Cinefilia abierta, en siete capítulos

Para fans o simples curiosos del cine alternativo, se sugieren aquí tentativas de duración variable y épocas distintas; todas han sido realizadas por sus autores colectivos, en inigualable blanco y negro. No deben pasar, nunca jamás, de moda.

Foto: vía Univision.

El Maestro Del Toro y sus creaturas, en Bleak House.

Hemos arribado, como es costumbre de todos los años, a otra temporada enfebrecida de los premios Óscar, con la cercana (y enorme) posibilidad de que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas en Hollywood por fin haga justicia, y corrija la afrenta cometida en contra de Guillermo del Toro: tercero de los Amigos bautizados así por la prensa especializada gringa (habría que añadir a un cuarto, Emmanuel Lubezki). Él es el único de los tres/cuatro que no ha recibido galardón, y que en su caso le correspondía en 2007 a la mejor película extranjera, por El Laberinto del Fauno; hace once años él contaba con todos los merecimientos, pero por motivos no muy bien explicados dejó de obtenerlo en su oportunidad.

Felizmente esto podría cambiar el cuatro de marzo próximo.

Mientras tal cosa sucede, este espacio se toma la libertad de abordar asuntos relacionados con el tema, y coyunturas similares. Sucedió antes con el bushismo violatorio de derechos humanos que encarnaba el experimento fallido y moralmente reprobable –folletín y abierta apología de la tortura tolerada, bautizada en español como La Noche Más Oscura– de Katheryn Bigelow (la que por fortuna, no obtuvo reconocimiento alguno por parte de la Academia); o las atroces fantasías en Technicolor de asesinos indonesios trasladadas a la pantalla, cuyo autor y promotor activo no llegó a la meta prometida; o en otros contextos, a las hermosas e impresionantes –y poco conocidas en México- películas del clásico japonés Kenji Mizoguchi, o de su par bengalí Ritwik Ghatak.

Hoy prescindimos de los choros, y vamos solamente a recomendar siete piezas distintas: cortos, medio y largometrajes, todos extraídas de la prehistoria relativa del género. Pertenecen al inagotable ecosistema internético. Ameritan verse en su formato original: léase, glorioso blanco y negro, sin reparar demasiado en limitaciones atribuibles al formato casero. Son la mejor confirmación de que siempre habrá vida antes, durante y después de Hollywood (en el mismo orden: ¿será cierto que del Toro tenga pensado, en futuros no demasiado lejanos, filmar algún proyecto luchístico, al estilo de las películas clásicas del Enmascarado de Plata, Blue Demon, Rayo de Jalisco, Huracán Ramírez, Mil Máscaras, etc.?)

Foto: Blog Subúrbio em Transe (Bra)

(1). Límite (1931). Muda. Fantástica reflexión; hechizo poético que es la única película completa realizada por el genio brasileño Mario Peixoto (1908-92), a los 22 años de edad, sin preparación técnica de por medio pero con el apoyo técnico de Edgar Brasil (1902-54), otro genio, él sí profesional, de la cinematografía. Con intertítulos en portugués. Votada por especialistas de ese país, en 1988, como el mejor filme de su historia.

 

Foto vía Pinterest

(2). Muda. Del Japón, Una página de locura (1926), de Teinosuke Kinugasa (1896-1982). Expresionismo alucinante, drama familiar ambientado principalmente en un manicomio que también (y en múltiples sentidos), es la misma sociedad.

Foto: Blog Shadow and Act

(3). La Noire de … (1966), multipremiada. Bello alegato: mediometraje, drama y documental dirigido por el titánico senegalés Ousmane Sembene (1923-2007), progenitor efectivo de la cinematografía autóctona africana. Mirada profunda y sin concesiones que cuestiona las trampas del (neo)colonialismo; tan vigente hoy como lo fue a la hora de su estreno.

Foto: UCalgary

(4). Andréi Rúbliov (1966; Primera Parte, subtítulos en castellano), de Andréi Tarkovski (1932-86). Hipnótico biopic -entre otros múltiples apelativos que se refieren a una obra maestra, que en el fondo es incalificable- de uno de los más grandes iconógrafos rusos que vivió, laboró sin descanso y sufrió en el conflictivo siglo quince, que es por añadidura un terminante reproche al totalitarismo del siglo veinte. Para un crítico de The Guardian, en artículo de 2007, Rúbliov es la mejor película de cineclub jamás filmada.

(Segunda parte), con subtítulos en inglés (vía la página oficial de Mosfilm en YouTube). La cinta concluye con la exhibición, a todo color, de varios trabajos del sujeto biografiado.

Foto: Vía Konbini.com

En los Estados Unidos destacan los albores adicionales de un estilo, consultables como los anteriores en la red; en este caso, los que definieron la trayectoria de Stanley Kubrick (1928-99). Compartimos dos cortos primerizos, que formaron parte de la reciente exposición sobre el director en la Cineteca, y que son extensiones –incipientes, pero traducidas ya en clave cinematográfica- de los trabajos que realizó desde muy joven como fotógrafo en la revista Look, y que le dieron fama e impulso suficiente como para incursionar de lleno en los quehaceres cinematográficos (para una serie de fotos, en exceso de siete mil, tomadas por el director en esta primera faceta de su trayectoria profesional, aquí un enlace para faná[email protected] del corpus inicial kubrickesco, cortesía del Museo de la Ciudad de Nueva York).

(5). Day of the Fight (1951). Un día en la vida del boxeador peso medio (después, actor) Walter Cartier (1922-95).

(6). Flying Padre (también de 1951), con subtítulos en español. Dos días en la del sacerdote (más tarde, Monseñor) Fred Stadtmuller, quien alienta y atiende a sus feligreses en el muy amplio territorio de Nuevo México (once parroquias, que abarcan más de seis mil kilómetros cuadrados), viajando en avioneta Piper Cub.

Concluimos (casi) con un mediometraje suyo de guerra –financiado con recursos propios, y de su familia- prologado por una entrevista parcial de 1966 a su autor, y que constituyó el inicio formal de la formidable carrera cinematográfica de Kubrick.

(7). Miedo y Deseo. (1952) Contribución churresca, mal actuada y de muy bajo presupuesto, que vale la pena por ser el preludio de un palmarés deslumbrante.

Por último, y para [email protected] [email protected] que acaso aún no la conozcan, aquí la indispensable página en línea de Openculture.org.

@alconsumidor

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