La profecía Trump

Si los demócratas no recuperan el control del Congreso (la Cámara de Representantes, y/o e Senado), lo que hemos visto hasta ahora, que es malo, será juego de niños en el tramo final del Trumpiato en su primera fase.

A la hora de escribir esto, no se sabe todavía si Jair Bolsonaro, ultra antediluviano de Brasil, ganará la presidencia en la primera ronda o si tendremos que esperar el desenlace de una segunda vuelta en la que el impresentable exmilitar -apologista y defensor de la junta que gobernó ese país de 1964 al 85- tendrá que batirse con el petista Fernando Haddad, heredero emergente del lulismo cuyo patriarca se encuentra encarcelado.

En todo caso será una confirmación histórica del avance de la Internacional derechista que cabalga incólume por países de distintos continentes. Un puñado de botones de muestra: Duterte en las Filipinas; Salvini, Orbán, Kaczynski y el jovencísimo Sebastian Kurz o el plutócrata Andrej Babis en Italia, Hungría, Polonia, Austria y la República Checa, respectivamente.

Y el que quizá sea peor de todos: Donald Jay Trump.

Hablando del rey de Queens: este último cosecha su triunfo político y mediático más reciente, con la confirmación de su candidato a ocupar vacante –de manera vitalicia- en la Suprema Corte, Brett Kavanaugh, presunto acosador sexual que acompañará a Clarence Thomas (el peor Justice del que se tenga memoria, quien libró ese mismo escollo ante un Senado que lo encumbró en 1991). Pudo más la necesidad de cumplirle su capricho al republicano de la Casa Blanca, que las dudas razonables sobre el carácter de quien representará el triunfo del híperconservadurismo, o cuando menos una mayoría garantizada (cinco de nueve miembros, a favor de las peores causas).

El daño ya está hecho. Kavanaugh podrá servir (si es tan longevo como sus nuevas colegas, y su salud se lo permite), los próximos treintaitantos años como ariete Neocon en temas cruciales que rebasan las fronteras de la Unión Americana.

Y de ribete tendremos que lidiar con aquellos que –en plan serio, sin carcajearse- postulan que la llegada del Trumpismo a Washington es parte de un diseño escatológico divino: punto a favor del binomio Trumputin.

Resulta que el dos y cuatro de octubre se exhibió en más de mil pantallas norteamericanas de cine, el último eructo del ‘movimiento’ que representa el orden establecido en las tres ramas del gobierno federal norteamericano, y en muchas estatales donde el candidato de la peluca rebelde arrasó en las elecciones de 2016.

Las Profecías Trump: La Asombrosa Historia Verdadera del Hombre que vio el Mañana … y lo que Él Dice que Ocurrirá en el Futuro es el título improbable de un mamotreto que inspira al filme que postula que la distorsión auditiva padecida por su autor Mark Taylor –bombero retirado de Orlando en Florida, y víctima de stress postraumático; telespectador que surfeando canales recaló en un programa donde se entrevistaba al neoyorquino en 2011- era el mismísima Deidad susurrándole al oído que, en ese momento, el exvulcano veía en la tele al ‘futuro presidente americano’.

Otros curiosos ‘hallazgos’ adivinatorios de Taylor, de acuerdo al diario británico Guardian:

Entre sus ‘palabras proféticas’ de Trump está la de que él será reelegido presidente; que la sentencia histórica de la Suprema Corte a favor del aborto, Roe v. Wade, será anulada, y que las elecciones de noviembre próximo tendrán como resultado un ‘tsunami rojo’ [a favor del partido republicano], robusteciendo el control del Grand Old Party en ambas Cámaras.

Y además:

Barack Obama será arrestado por ‘traición a la patria’, y Trump autorizará el arresto de miles de funcionarios corruptos, ‘muchos de las cuales forman parte de un círculo satánico y pedófilo [sic]’.

Es así como este augur semioficial del Trumpiato se da a la tarea de verter sus conceptos en un libro de confesiones, adaptado al cine por alumnos y maestros de Liberty University: colegio cristiano por excelencia que fundó el televangelista conservador a ultranza Jerry Falwell (1933-2007), quien a su vez fue autor de citas –sustentadas según él, en las Escrituras- tan ofensivas como aquella que justificó en su tiempo la irrupción del SIDA constituido en ‘castigo divino no sólo para los homosexuales, sino para toda la sociedad que a éstos toleraba’, o aquella de que los cristianos son como los esclavos o los soldados: nunca cuestionan una orden’, o la que fustigaba a los que no eran cristianos renacidos, por ser ‘humanos fracasados’.

Falwell padre fue, por añadidura, piedra angular del movimiento denominado Moral Majority, trabuco de la derecha religiosa más militante que contribuyó decididamente al arribo del actor republicano Ronald Wilson Reagan a la Casa Blanca, y a su permanencia en el puesto durante ocho años (1981-9).

Su vástago Jerry Júnior (1962-), pastor fundamentalista como su padre y abogado, preside en la actualidad la institución. Fue uno de los candidatos para ocupar la cartera de Educación que finalmente ocupó la chiflada multimillonaria (hermana del fundador de Blackwater, mercenario delincuente de cuello blanco Erik Prince), Betsy DeVos. Ilustres integrantes de la Corte de los Milagros trompetiana.

Pero volvamos a Profecía Trump y al productor ejecutivo del filme mencionado. Para Falwell Jr., Donald Trump es uno de los grandes visionarios de nuestro tiempo’. Su plantel ‘educativo’ se ha vuelto, literalmente, corporación tasada en varios miles de millones de dólares, y hoy –como su padre lo hizo con Reagan, y de refilón con George HW Bush, su sucesor- apoya con furibundo entusiasmo al EntertainerinChief Trump –sobra decir que lo hizo también en las elecciones de 2016- para que éste imponga agenda reaccionaria, caucásica, xenófoba, misógina y ecocida, bajita la mano por décadas que equivalen a los siglos de los siglos, o hasta que el Body Politic aguante.

El Donald cumple lo que promete. El advenimiento de Kavanaugh a la Suprema Corte es otra demostración palmaria.

Video del trailer oficial de Profecía Trump. Basura intrascendente; ¿moverá conciencias en cualquier sentido, para los comicios de noviembre 2018? Si los demócratas no recuperan el control del Congreso (la Cámara de Representantes, y/o e Senado) lo que hemos visto hasta ahora, que es malo, será juego de niños -infinitamente peor- en el tramo final del Trumpiato en su primera fase.

Contra nuestra voluntad (al fin y al cabo, vecinos fatales y próximos de Drumpf, Incorportated) vivimos encerrados en una prisión descomunal, avistando una Tormenta perfectoide. La marca Trump se extendiende inexorablemente a otras latitudes; algunas, con instituciones harto gelatinosas, susceptibles de ser capturadas –como sucedió en el Brasil golpista y represor, durante 21 años de plomo el siglo pasado- por intereses ligados al Ejército.

Sólo queda cruzar dedos para que no llegue a la meta allá, Jair Bolsonaro.

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Colofón 

Y hete aquí que por poco se cumple a cabalidad, la trumprofecía brasileña.

El abominable candidato boquiflojo, orgullosamente fascista, se ha quedado a casi nada de llevarse la primera vuelta. La ventaja de Bolsonaro sobre su contrincante Haddad en la segunda parte de esta historia de horror (con más de dieciocho millones de sufragios de ventaja sobre su rival del PT), que tendrá lugar el día 28, se antoja hoy inalcanzable. ¿Podrán la izquierda y el centro político, tejer alianzas y entendimientos: unificarse, para así negarle la victoria al Duterte sudamericano?

 

@alconsumidor

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