2018: territorio y cotidianeidad

Dejar la elección, en ausencia de un juicio reflexivo, en manos de las inversiones privadas o de autoridades que buscan lucrar con las arcas de su localidad, resultaría una decisión tanto peligrosa como irresponsable.

Por: Moisés A. Silva (MoisesSilva_10)

Teresa despierta consternada por la claridad de las imágenes y la fuerza seductora que tienen en ella sus sueños, inmersa en la experiencia estética del mundo que se abriría ante ella de solo ceder ante los impulsos que más le aterran, pero la constituyen. Kundera entiende la belleza inherente a la alternativa, la del mundo que no es, el mundo que nos atrae porque niega lo cotidiano.

Sucesos como los del 19 de septiembre obligan a un examen de lo que, tanto sociedad como individuos, consideramos indispensable, aquello que en su ausencia privaría a la vida de sentido. De esto se alimenta la propuesta de renuncia al financiamiento por parte de los partidos políticos, de lo atractivo que resulta un mundo en el que la política no sea necesaria. Puede rayar en la insensibilidad el argumentar a favor de la prevalencia de las campañas electorales sobre la reconstrucción del país, pero es indispensable conocer las repercusiones de esta decisión.

De concretarse la renuncia al presupuesto, se revaloran las aportaciones privadas y el acceso a recursos públicos de cada fuerza política. A continuación les presentamos un factor que consideramos puede ser decisivo para decantar el proceso de darse la renuncia al presupuesto: la distribución territorial, que precede a la elección más grande de la que se tenga memoria.

Distribución seccional

La sección electoral es la unidad electoral geográfica mínima. Más allá de su utilidad administrativa, el seccionamiento del territorio permite conocer tendencias subnacionales y regionales específicas, así como reivindicar la influencia de un número pequeño de individuos en la toma de decisiones.

Con base en la última elección de diputado federal, termómetro del desempeño nacional de las fuerzas políticas, la distribución seccional es mayoritariamente priista. De las cerca de 68 mil seccionales electorales, el PRI reclama el 47 % de las mismas, distribuidas en todo el territorio nacional. El PAN se consolidó como segunda fuerza con el 26 % de las secciones electorales; mientras el PRD y Morena, en su primera elección federal, se posicionan como tercera y cuarta fuerza a nivel nacional, con el 10.4 % y 6.1 % respectivamente. A excepción del PRI, todas las fuerzas políticas muestran marcadas fuerzas regionales.

Distritos Federales

De los 500 diputados que conforman la cámara, 300 de ellos dependen de la voluntad de los votantes cada trienio. Con base en la última expresión del electorado sobre sus representantes nacionales, es el PRI quien representa al mayor número de pobladores, obteniendo 145 distritos nacionales uninominales. Se mantiene la tendencia observada en los niveles de agregación ya analizados, siendo PAN y PRD, segunda y tercera fuerza respectivamente. Morena, una vez desagregando coaliciones, gana 18 distritos electorales en su primera elección.

Gubernaturas

Por facilidad en el análisis, la distribución estatal señala la presencia de las fuerzas políticas nacionales en los gobiernos locales, ya sea siendo electo individualmente o como miembro de una coalición. El PRI gobierna 15 de las 32 entidades federativas, siendo el Estado de México su última adición; mientras Coahuila se encuentra en un conflicto postelectoral, lo cual puede modificar el cálculo final. Por su parte, el PAN gobierna 7 entidades; mientras, tentativamente, el frente opositor sumaría 4 gubernaturas; El PRD gobierna entidades con marcadas simpatías históricas, como Michoacán y la CDMX. Interesantes son los casos de Nuevo León y Chiapas, territorios ajenos a la repartición electoral tripartita.

Distribución municipal

El ayuntamiento es el orden de gobierno más cercano a la ciudadanía, el más próximo en su acción y el de mayor exposición frente al elector en cuanto a la asignación de responsabilidades se refiere. Sin presupuesto, la importancia de la eficiencia en la gestión se multiplica, dando pie a recompensas como castigos en las urnas.

Al igual que en el análisis estatal, para las gubernaturas se obvió la conformación de las coaliciones en virtud de resaltar la presencia de las fuerzas políticas nacionales. Después de la elección del 4 de Junio, el PRI es la fuerza política con mayor presencia en los gobiernos locales, con más de 800 municipios gobernados; por su parte, el llamado frente amplio opositor, compuesto por PAN-PRD-MC, rebasaría (en caso de consolidarse) los ayuntamientos priistas, gozando de presencia en todo el territorio. Por su parte Morena, con posibilidades reales de hacerse con la presidencia, gobierna menos municipios que el PVEM, con más de una centena de ayuntamientos a su cargo.

 

Conclusión

Cuando la realidad se ve sacudida y circunstancias como las del 19 de Septiembre rompen con lo cotidiano, se suelen atender necesidades inmediatas, ya que el futuro fue desprovisto de certezas. La circunstancia nos recuerda la fragilidad de nuestro estar en el mundo, pero volcar las decisiones exclusivamente en el presente repercutirá, necesariamente, en decisiones no premeditadas en el futuro. La reconstrucción del país es una labor tanto deseable como necesaria, pero dejar la elección, en ausencia de un juicio reflexivo, en manos de las inversiones privadas o de autoridades que buscan (y se especializan en) lucrar con las arcas de su localidad, resultaría una decisión tanto peligrosa como irresponsable.

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