Kruegebrard y compañía…

Estamos por entrar a un nuevo año, y habremos de recibirlo con un gobierno cuyo titular de la cancillería pretende negar evidentes verdades incómodas: a saber, que en solución de continuidad México seguirá cumpliendo los peores encargos y caprichos  de la administración del energúmeno republicano Drumpf.

… tribulaciones conservacionistas, y Los Vampiros

 

Más de tres semanas de dolores de parto del nuevo federal, y diecinueve después del de Ciudad de México, no dan tiempo ni perspectivas suficientes como para determinar con precisión su trayectoria.

Algo sí es seguro: hemos de recibir al 2019 con un gobierno cuyo titular de la cancillería pretende negar evidentes verdades incómodas: a saber, que en solución de continuidad México seguirá cumpliendo los peores encargos y caprichos  de la administración del energúmeno republicano Drumpf (algo que en contextos de violaciones consistentes y graves a derechos humanos u obras chuecas y dislates antológicos a lo largo de una extensa y accidentada carrera política se ha vuelto costumbre, especialidad o marca de la casa, pero que en los tiempos que corren colocan al cuadro ex priísta, centrodemócrata, perredista y ahora furibundo morenista en la aspiración de figurar en la quiniela presidencial del sexenio que viene); todo apuntalado por una –dizque- ‘política con causa’ y enterradora de suelos de conservación para construir Suprervías: maestra de nada, actual remedo de ‘responsable’ de DDHH y asuntos multilaterales en SRE que como secretaria del Medio Ambiente local fue –fiel al Modus Operandi de los personajes que han  ocupado esta cartera- su principal verdugo, y que defenderá su ineptitud (e improvisación manifiesta) con idéntica vehemencia.

Martha Delgado y las ínfimas aristas o rescoldos de kruegebradismo resurrecto, ahora en el ámbito de las relaciones internacionales, haciendo grilla internacional para el adalid de la ruinosa neoliberalidá de Carlos Salinas en versión siglo XXI.

Pero por supuesto que M. Ebrard no posee el monopolio de la regazón del tepache. Resulta que para el maniqueo/binario a rajatabla y director de Fonatur Rogelio Jiménez Pons, México ‘… no puede ser conservacionista, porque se necesita mover … [y uno se pregunta: ¿como Peña movió a México?]’

Añade el funcionario de marras: ‘No es un problema de biólogos, es un problema social, económico …’ ¿No será que el problema de la infraestructura es algo que requiere ambas perspectivas, en el contexto del Calentamiento Global y la necesidad de ensayar soluciones impostergables? O vamos a seguir con el discurso fácil: ‘… la gente empieza a talar árboles, se hacen las tortillas más caras, es un desastre …’

Vaya seudo ‘argumentos’, dignos del Peñato o el Alto Echeverrismo y la minúscula calidad de estos flamantes tomadores de decisión.  

Se acaba el año viejo; apenas da inicio un régimen politico que pretende desmarcarse de sus predecesores pregonando una transformación drástica de costumbres y conciencias. Está por verse si lo podrá conseguir en un sexenio; si acaso y en verdad, existe la voluntad de lograr la proeza sin caer en tentaciones autoritarias, Maximatos o Revoluciones Institucionalizadas reloaded.

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Por lo pronto, y cambiando de tema (aunque viéndolo bien, no tanto). Ya que están de moda las series en Streaming que circulan por doquier y se comentan profusamente en redes, huelga intentar un sencillo placer anacrónico. Ver una película muda, en formato reducido y glorioso blanco y negro (técnica que ha caído en el semiolvido y que la multipremiada -y enorme- Roma de Alfonso Cuarón reivindica), por cortesía de Archive.org: gran compendio digital al alcance de cualquiera con conexión inalámbrica.

Se trata de Los Vampiros (1915), serial francés en diez capítulos -siete horas, veinte minutos de suspenso- dirigido por Louis Feuillade (1873-1925).   

 

Felices fiestas.

 

@alconsumidor

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