Tres secuelas, Boz y Tzintzún

Así como Bosworth ha visto su emporio temporalmente abollado tras las revelaciones de distintos medios sobre el mal uso que Cambridge Analytica hizo de millones de cuentas facebuqueras, los empleados del presidente Peña se mantendrán en lo suyo: deshaciendo instituciones sin que la justicia o la caída de la gracia presidencial amenace con alcanzarles.

Seguimientos.

1) Viktor Orbán, el preTrump, es el caudillo y Número Uno húngaro de Fidesz, con elecciones en puerta para ratificarlo el domingo 8 de abril. Una victoria para él sería la consolidación del autócrata, y principal exponente de la democracia iliberal (junto con el egipcio Sisi el ‘independiente, Erdogan del Partido turco de la Justicia y el Desarrollo, el polaco Jaroslaw Kaczynski de Pis: Ley y Justicia, con su Maximato, etc).

Parece que gobernar a patadas seguirá siendo lo de hoy. ¿Y mañana?

2) El rostro y el porte de la esperanza. Reverberan todavía el arrasador silencio de Emma González, sobreviviente de la masacre en su escuela de Parkland en Florida, de diecisiete años, o las elocuentes palabras de la niña etíope-americana Naomi Wadler, estudiante de primaria de Alexandria en Virginia y activista, que apenas tiene once.

La multitudinaria, incluyente, lúdica y emotiva Marcha por Nuestras Vidas, en Washington DC y varias ciudades más de los Estados Unidos –convocada por alumnos recién salidos de la adolescencia- provee un mínimo registro audiovisual de la resistencia de [email protected] jóvenes al trumpismo desbordado.

¿Qué derroteros tomará la versión electoral mexicana? El pasado (#Yosoy132, con sus contingentes universitarios), y la extraordinaria reacción juvenil ante la catástrofe del #19S, podrían ser un gran prólogo.

3) La heredera de Korean Air Lines que protagonizó el escándalo Nutgate, ha sido rehabilitada por el poder judicial de su país; tanto, como Lee Jae-yong, joven heredero de ese chaebol, prácticamente una nación libre y soberana dentro de Surcorea, que se llama Samsung, tras haber cumplido sentencia abreviada por corrupción durante el mandato de la expresidenta Park Geun-hye; ella sí permanece en la cárcel.

4) ¿Se parecen en algo, Facebook (suerte de chaebol cool norteamericano), y el mexicanísimo Partido Revolucionario Institucional?

Una mancha gigante y voraz, el primero, que quiere comerse figurativamente al mundo (The Blob, versión ochentera). No en balde el lema del gigante de Menlo Park, California, es ‘Moverse Rápido, y Mover Cosas. Arrasar con todo. El segundo en México, persiste en condición de facebuquito electoral desmejorado, e intenta replicar los éxitos relativos que le permitieron retener las plazas del Estado de México y Coahuila, en 2017.

Los dos afrontan retos procesados –para FB- en el memorándum The Ugly, filtrado a Buzzfeed que escribió Andrew Bosworth, uno de los lugartenientes a los que el amo y señor de la empresa tiene en mayor confianza y aprecio, mejor conocido como The Boz!! (sostiene Zuckerberg), quien defiende entremuros el minado de datos que constituye la principal razón de ser del consorcio. En un país que se enorgullece de figuras emblemáticas que se conocen por sus motes monosilábicos (el imaginario Fonz, o un Mooch demasiado real), Boz se consagra en su rol de eminencia gris, donde Zuck es indiscutible rey.

En cambio, así se explaya el ínfimo fraudster patriotero Mario Tzintzún Rascón, excelso priísta michoacano en declaración pública: “Haremos lo que sea, hasta matar a un cabrón…”.

La expansión de la marca FB, con sus más de dos mil millones de usuarios activos en el mundo (cifras aplicables al último cuarto de 2017) a cualquier costo, versus la modesta -¿tal vez, lograble?- pretensión del PRI, con sus históricos alcances nacionales. A saber: eternizar al partido tricolor, o que cuando menos se imponga Pepemíd en la elección presidencial –por decisión dividida- en julio próximo.

Conectamos a la gente. Punto. Por eso todo nuestro trabajo de crecimiento se justifica. Todas las prácticas cuestionables de importación. Todo el lenguaje sutil que ayuda a la gente a que la busquen sus amigos. Todo la labor que efectuamos para atraer más comunicación. El trabajo que haremos algún día en China. Todo.

Prosigue el memo interno, en la misma tesitura y en su parte medular.

Así que comunicamos a más personas. Eso puede ser malo, si lo hacen de una forma negativa. Tal vez le cueste la vida a alguien expuesto a bravucones [bullies]. Tal vez alguien muera en un ataque terrorista coordinado con nuestras herramientas.

No se hacen omelettes sin romper blanquillos. Es un precio que Facebook, o al menos el consejero íntimo Boz!!, parece dispuesto a pagar.

Y continúa:

La triste realidad [ugly truth] es que creemos tan profundamente en conectar a la gente, que cualquier forma que nos permita lograr a más gente con mayor frecuencia es algo bueno *de facto* [asteriscos para añadir énfasis, en el original]. Es probablemente el ámbito donde las métricas expresan la verdadera historia () No es algo que estemos haciendo para nosotros. O para incrementar el precio de nuestra acción (¡ja!), [sic] Es lo que hacemos: conectar a la gente. Punto.

Aclara Buzzfeed, en aras de proporcionar contexto, que Boz!!

(…) publicó un ‘post’ exclusivo para los empleados un día después de la balacera y muerte de un hombre de Chicago captado vía Facebook Live, su servicio de transmisión simultánea. Con antelación habría sufrido Facebook un duro golpe cuando reguladores de la India rechazaban su programa de Internet gratuito (…)

Concluye diciendo el ex cuadro estrella de Microsoft, que lleva ya doce años laborando como troubleshooter de Zuckerberg en Éf Bí:

El estado natural del mundo no es la interconexión. No se encuentra unificado: existe en fragmentos por barreras geográficas, idiomas, y productos distintos. Los mejores productos no son los que ganan: más bien, éstos son los que usa todo el mundo.

Por vía de similitud y contraste, así blovietea al prieñanietista Tzintzún: portavoz estatal del Atlacomulquismo que gobierna al país y a su partido, y que busca que su producto eminentemente chatarra siga siendo la marca político-electoral por excelencia.

Antes éramos mapaches, ahora somos ‘operadores’ vamos a hacer lo que tengamos que hacer para ganar, y punto; y ahí incluye todo: desde pegar un botón, hasta matar a un cabrón

Aunque el daño está hecho, sobreviene luego la consabida -y desganada- disculpa de Tzintzún, y la condena de rigor de sus correligionarios.

Esos comentarios no representan al PRI, ni son coincidentes con sus postulados, principios y valores partidistas, y que siempre se ha conducido en apego a la legalidad y a la institucionalidad.

Tampoco puede faltar, en el contexto de la Gran Familia Féisbuk, tras la avalancha en su contra, un Mea Culpa aclaratorio (aunque a medias), vía la cuenta de Twitter de Bosworth el autor del memo.

No estoy de acuerdo con mi post ahora; tampoco lo estuve cuando lo escribí. Su único propósito, como es el caso de muchos otros que he redactado para consumo interno de la empresa, consistía en llevar temas a la superficie que yo considero ameritaban discusiones adicionales dentro de la compañía. El sostener un debate acerca de cuestiones fuertes como ésta, conforma una parte crítica de nuestro proceso de deliberación; para lograrlo con efectividad debemos tomar en cuenta incluso malas ideas, si sólo sea esto para proceder a eliminarlas. Ver mi post aisladamente es duro, porque sugiere una actitud sostenida por mí o por la compañía, que no es válida. Me preocupa profundamente cómo nuestro producto afecta a la gente, y tomo como algo muy personal la responsabilidad que significa lograr un impacto positivo.

En resumidas cuentas: así como el francote al que pescaron con los dedos en la puerta Bosworth, en su relación de lealtad hacia el patrón de la remera jaspeada que ha visto a su emporio temporalmente abollado, tras las revelaciones (gracias al whistleblower canadiense Christopher Wylie) de distintos medios sobre el mal uso que Cambridge Analytica –engendro fondeado por los execrables fascistas trumperos del clan Mercer hizo de millones de cuentas facebuqueras, los empleados del presidente Peña, especie de devaluado Zuck mexiquense, Luis Videgaray y Tomás Zerón y Virgilio Andrade y Gerardo Ruiz Esparza, sin prescindir de un cúmulo extra de [email protected] en todos los niveles del servicio público mexicano, todos Bozes convencidos de su tarea, se mantendrán en lo suyo: deshaciendo instituciones, sin que la justicia (o la caída de la gracia presidencial y la pérdida temporal o permanente de sus respectivos trabajos) amenace con alcanzarles.

 

@alconsumidor

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