio de Martin Luther King, asesinado hace casi medio siglo, y (días antes) la del octavo aniversario del sismo devastador en Haití.

Haití, donde el badulaque de marras sostiene que ‘todos tienen SIDA’; el que junto a El Salvador y diversos países africanos, constituye en el universo trumpiano un Eje bushístico de Shithole countries; naciones pobladas por mayorías en hoyos de mierda que no son Noruega, la cual se encuentra admirablemente poblada por arios (en jerigonza nazi favorecida por el presidente de EEUU), y que debería –en voz de Trump, ese supremacista blanco empeñado en borrar todo rastro, institucional o simbólico, de su predecesor afroamericano- llegar más gente para quedarse a vivir y reproducirse en los EEUU; la consigna del de Queens entonces, es cerrar la puerta a personas de piel morena (como en Nigeria, donde no querrían regresar a sus chozas –así lo confiesa Trump– aquellos oriundos perdedores de tierras para él extraviadas en el abismo de la Mierditud).

Insultante. Letal.

 Sin olvidar su infame campaña Birther para deslegitimar a Barack Obama y posicionarse como candidato a la presidencia. O la que emprendió contra Jesús Gonzalo Curiel Rosas, juez de origen mexicano encargado de llevar la causa de las estafas derivadas de su seudo ‘universidad’.

Sr. Presidente, ¿es usted racista?’. El eterno oportunista Trump se reúne con líderes afroamericanos, incluyendo un sobrino del Reverendo King, y autoriza proclama celebrando el día que lleva su nombre; uno después de su declaración escatológica, y las subsecuentes ‘vueltas olímpicas’ (figurativas; por teléfono) con amigos magnates y aliados de ocasión.

Astilla, y palo. Foto vía NY Daily News.

Su propio padre e ídolo atrabiliario, Frederick Christ ‘Fred’ Trump, fue arrestado en 1927, tras una gresca entre miembros de la policía local e integrantes del Klan que habían marchado en el barrio donde vivía la familia en Queens. El motivo queda asentado en este artículo del New York Daily News:

“[] para conjuntar a todos aquellos ‘Protestantes Americanos autóctonos’, que se sienten señalados por la policía católica de la ciudad de Nueva York’, de acuerdo a volantes distribuidos para publicitar la protesta obtenidos por este diario.

 “La Libertad y la Democracia han sido pisoteadas,” rezaba el texto del documento, the flier stated, “cuando Protestantes Americanos nacidos se atreven a organizarse para poteger una única bandera, la bandera Americana; una única educación, la educación pública: y un único idioma, el idioma Inglés [sic]”.

La mayor aproximación al lenguaje de alcantarilla pronunciado por el ídolo ruso de Trump es de septiembre 1999, cuando apenas empezaba su reinado.

“Vamos a perseguir a los terroristas en todos lados. Si están en el aeropuerto, los buscaremos en el aeropuerto. Y si los capturamos en el retrete, entonces los eliminaremos en la letrina … la cuestión se ha resuelto de una vez por todas”.

En campaña y durante un rally en California, Trump exhortó a la concurrencia: ¡Miren allá, a mi africano americano! Reunido con líderes del continente africano, los felicitó por las oportunidades de enriquecimiento extendidas a sus amigos plutócratas. Si remontándonos al tiempo previo al  inicio de este interminable malviaje: No quiero que manos negras toquen mi dinero, o frases parecidas.

 

¡¡Trumpeado!! Foto vía Goodreads.

John O’Donnell, director del hotel y casino Trump, alegó en un libro escrito por él en 1991 que Trump alguna vez sostuvo que [literal] ‘la holgazanería era característica de los negros’. Relata O’Donnell una charla con Trump acerca de un empleado afroamericano del área de finanzas […]

 ‘Nunca me cayó bien el tipo’, relata el dueño del consorcio. ‘No creo que él sepa qué carajos está haciendo [what the fuck he’s doing, en el original]. Mis contadores en Nueva York se quejan constantemente de él. No es responsivo; no es broma. Tengo contadores negros en el Trump Castle y Trump Plaza. ‘¡Tipos negros contando mi dinero! Lo odio. Los únicos tipos que quiero contando mi dinero, son chaparros usando yarmulkes todos los días. Ese es tipo de gente que quiero para contar mi dinero [aquí Trump demuestra que en la expresión de sus peores prejuicios, es empleador de igualdad de oportunidades] . Nadie más […] Y tengo que decirte otra cosa. Creo que el tipo es flojo. Quizá no sea su culpa, pues la pereza es un rasgo de los negros. Debe serlo. Así lo creo. No es algo que ellos puedan controlar. ¿O no estás de acuerdo?

[]

 Aquí otra perla del abalorio de estiércol trumpero, que (como se sabe) incluye –sin agotar- las injurias dirigidas a atletas de la NFL que protestan de cuclillas, al entonarse el himno de los Estados Unidos previo al inicio de juego.

En 1989, cuando cinco adolescentes afroamericanos y latinos fueron acusados de perpetrar un brutal ataque contra una mujer que corría en Central Park, Trump compró inserciones en periódicos exigiendo la pena de muerte para los criminales ‘de todas las edades’. Los cinco fueron condenados pero después absueltos, gracias a pruebas de ADN que comprobaban su inocencia. Demandaron al estado, y fueron indemnizados. Trump luego escribió que esa resolución, era ‘una vergüenza’.   

Neofascismo trumpista. ‘Traigan de regreso a la pena de muerte’. Y a ‘nuestra policía’ [¿?]. Tomado del blog Jive in the [415].
Los exabruptos de Trump, para indignación de [email protected] y consumo de la opinocracia, son pulsiones/respuesta de las llamadas que –siendo presidente, en su turno, de 1969 al 74- Richard Nixon grabó en la Oficina Oval y cuya existencia posibilitó la renuncia al cargo en la época de Watergate. A diferencia del Reality público de Donald, el republicano de California daba rienda suelta a los prejuicios privados en la comodidad del despacho, sin avisar a sus interlocutores que estaba registrando sus voces para la posteridad.

Lo de Trump es espectáculo, a la enemíl potencia; somos espectadores ahora de una similar patología, pero intensificada al máximo por este creyente (como en apariencia, lo fue su padre) de la supremacía de las razas nórdicas y narcisista por obsesiva vocación.

Otros antecedentes que desacralizan al Verbo Presidencial. Cuando Jimmy Carter usó el entonces impronunciable vocablo fuck (para las buenas conciencias de hace 40 años y pico), en una entrevista con Norman Mailer para el New York Times durante la campaña presidencial de 1976, en la que derrotó al republicano Gerald Ford. O el más reciente y ruidoso ruidoso fuck you, literal, enderezado por Dick Cheney en 2004 cuando era vicepresidente de Bush, Jr. en contra de la persona del senador demócrata Pat Leahy, quien lo había criticado por sus turbios nexos de negocios con Halliburton, contratista predilecta de la familia Bush.

Foto vía Rare Historical Images.

1976: flipping the bird. Nelson Rockefeller hace un ademán que no requiere explicación, siendo vicepresidente del republicano Ford.

George W. Bush emula a Rockefeller ante las cámaras, previo a un debate por la gubernatura de Texas. Foto: Great Speeches and Interviews.

Y en la misma tesitura: durante una gira de campaña a la presidencia en el año 2000, Bush Jr. motejó a un reportero especialmente crítico del Times con el título de Asshole de Grandes Ligas. El micrófono estaba abierto.  

Es agotador, y no termina. Esperamos un nuevo papelazo de Trump para iniciar la semana.

¿Le proveerán estas infamias, con combustible suficiente para ser reelecto en 2020?

***

Foto: Hilo Directo.

Aunque sea en otros tiempos y diferente registro, las expresiones de Trump remiten, así sea de forma indirecta, al soez lenguaje gestual del ex diputado priísta Humberto Roque Villanueva (resucitado por el peñismo, para fungir hasta hace muy poco como subsecretario de Gobernación de asuntos religiosos, poblacionales y migratorios) y su inmortal –por concluyente, y expresiva- Roqueseñal de marzo 1995, cuando festejó el abroche del aumento al IVA cuando apenas daba inicio el sexenio zedillista.

PRIpublicanos, ayer y ahora.

Dos expresiones distintas; un impulso preciso, cortesía de estos bravucones profesionales.

El de fastidiar, por completo y sin piedad, a los más vulnerables.

 

@alconsumidor

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