Partidas, permanencias y regresos

¿Se irá el nuevo PRI, o se modifica a medias, cambiando en apariencia de piel sin que se transforme su esencia, tal y como ocurrió en el salinato? ¿Será que ahora sí le habrá llegado la hora de emprender su tour de despedida?

La oscura forma del ritual persiste. Avanzan –si acaso, actualizadas- las peores costumbres.

Observar en el trasfondo de la imágenes proyectadas, en noticias y videos, a cientos o miles de extras ‘jubilosos’ (un público en realidad prescindible: de relleno) para amenizar eventos de Pepe Meade sigue siendo, y siempre ocurre en idénticas coyunturas sexenales, un espectáculo desolador.

Quizá sea para ellas y ellos hasta un suplicio.

Foto: Cuartoscuro.

Como el guarurismo hermético de los funcionarios que acompañan a portavoces en conferencias para anunciar grandes logros en el combate a la criminalidad y delincuencia, el asentimiento implícito de la concurrencia (la mayoría, acarreada, cuando se trata de nuestros mexicanísimos baños electoreros de pueblo: los cuadros del gobierno callan, y parecen estatuas; los seudo fans del priísta deben fingir gozos ocultos, y sana hilaridad) es la norma deprimente en todas  las oportunidades para la foto que se presentan durante este tipo de espontáneas escenificaciones mediáticas.

La familia feliz, circa 2018. Foto: Cuartoscuro

 

Con esta escenografía, Míd ‘relanza’ por encargo su alicaída campaña. En el camino quedó el desechable apparatchik Enrique Ochoa (en países angloparlantes, podría decirse que la Nomenklatura lo ha sacrificado arrojándolo, figurativamente, bajo el autobús, previo al precipicio del primero de julio).

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Triste es constatar que el titular estadounidense del Ejecutivo en su país, sigue la misma huella.

El presidente Trump en evento de Pensilvania. Tipaje de una mayoría caucásica –que pronto dejará de serlo, de acuerdo a las más serias proyecciones demográficas de los Estados Unidos – y que se percibe amenazada: la ficción de los blancos y anglosajones asediados. Casi todos protestantes. Muchos atentos a Causas, por fortuna, Perdidas. Nótense las Mujeres que lo acompañan para añadir ‘equilibrio genérico’ (ecos del pietaje de la campaña de Míd), portando consabidas cartulinas de adhesión.

Y otra vez Donald Trump. Su gestión anuncia, cada vez que abre la boca o usa Twitter, el advenimiento de la caricaturización absoluta que se ha convertido en principal método; como si una contraparte malévola de Roger Rabbit hubiese asaltado el poder en Washington, en sintonía con distintas naciones, con protagonistas salidos de una pesadillesca versión de Looney Tunes, que resultan ser de carne y hueso.

Increíble, pero cierto. La noticia ya es oficial. Donald Trump sostendrá una minicumbre en junio con Kim Jong-un (a) Little Rocket Man, en Singapur. ¿Se incluirán globitos o burbujas de diálogo, como en las historietas, en las obligadas fotos circenses de la reunión pactada?

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Y otro caso espeluznante. Mal augurio. El despertar televisivo de un demagogo, xenófobo, heredero mussoliniano y aspirante a cripto Duce como Trump, pero en un registro italiano químicamente puro. Se llama Matteo Salvini, y tiene 45 años; su posible socio cincoestrella Luigi Di Maio es catorce más joven; ambos negocian la formación de un gobierno, suerte de fascismo light siglo XXI. La breve secuencia es del programa El Almuerzo está servido.

[Y por cierto, el testimonio de otro Matteo, de apellido Renzi: 43 años, ex primer ministro y capitán caído en desgracia del Titanic de la izquierda italiana, en las elecciones pasadas, que aquí funge como invitado al telequiz Ruota della Fortuna].

Frente al ocaso natural de Silvio Berlusconi (un Drumpf antes que Trump, que por el momento ha optado por realizar un repliegue táctico en sus aspiraciones por volver a gobernar, como ya lo hizo con anterioridad), los dos políticos bisoños de extrema derecha tienen cancha libre para inyectar su propia marca de veneno en el cuerpo político y social de Italia.

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Se instala con firmeza, reafirmándose, la imbecilidad vandálica en parques protegidos de Utah, Oregon en marzo  y la semana pasada, de nuevo en el estado de Utah, algo que reafirma, para el tiempo de la inmediatez sin consecuencia, que la América de Trump es Fuerte y podría profundizar el daño hasta que el Yeti de Queens deje el puesto. Los espacios que privatiza el titular de la agencia federal norteamericana para la protección del medio ambiente Scott Pruitt –uno de los especímenes más adelantados del trompismo enfebrecido ) se ven en peligro de por todos los frentes: se achica el presupuesto, y la ecología no es prioridad. Esta vez, visitantes al parque estatal Red Fleet desprendieron numerosas huellas de dinosaurios impresas en la roca (edad aproximada: 200 millones de edad), arrojándolos a un lago que se encuentra en la zona.

¿Cuándo tiempo durará el triunfo de los estultos y yobs universales, hoy envalentonados por la marejada drumpfpera?

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Nos deja el gran fotógrafo sudafricano Sam Nzima, 83 años, cuya imagen del cuerpo de Hector Pieterson acompañado por su hermana, él cargado en brazos de un joven durante las protestas estudiantiles en Soweto de 1976 sacudió las conciencias y constituyó un llamado a la acción política directa y la presión internacional al régimen blanco, derivando -como una de las principales causas efectivas- en el fin pactado del Apartheid y la elección de Nelson Mandela en 1994.

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Regresa a los 92 años al poder Mahathir Mohamad, de déspota ilustrado a Salvador de Malasia. Pudo más el hartazgo ante la corrupción galopante (ver el caso, 1Malaysia Development Berhad) –digna de  gobernador mexicano, o cleptócratas en gabinete federales, estatales o hasta municipales- de su ex protegido y ex primer ministro Najib Razak, 64 años, del mayoritario Frente Nacional malayo.

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Llegó el peñanietismo consolidado, y cómplices al gobierno federal a finales de 2012. Su fracaso y derrumbe irremediable durará hasta que agonice 18; eso sí: desembarca de la gabarra príista a pique, de manera parecida –disculpando el revoltijo de metáforas- al peregrinaje en el desierto al haber perdido la presidencia en el dos mil (y del fracaso madracista, un sexenio después), el contingente tricolor notablemente tóxico, provisto de blindaje en listados plurinominales, que querrá repetir la historia del ‘éxito’ de 2012 dentro de tres años. O seis.

¿Se irá el Nuevo PRI, o se modifica a medias, cambiando en apariencia de piel sin que se transforme su esencia, tal y como ocurrió en el salinato? ¿Será que ahora sí le habrá llegado la hora de emprender su tour de depedida?

[email protected] que nos fuimos con esa finta en 2000 no aventuramos certezas; menos aún, después de haber vaticinado el fracaso estrepitoso de Trump en los comicios que lo llevaron directito a la Casa Blanca.

Ojalá y en 47 días tengamos una mejor idea.

 

@alconsumidor

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