Un tirano que canta

A Ricardo Anaya no le alcanzó la presunción de aparentes dotes musicales para montar un reto creíble al del Andrés Manuel. Quizá si el panista se hubiera apoyado con los videos del expresidente de Turkmenistán, Gurbanguly Berdymukhamedov, todo un profesional en el canto, otra cosa sería.

Se acabó el Mundial de Fútbol. Donald Drumpf se reúne hoy con Vladimir Putin. En la Ciudad de México, se resquebraja un hípermoderno Mall pactado –entre muchos otros- por el mismo sospechoso de siempre y una cónyuge Magistraficante de Influencias, que fue votada por la ALDF rendida al Mancerato y que aún preside un Tribunal de Justicia Administrativa de la que tiene definitiva vela en este entierro concurrido por desarrolladores y funcionarios locales voraces y #ecocidas.

Volvemos tras la ventana balompédica recién clausurada, a la terca realidad de todos los días.

Para aligerar la dura carga de semanas venideras, aportamos algún material tomado de la red para exhibir las locuras de los que mandan en otras latitudes. Mal de muchos …

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No le alcanzó la presunción de aparentes dotes musicales, y aún menos las acrobáticas al candidato del Frente por México, Ricardo Anaya, para montar un reto creíble al de Andrés Manuel López Obrador, de Juntos Haremos Historia: ganador indiscutible de la justa presidencial con treinta millones de sufragios y por tanto –y si en verdad atiende el clamor popular reflejado en las urnas- virtual sepulturero del priismo como lo hemos conocido hasta ahora (aunque podría optar por la fórmula foxista que consiste en activar la amnesia institucional y el perdón anticipado en este entorno nuevo de reconciliaciones nacionales).

De haberse topado el presentador y neopanista queretano con los videos de Gurbanguly Berdymukhamedov, antiguo tiradientes del fundador post soviético y Padre de su Patria Saparmurat Niyazov, Turkmenbashi, el del Culto desmesurado a su particular Personalidad; Gurbanguly, el actual Arkadag (protector) y Amo y Señor de la antigua república soviética en Asia Central de Turkmenistán (antes Turkmenia) desde principios de 2007, lo habría observado rapeando a lo lindo con su nieto y aportando acompañamiento adicional con el órgano melódico –como lo hizo acá en México el mismo Anaya con el político y guitarrista Juan Zepeda [PRD] en Ciudad Nezahualcóyotl, en diciembre del año pasado – en lo que hubiera sido un soporte gráfico más sólido de su campaña perdedora; algo que hubiese ofrecido productos más pintorescos, de desatino electoral con causa, para el choteo de Grandes Ligas Mexicanas y no las tristonas muestras de talento musical con pocas ganas de conectar con la gente.

Contaría con el ejemplo adicional de Silvio Berlusconi, quien ya cedió en definitiva a sujetos más jóvenes la estafeta del monopolio demencial del neofascismo italiano del siglo XXI, pero que dio inicio a una carrera musical hace décadas, debutando como gigolesco crooner en barcos de crucero antes de incursionar en el hampa organizada inmobiliaria. Tras dejar de ser primer ministro, en 2011 Il Cavaliere produjo y distribuyó –aunque sin prestar su voz cantante- Il Vero Amore, cuarto disco de canciones de su coautoría.

Regresando a Berdymukhamedov, y por vía de contraste, Anaya se solazaría viendo al Caudillo explayándose ante un selecto público, obligatorio y cautivo: el de la población total de su señorío. El mismo que heredó de Turkmenbashi, con todo y el Rukhnama, Libro del Alma (tal cual es el subtítulo de la obra) escrito en vida por Niyazov que es objeto de estudio, devoción y guía universal de conducta para la ciudadanía de ese país.

Gurbanguly, en familia

Aquí, el Protector demuestra ante los suyos –y más les vale que no se atrevan a demostrar lo contrario- cómo se ejecuta el requinto. Una composición de su cosecha, subida a YouTube en 2011.

Karakurum. Balada semitecno. Con el apoyo de una pista pregrabada y presumidneo depuradas técnicas guitarrísticas, Berdymukhamedov se luce ante su público en versión harto aclamada por sus súbditos.

En 2017, el intérprete vuelve a las andadas musicales; engrosa las filas del Hit Parade turkmenistano obsequiando a una concurrencia seguro aterrada, pero espontáneamente agradecida, otra composición suya. En palabras de la agencia oficial turkmena:

Incorporando un brillante amor reflejado en toda la belleza del mundo, esta canción, nacida del talento fuera de serie del Protector, muy pronto va a ser presentada al público general como un regalo maravilloso del líder del pueblo, a la nación …

El lado oscuro, y la otra cara de su moneda. De malos modos, el Protector de [email protected] [email protected] regaña a miembros de su gabinete. ‘Son ustedes unos descerebrados …’ con subtítulos en inglés.  

El dictador turkmeno, como seudo putiniano macho Alfa y héroe delirante de película de acción, se aventó también un palomazo con armas de fuego y uniforme militar; otro aporte videístico en estilo documentaloide, con reminiscencias  hambreadas de Rambo, Bruce Willis o un James Bond de Asjabad.

Y sin embargo, para demostrar que a ratos el Emperador baja la guardia y anda desnudo, circula un video donde a lo lejos se observa al infalible Arkadag, durante una demostración ecuestre, cayéndose aparatosamente de su montura.

Feliz Dictador de Turkmenistán. Documental. En inglés.

La historia de su mentor Saparmyrat Atáyewiç Nyyázow (1940-2006), no le pide nada a las alucinantes crónicas latinoamericanas de dictadores reales e imaginados, rebosantes de realismo mágico.

El servicio público, equiparado a programas ramplones de entretenimiento, nos ha servido para aquilatar el ‘legado’ inmediato de Donald Trump. La evidencia confirma que a él le gustaría convertirse en sátrapa desilustrado, a lo Putin o Gurbanguly Berdymukhamedov. Su afinidad declarada con personajes como Rodrigo Duterte de Filipinas, o la naciente relación de amistad con el ‘gracioso’ norcoreano Kim III demuestran a las claras que -en su estimación egolátrica- los pesos y contrapesos del quehacer democrático (hoy prácticamente inexistentes en el gobierno federal asentado en Washington, pues el cuadragésimo quinto presidente norteamericano de la historia lleva mano en los tres poderes de esa Unión y la minoría opositora no descolla todavía) son un estorbo a sus aspiraciones empresariales y/o dinásticas.

Por lo pronto, si existía alguna duda, ya confirmó que trabajará sin descanso para que el electorado estadounidense lo reelija en el año 2020.

En caso de cumplirse el vaticinio, López Obrador tendría que lidiar con él durante su sexenio entero.

Son tiempos de cambio de paradigma; para reírse un rato conformémonos entonces con las modestas versiones de La Bamba o el himno extraoficial del Movimiento Ciudadano, en la insulsa interpretación del Cerillito Cantor Ricardo Anaya.

 

@alconsumidor

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