Los límites del entretenimiento

Cuesta trabajo imaginar escenarios en los que el presidente de Estados Unidos se vea obligado a rectificar por sus tonterías.

La manifiesta esquizofrenia de Trump y sus amigos llega a límites insospechados. Ante la magnitud de la enfermedad y sus efectos nefastos, cuesta trabajo imaginar escenarios en los que el presidente recule y se vea obligado a rectificar por sus tonterías.

Drumpf pide disculpas, a regañadientes y a medias, por las cosas que comentó con Billy Bush del clan presidencial estadounidense, y que fueron captadas en el video previo a su intervención en el programa Access Hollywood en 2005.

Drumpf  ‘condena’ –de dientes para afuera- la violencia generada por grupos supremacistas blancos, y que produjo el asesinato de la joven activista Heather Heyer en la ciudad de Charlottesville en Virginia, el doce de agosto de 2017.

… el narcisistofrénico se desdice, acusando a ‘ambas partes’, en la demencial conferencia sostenida con selectos miembros de su gabinete en la Torre Trump, un día después

Trump ha retorcido, hasta convertirse en pretzel, su defensa del candidato reaccionario a la Suprema Corte de 53 años, y presunto depredador sexual durante su paso por la preparatoria y la Universidad, Brett Kavanaugh.

La conferencia de prensa del 26 de septiembre de 2018, apenas la cuarta de su presidencia, que aborda éste y otros temas de su cosecha, es evidencia confirmatoria del Teatro tóxico (junto con el Show adicional de su cuenta de Twitter) en la que participamos como audiencia horrorizada e involuntaria.

Para los que no tienen el tiempo, o la paciencia de soplarse el evento en su totalidad, aquí sus momentos estelares.

Uno escogido al azar, de entre la tupida maleza de incoherencias trompianas. Los chinos, que según él atentan contra una victoria republicana en las elecciones de noviembre, según el Yeti naranja de Queens –y en primerísimo lugar, su ‘amigo Xi, que tal vez ya no lo sea’- de todas formas lo respetan porque el posee un cerebro muy muy grande (sic) …

Insisto: la gestión del heel Trump se cimenta en el circo y función de lucha libre. Es y será, hasta su término, el gobierno de King Con, un estrafalario mitómano, y nocivo estafador consumado. Así lo demuestra una entrevista a Trump en 2013, tras su inclusión en el Salón de la Fama de la WWE, siglas en inglés del consorcio de Entretenimiento Mundial de Lucha Libre, título que podría definir a su propia administración y a las exhibiciones de pancracio político o balandronadas trumpistas, con efectos instantáneos -y nocivos- en el mundo entero desde la entronización del magnate el 20 de enero de 2016.

Sigue la necedad dando, aunque a ratos aparente correcciones superficiales de rumbo.

Para acreditar la longevidad del trumpismo separado de su creador, y en el mismo orden de ideas. Steve Bannon encabeza desde Europa a The Movement, especie de Internacional del Fascismo híperreligioso con sede en el monasterio medieval cartusiano de Trisulti a las afueras de Roma.

La intención del Svengali de Trump es formar cuadros dispuestos a perpetuar la marca derechista al precio que sea. Cuenta con el apoyo irrestricto de sectores conservadores católicos, y del nuevo superestrella neomussoliniano de Italia Matteo Salvini, heredero directo del cinismo oportunista que define al padrote Silvio Berlusconi. ¿Se sumarán a él, en sancta alianza paneuropea con cuadros jóvenes adiestrables, duchos en la defensa de los valores de la tradición reñidos con la democracia, las huestes del húngaro Orbán y la francesa Le Pen y el polaco Kaczynski, u otros candidatos nacionalistas de la comarca? ¿Abrirá en simultáneo las puertas de Trisulti su guía rector, el británico ultramontano Benjamin Harnwell, a sucursales latinoamericanas? ¿Acogerá a El Yunque, ahora que Acción Nacional se halla desubicado, y requiere refugios ideológicos alternos –algo que podría proporcionar esta fórmula de Bannon, tras las aparente derrotas morales sufridas a lo largo de los años por la autóctona Legión de Cristo de Marcial Maciel- en la Noche Oscura (para el partido) de las elecciones de julio pasado?

Es útil recordarlo. De las cenizas de la merecida derrota del republicano de Arizona Barry Goldwater en los lejanos comicios de 1964, cuando perdió por nocáut las presidenciales contra el demócrata de Texas Lyndon B. Johnson, surgió tiempo más tarde el fantasma del reaganismo, sus sucesores bushistas y la actual, funesta caricatura trumpetiana que hoy recorre Europa.

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Un día como hoy, hace medio siglo, estudiantes del Consejo Nacional de Huelga convocaban a una manifestación vespertina en la Plaza de las Tres Culturas. Lo hemos padecido, de una u otra forma, la friolera de estos cincuenta años.

Ojalá y sea el caso que la sociedad activa olvide su indolencia, y se haga presente en las calles el día de mañana. Las víctimas de la masacre diazordacista, y de la sucesiva urdida por Luis Echeverría que tuvo lugar el Jueves de Corpus de 1971, se lo merecen.

Uno desea también que después del evento, y sobre todo cuando tome posesión el nuevo gobierno, ese latente poder colectivo someta a las autoridades federales y locales a la crítica fundada (y exigencias concretas) que el asunto merece.

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Por último, una noticia de relativa última hora. Como se sabe, la mayoría republicana en el Senado no votó la semana pasada por el juez Kavanaugh para que el jurista conservador ocupase durante largo tiempo -consolidando sus ‘avances’- la Suprema Corte norteamericana.

Sin anticipar el sentido de la votación que parece inclinada a favor del magistrado republicano, es agradecible que la activista de origen colombiano Ana María Archila (@AnaMarariaArchil2), codirectora del Centro de Democracia Popular, ONG con sede en Brooklyn, Nueva York- víctima de violación cuando era niña, junto con otra víctima, Maria Gallagher (@mgallagher822) de 23 años, hayan obligado, con la fuerza de sus convicciones demostradas, suspender lo inevitable.

Ana María y Maria confrontaron en un elevador del Senado al legislador de Arizona Jeff Flake, tras su admisión –vía un sentido comunicado, emitido por la oficina del republicano- de que él votaría a favor de Kavanaugh.

Minutos después del rotundo reclamo de las dos mujeres que transmitió en vivo CNN, y que se viralizó de inmediato en redes, a horas de la inminente votación que fue suspendida. Flake propuso, en su descargo, que el FBI fuera encargado de investigar al juez y que se demorara el trámite en el Comité Judicial (y por definición, en el pleno de la Cámara Alta) por espacio de una semana.

Muy a pesar suyo, Trump ha secundado la petición del senador, ordenando se realice una pesquisa cuyos alcances desconocemos (¿se concentrará únicamente en el elocuente testimonio de Christine Blasey Ford, o va a incluir a Deborah Ramirez y Julie Swetnick, las otras dos personas que acusan a Kavanaugh de haber incurrido en conductas depredadoras y delictivas?).

Cuando menos, la aplanadora trumpera ha tenido que autoaplicarse un momentáneo freno de mano.

Plantar cara, y plantearle verdades incómodas (y necesarias) al poder. Jeff Flake, mudo e incapaz de mirar a dos víctimas de violencia sexual a los ojos.

Como la estudiante de preparatoria Emma González (@emma4change en Twitter), sobreviviente de la masacre de Parkland que cobró la vida de diecisite compañeros suyos el 14 de febrero en Florida, Archila y Gallagher son jóvenes seguras de que la sociedad, y la clase política que gobierna sus destinos, debe tornarse mucho más consciente, minuciosa y responsable.

Y más libre.

Deberíamos sostener lo mismo acá en México, en vísperas del aniversario número cincuenta de la Noche de Tlatelolco.

Actuar en consecuencia.

Evitar ser ‘entretenidos’ (como escribió en un libro profético el comunicólogo Neil Postman durante la presidencia del actor de reparto Ronald W. Reagan), ‘hasta la muerte’.

 

@alconsumidor

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