Axios, estenógrafo de Trump

Si Trump vuelve a ganar las elecciones este martes será en parte por el efecto de las noticias falsas en los electores, divulgadas por compañeros de viaje del más rancio trumpismo como el portal Axios.

Si, contra algunos pronósticos optimistas, la marea republicana (xenófoba, intolerante y racista) vuelve a imponerse en toda la línea durante los comicios intermedios que tendrán lugar mañana martes en los Estados Unidos, será en parte por el efecto en los electores de las noticias falsas divulgadas por compañeros de viaje (evidentes o encubiertos) del más rancio trumpismo, en medios en apariencia ‘liberales’ (y por consiguiente, parte de la Resistencia) que -por otro lado- presumen su cercanía y acceso privilegiado a los centros trumpistas de poder.

Por desgracia, las más escandalosos no provienen necesariamente de las cloacas conocidas; son los aparentes progres que también aprovechan la coyuntura, pero que lucir su marca dizque imparcial e independiente.

Me refiero al caso del portal Axios, fundado en 2016 por periodistas veteranos e insiders de la fuente en Washington, DC. Desde sus inicios, Axios se ha posicionado como principal interpretador (desde el Centro politico tan hipotético, como imaginario) de los caprichos destructores del republicano Donald Trump en la Casa Blanca y de los de sus compinches saqueadores en el gobierno.

Y presume Axios a ciertos corresponsales que hacen de la transcripción de boletines oficiales disfrazados de noticias ‘objetivas’, una de las principales descripciones de su trabajo.

Jonathan Swan es aventajado representante de un gremio que trafica con el manejo tramposo de vistosas ‘primicias’ que no lo son tanto. La semana compartió un fragmento de la entrevista que le hizo al presidente para el programa que Atrios va a transmitir cada domingo por HBO, en donde el semi Duce gringo se atreve a imaginar un país que no respeta derechos constitucionales consagrados en la decimocuarta enmienda (ratificada en 1868, tres años después de la derrota de la Confederación del Sur, y el término de la Guerra Civil), que garantizaba la ciudadanía norteamericana a [email protected] los nacidos en el territorio, sin excepción, mediante la promulgación de una Orden Ejecutiva imposible de instrumentar.

Lo sabe el reportero y deben intuirlo Trump (quien busca que su base electoral salga a votar masivamente, y es capaz de articular cualquier estupidez con tal de que impida victorias demócratas que socaven el control casi total que él hoy ejerce), o sus séconds. Pero anuncia él la primicia como si ésta pudiese, mañana incluso: con un chasquido, realizarse.

El de Axios (o cuando menos su vertiente más rentable y sexy) es periodismo mercenario y falsamente equilibrado: el que, en otro contexto, cuestiona los avances científicos en el estudio del cambio climático con teorías desacreditadas, otorgando el mismo peso a ambos; o mide los delirios puramente electoreros de un lunático y sus seguidores en medios o en redes, y las propuestas mucho más razonadas de sus contrincantes, con el mismo rasero.

¿A qué le está sonriendo este individuo? Foto tomada de la cuenta @ryanlcooper

No confiemos en reporteros que brincan de gusto en su asiento mientras entrevistan a personajes como Donald Trump en la Casa Blanca, sentencia The Intercept. Como si fuera un vil groupie del Cuarto Poder, de esos que abundan en Fox News el órgano propagandístico de cabecera.

Axios se ha vuelto sensación en poco tiempo, ya que produce produce tanto notas exclusivas con base en su cercanía con funcionarios de la presidencia, como otras que brillan por su servilismo […] 

En el fragmento de la entrevista con Trump, su estrella emergente Jonathan Swan obtuvo de Trump un ‘innovador’ plan para que a los niños que no son caucásicos les sea negada la ciudadanía. Fue, en palabras del periodista, un momento ‘emocionante’:

Vía TW

Para la revista Splinter, Jonathan Swan es, textual, un lamebotas.

Vaya espectáculo nauseabundo: Swan deseoso de ayudar a Trump en la explicación de su pequeño gambito, sin resistencia a la vista. Cuando el presidente sostiene que no existen otros países que otorgan la ciudadanía a los nacidos en su territorio, una mentira descomunal, él no dice nada (y la plataforma para la que él trabaja tiene que actualizar la información de su artículo más tarde) […], y aprovecha la oportunidad para demostrar que es un niño bueno y estudioso. “Exactamente”, contesta a Trump cuando el presidente insiste en que puede él modificar la constitución con el expediente de una Orden Ejecutiva […] simplemente patético.

Jonathan Swan (nacido, por cierto en Australia; nación que a ojos de Trump –y seguidores- no conforma la lista de lugares denominados hoyos de mierda) se convierte entonces en propagador nato, en una delicada coyuntura de elecciones intermedias en la Unión Americana, de chatarra tóxica noticiosa: algo de lo que pregona el demagogo Trump y practica con esmero para saciar el apetito de sus seguidores empedernidos.

Aquí, el video de marras.

Abyecto lenguaje facial y corporal del entrevistador.

El video es, en sí mismo, aún peor que el tuit de Swan. Observamos de primera mano qué tan dispuesto está a discutir las estrategias de exclusión étnica de largo plazo del presidente con su creador. En cierto punto, lo invita a explicar cómo pretende ejecutar un cambio unilateral a la constitución; Trump responde especulando que podría hacer uso de una Orden Ejecutiva. “¡Exacto!” exclama Swan, tan emocionado que no puede, literalmente, permanecer quieto en su silla. Visiblemente amocionado, Swan apunta un dedo índice a Trump. “¡Dígame más!” añade, en tono eufórico, como si estuviese conduciendo una sesión de preguntas y respuestas a Los Vengadores en Comic-Con, y sin tomar en cuenta que tiene la oportunidad de cuestionar sin cortapisas al presidente de los Estados Unidos. Swan mantiene la sonrisa todo el tiempo. Es difícil sacudirse la impresión de que el ejercicio culminará con un ‘choca esos cinco’ entre los dos personajes.

Swan es gustoso receptor de fugas ‘plantadas’ (pleaks), que no son más que buscapiés lanzados en su dirección por el poder ejecutivo, con el único propósito de calar si las locuras que plantea Trump obtienen tracción adicional; sobre todo, entre aquel sector que lo apoyará sin importar lo que diga y haga el Yeti anaranjado, y que seguirá a este flautista de Hamelin hasta el mismísimo desfiladero de la ignominia.

[…] la forma más común de fuga informativa en la Casa Blanca de Trump es el Globo de Prueba, ‘soltado’ para calibrar reacciones públicas a propuestas políticas específicas, con el beneficio añadido de que éstos reducen el elemento de shock y el impacto inmediato, una vez que se anuncia oficialmente la política en cuestión.

Es una táctica que antecede con mucho la llegada de trump a la Oficina Oval. Pero nunca se había usado para hacer ‘flotar’ propuestas tan aborrecibles.

[…]

Para la venerable revista de periodismo de la universidad de Columbia, el daño se comete en cuanto idiotas útiles modernos como Swan otorgan peso específico a evidentes falsedades trumperas.

Hay medios que aún no han aprendido una de las lecciones centrales de la presidencia de Trump, y que consisten en entender que él va a decir cosas que son escandalosamente falsas; pero que si son repetidas sin indicar su condición de mentiras consumadas –aún informalmente, vía Twitter- y que los vuelven parte del problema.

Total: que las entrevistas a modo, como la de Axios, podrían ser nuevo punto a favor del execrable Aprendiz en los actuales tiempos del Trumpiato.

¿Le saldrá bien la apuesta: con envión suficiente para ganar mañana la partida?

 

@alconsumidor

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