Tres fabuletas sin moraleja

De la derecha reaccionaria que apoya a Trump, a la guerra sin cuartel que empresas y gobiernos le han declarado a los árboles de distintas ciudades del país, y finalmente el retorno a la política de personajes impresentables.

  1. Los soldados mediáticos del pulpo Trump

El presidente norteamericano los tiene estratégicamente incrustados en refugios de propaganda mal encubierta tan feculentos -e inexpugnables para el sentido común- como Fox News, Breitbart, Infowars y, por supuesto, en todo el ecosistema de redes sociales.

Existen otros órganos oficiosos de propaganda, menos conocidos pero igualmente perniciosos, que ameritan –como los anteriores, y que perfilan también el ascenso y actual entronización del Yeti anaranjado- un mayor/mejor conocimiento allende las fronteras de la Unión Americana.

La derecha xenófoba y recalcitrante que ahora manda allá (en sus tres ramas federales y varias estatales, cuyo antecedente arquetípico en los años treinta fue el sacerdote católico Charles Coughlin) veló armas y se robusteció como nunca en los años de exilio figurativo en el desierto. Muchos especialistas supusieron que su eventual destino era la muerte natural: estaban equivocados. En cuanto fue aprobada la desregulación reaganesca primero y la clintoniana después, renació el monstruo reloaded vía la oferta en la frecuencia de Amplitud Modulada, con el advenimiento de un vasto menú de talk shows (conducidos por verdaderos trogloditas) y con rigurosa cobertura nacional. 

La fauna reaccionaria produjo entonces engendros execrables de la talla de Rush Limbaugh [‘… los terroristas deben su origen al Partido Demócrata …’], o Sean Hannity [‘Jefe extraoficial de gabinete del Presidente Trump’] y una lista interminable de fanfarrones desquiciados (denominados Shock Jocks) que calcaron el estilo de las estrellas consagradas, para los cuales la elección del primer presidente afroamericano en la historia de su país equivalía a una afrenta mayúscula que el ascenso en 2016 de Trump parcialmente iba a remediar.

Hoy día, en esas estamos. Sinclair Communications es un producto típico de esta revolución hiperacelerada. En el espeso caldo monopólico de opiniones de derecha que fomenta el trumpismo, Sinclair es uno de los ingredientes más rancios. Actual propietaria de ciento noventa y tres estaciones locales en todo EEUU, ahora busca obtener 42 adicionales del otrora poderoso Tribune Media que fueron adquiridas en mayo de 2017 y que -de consumarse la fusión, previo Visto Bueno de la Comisión Federal de Comunicaciones en Washington- se traducirían en la presencia ubicua de la empresa y su propaganda trumpística en el 72% de los hogares estadounidenses. Una suerte de fenómeno Televicentro-Televisa, que se replica -con anabólicos- al norte del Río Bravo.

Un montaje de videos de distintas estaciones de Sinclair publicado en Deadspin y luego subido a YouTube, a propósito de la circulación de memoranda de la Dirección Ejecutiva defendiendo a la víctima Trump de ficticias ‘amenazas liberales a la democracia’, y que obligaban a su lectura en horas de mayor audiencia (con idéntica redacción, ecos orwellianos y tentativas de lavado de cerebro), refleja la perniciosa magnitud de la Doctrina Trump y la de sus fidelísimos seguidores en la iniciativa privada.

 Arirang noticioso y robotizado. Presentadores dispuestos a ser marionetas que blovetean, al unísono, atendiendo a la Voz del Amo y que son portavoces de la Verdad Única e Incontestable -diseminada en estaciones de Sinclair– por Trump y sus compinches.

El fenómeno, no corresponde solamente a una instancia anglicizada de nado sincronizado mediático. Lo que observamos es la irrupción de una coreografía parecida a la de los festivales de Arirang en Corea del Norte: es un ballet ‘informativo’ que evoca a las huestes gimnásticas de Kim Jong-un, el objeto más reciente del bromance trumpero.

Producto original, concebido (entre otros motivos, parecidos a los de Sinclair en el contexto americano) para complacer al Líder.

Sobran botones de muestra del Arirang gringo. Una veterana de la radio, la Shock Jockette transplantada a cable Laura Ingraham, sostiene en Fox News (Xanadú al que buscan afanosamente llegar todas y todos los aspirantes a las Grandes Ligas del Fascismo Americano) que los niños migrantes forzosamente separados de sus padres y encerrados en jaulas, gozan privilegios parecidos a los de un campamento de verano. Para ella, no hay nada que ver aquí; todo es conjura y conspiración ‘liberal’, urdida por los malquerientes de Trump que no aprecian lo suficiente sus (imaginarias) dotes de ‘estadista’.

Y una contribución de Brian Kilmeade, el del trío de Fox and Friends que tanto gusta al ocupante de la Casa Blanca. ‘Nos guste o no, ésos no son nuestros niños. Mostrémosles compasión, pero no es como si Trump estuviera afectando a la gente [léase, blanca – DG] de Idaho o Texas. Son personas de otros países’.

Sabemos que la indignante iniciativa de arresto y draconiana separación familiar fue diseñada -y está siendo conducida, tras bambalinas- por el deleznable Stephen Miller: telonero durante la campaña por la presidencia.

La peor noticia es que tras los comicios del dos de julio, e independientemente del resultado, el Trumpiranosaurio Rex seguirá ahí. Repartiendo mortíferos coletazos.

  1. #EcociDF, über alles

¿Para qué ocuparse de temas que a poca gente: prácticamente a nadie, importan?

Supongo que por pura necedad, o el simple deseo (uno sin aleación) de dejar constancia.

A los árboles gigantes de esta ciudad, y de muchas otras en México, se los sigue llevando el tren –o mejor dicho, la motosierra y el trascabo- debido a la guerra sin cuartel –a muerte- que empresas y gobiernos les han declarado. No existe defensa real posible, ni mínimo interés por proteger nuestro patrimonio ecológico.

Es de sobra conocido que los #espectaculerosecocidas se entienden perfectamente bien con políticos de todos las agrupaciones colores y tendencias; ellas y ellos entienden –como las agencias publicitarias que los ofrecen a sus clientes, y los consorcios que ahí se anuncian- que un producto indispensable va a ser el candidato que contenderá en comicios venideros, y que debe ‘venderse’ como si fuera una bolsa de papitas fritas, un refresco u otros productos chatarra. Ya en funciones, el político tendrá que cacarear, machacando Árboles adicionales hasta llegar a su extinción, dudosos ‘logros’ personales.

Esta secuencia de fotos [borrosas, y de bastante mala calidad: una disculpa por eso] fue tomada en Newton esquina Masaryk, en la quinta sección de Polanco, el sábado pasado. Ilustra el nulo respeto por el Acervo Ambiental –con todo y cámaras de vigilancia, presumidas por las autoridades correspondientes hasta la saciedad- de hampones que mutilan especies patrimoniales con el único objetivo de colocar su basura en techos y fachadas de inmuebles susceptibles de ostentar ‘publicidad exterior’.

Hule parcialmente masacrado, para ‘dar vista’ al producto sin ‘estorbos naturales’. (Foto: Daniel Gershenson)

No se salvan las especies más jóvenes, como esta Jacaranda colocada durante el ‘rescate’ de ‘Nuevo Polanco’ / #MXentrecomillado. (Foto: Daniel Gershenson)

Nada detiene a las cuadrillas de delincuentes ambientales. (Foto: Daniel Gershenson)
Antes y después. Árbol completamente trasquilado, junto a inmueble que fungió hasta hace poco como restorán, y cuya fachada seguro contendrá pronto un ilegal envolvente. (Foto: Daniel Gershenson)
El futuro de la ciudad y su acervo ambiental, ahora. ¿Seremos capaces de evitarlo, dejarán de ser cómplices las autoridades que vienen? (Foto: Daniel Gershenson)
Adiós, Árboles Patrimoniales de la Ciudad de México. (Foto: Daniel Gershenson) 
  1. Candidatos tóxicos y ganadores

Las elecciones nacionales y sus previsibles desenlaces, ilustran el retorno a la palestra –en muchos casos, a la pista principal- de infinidad de personajes impresentables: véase el caso de Francisco Chiguil, ex delegado de GAM durante el caso New’s Divine (torpe, estúpido ‘operativo policiaco’ que derivó en el asesinato de doce personas: nueve jóvenes y tres policías de distintas corporaciones).

En la cancha de enfrente no podía faltar el enfilamiento legislativo de la alcahueta del lenón priista Cuauhtémoc de la Torre, promotora del voto del priísta Mikel Arriola y próxima a ocupar una curul en la Asamblea o Congreso de la ciudad (o como se vaya a llamar la Legislatura del ex Dé Éfe).

Dudo que estos datos empañen la euforia mundialista del momento. Pero habrá que tomarlos bien en cuenta, para cuando la fiesta acabe.

 

@alconsumidor

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