La ilusión de las candidaturas independientes

Al menos tres candidatos independientes lograron la cantidad de firmas solicitadas por el INE: Jaime Rodríguez, El Bronco; Margarita Zavala; y Armando Ríos Piter. Pero ahora tendrán que validar las rúbricas obtenidas y transparentar sus financiamientos.

Por: Isabel Alduenda (@Isaaldu)

El pasado 19 de febrero venció el plazo para recabar las firmas que permitirán el registro de las candidaturas independientes a las próximas elecciones por el cargo de presidente de la República. Para esta contienda electoral resulta casi segura la participación de tres candidatos independientes: Jaime Rodríguez, El Bronco; Margarita Zavala; y Armando Ríos Piter. Los tres aspirantes alcanzaron no solo las 866,593 firmas requeridas sino que lograron cumplir con el criterio de distribución geográfica establecido por el artículo 371 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE), el cual estipula que los apoyos ciudadanos deberán contemplar al 1% de la lista nominal de 17 entidades federativas.

Ante el posible escenario en el que los tres aspirantes participen en el proceso electoral, han surgido dos inquietudes. Por un lado, la urgencia de transparentar la información relativa al financiamiento de sus precampañas las cuales se hacen sin dinero público y, por otro lado, la validez de las firmas obtenidas. De hecho, para dar por sentado que los tres aspirantes puedan participar en la jornada electoral del próximo julio, el Instituto Nacional Electoral (INE) tendrá que analizar si existieron irregularidades en la recolección de las firmas y validar el reporte de sus gastos, lo que tomará algunas semanas más después del 19 de febrero.

Respecto del financiamiento de los candidatos independientes, el artículo 374 de la ley electoral establece que “los actos tendentes a recabar el apoyo ciudadano se financiarán con recursos privados de origen lícito”. Para transparentar el gasto de los aspirantes independientes, actualmente el sitio de fiscalización del INE permite consultar las aportaciones hechas por sus simpatizantes. Este informe contiene, no sólo el nombre de las personas que realizaron alguna aportación, sino el monto de ésta y el tipo de contribución (efectivo o especie):

La gráfica revela una clara diferencia entre el monto de las aportaciones recibidas por cada aspirante, así como una marcada variación en la proporción que cada uno ha recibido en efectivo o en especie. Así, de los $17,465,786 pesos que Jaime Rodríguez recibió de simpatizantes, el 91% lo recibió en efectivo; mientras que para Ríos Piter, los $3,507,425 que recibió en total, el 85% lo obtuvo en especie. Destaca Margarita Zavala con el 98% de aportaciones en efectivo, de un total de $1,916,918 pesos recaudados. De acuerdo a esta información, Jaime Rodríguez recaudó 9 veces más del total de aportaciones recibidas por Margarita Zavala.

Otro de los aspectos que marcan a las candidaturas independientes es el que refiere a la validez de las firmas recabadas. Para que un apoyo sea válido, éste debe de contar con las siguientes características: el ciudadano que otorga su firma se encuentra en la lista nominal y que el apoyo no se duplique para el mismo candidato o para otro aspirante. Serán inválidas si el ciudadano que brindó su firma no tiene domicilio en la demarcación del postulante ―en el caso de los candidatos a diputaciones o senadurías―, si el ciudadano está dado de baja por la pérdida de vigencia de su credencial, por defunción, suspensión de derechos o por domicilio irregular.

En este sentido, han surgido diversas notas periodísticas que dan cuenta de irregularidades detectadas en la recolección de firmas de apoyo por candidatos independientes. Éstas van desde apoyos de ciudadanos fallecidos o con derechos suspendidos por estar bajo proceso, apoyos que se hacen con credenciales ilegibles, denuncias por presunto tráfico de padrones electorales, falsificación de firmas por parte de los auxiliares hasta trámites que son utilizados para recabar firmas sin que los ciudadanos se percaten de ello.

Por este motivo, se vuelve indispensable la función de auditoría que realiza el INE, misma que encuentra su fundamento en el artículo 385 de la LGIPE. Si bien, es escasa la información que podremos conocer respecto a las firmas validadas, antes de que los resultados definitivos sean presentados por la Comisión de Prerrogativas, es posible acceder a los datos preliminares relativos al número de firmas enviadas por los aspirantes y el número de apoyos validados (es decir que se encuentran en la lista nominal). El resto de apoyos que no han sido aprobados, se debe a que siguen en proceso de verificación o bien presentaron alguna inconsistencia.

De acuerdo a esta información se deduce que, de cada 100 firmas recabadas por Rodríguez Calderón, sólo 59 se encuentran validadas por la autoridad electoral. Por su parte, de 100 apoyos recibidos a favor de Ríos Piter, 65 han sido validados; mientras que, para Margarita Zavala, por cada 100 firmas conseguidas, únicamente 66 se encontraron en la lista nominal. En este sentido, destacan las firmas reportadas por Ma. De Jesús Patricio quien, por cada 100 apoyos recibidos por el INE, 93 son válidos.

La experiencia da cuenta de que las candidaturas independientes surgen como respuesta a los problemas de representación política característicos de las democracias y como mecanismo frente a una creciente demanda de mayor participación ciudadana en la definición de los asuntos públicos, encontrando su sustento en la reivindicación de los derechos políticos individuales. En el caso mexicano, las candidaturas independientes nacieron en el contexto de un claro rechazo generalizado a la partidocracia que permea el escenario político electoral, pues basta recordar que los partidos políticos son las instituciones que generan mayor desconfianza entre los ciudadanos.[1]

En México, la reforma política de 2012 dio paso a que el 9 de agosto de ese mismo año se incorporara en el artículo 35 de la Constitución el derecho de los ciudadanos a ser registrados de manera independiente, creando así la base normativa para la existencia de esta figura misma que fue regulada en mayo del 2014, tras la publicación de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales.

Una vez abierta la posibilidad a los candidatos independientes, las expectativas sobre el fortalecimiento de la democracia, derivado de la posibilidad de los ciudadanos a incidir en los asuntos públicos aumentaron. Sin embargo, pronto se alzaron voces que ponían en tela de juicio esta idea romántica de ciudadanos comunes y corrientes que, alejados del cobijo de cualquier partido político, decidían optar por la vía independiente para llegar a ocupar un cargo de elección popular.

Si bien han existido casos de ciudadanos que buscan una candidatura por esta vía, la experiencia indica que las oportunidades se reducen drásticamente para ellos, no sólo por su poca experiencia política, sino por las dificultades que enfrentan en lo que respecta al reconocimiento social o a la falta de financiamiento, condiciones que de estar ausentes impiden el necesario apoyo ciudadano. Por el contrario, aquellas candidaturas independientes que han sido exitosas contemplan la participación de ex militantes de algún partido que, como lo vemos en los actuales candidatos independientes a la Presidencia, optan por hacer uso de esta figura electoral al haber quedado al margen o relegados del proceso de selección de candidaturas dentro de sus propios partidos.

El éxito en la recolección de apoyo de estos aspirantes, se puede deber no sólo a la experiencia política derivada de los cargos públicos que han desempeñado, sino sobre todo, como consecuencia de que se encuentran respaldados por una red sólida de apoyo político y financiero. Esta red les permite disponer de un despliegue logístico vasto que facilita la obtención del apoyo ciudadano y, por ende, de su registro como candidatos. De ahí que para un ciudadano común sea casi imposible construir una candidatura independiente, por lo que el acceso al ejercicio del poder político por esta vía parece quedar limitado los ciudadanos que tengan los medios y cuenten con una estructura que los apoye, misma que mantendrá su propia agenda e intereses.

Por otro lado, los resultados de la fiscalización en materia de ingresos y gastos de los aspirantes, así como el informe sobre la validez de las firmas recabadas serán fundamentales para el proceso electoral. No sólo porque de estos depende que aparezcan en la boleta electoral el próximo julio, sino que se pondrá de manifiesto una posible paradoja respecto a los candidatos independientes: el posible uso de tácticas utilizadas por aquellos políticos de los que dicen diferenciarse.

 

* Isabel Alduenda es Investigadora de Inteligencia Pública (@IntPublica).

Referencias

[1] En una escala de 0 a 10, los partidos políticos presentan una calificación de 4.4, seguidos por los diputados con 4.6, Presidencia con 4.8, mientras que el INE tiene una calificación de 5.7. Ver México: Confianza en Instituciones 2017, Consulta Mitofsky.

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