El riesgo real de la Comisión de la Familia

La regulación de la familia ha quedado en manos de las legislaturas locales y eso hace que exista un gran contraste entre la regulación del Distrito Federal, que es sin duda la más abierta y de avanzada, (tiene divorcio sin causales, matrimonios entre personas del mismo sexo, interrupción legal del embarazo en su primer trimestre, reasignación sexo-genérica para efectos de las actas de nacimiento) y algunos estados que han hecho reformas con retrocesos de más de un siglo.

Por: Leticia Bonifaz

En febrero pasado se creó en el Senado de la República la Comisión de la Familia y Desarrollo Humano. En el Acuerdo de la Junta de Coordinación Política no se incluyeron las razones por las cuales se creó, no hay justificación o motivación alguna. Esto sería suficiente para invalidarla por quienes pudieran tener interés legítimo, puesto que el Senado no está excluido de la obligación de toda autoridad de fundar y motivar todos sus actos. Pero independientemente de ello, lo que ha resultado preocupante es la visión estrecha de su actual Presidente, el Senador por Jalisco, José María Martínez Martínez. En su estado promovió la creación del Consejo Estatal de la Familia. También fue en Jalisco donde existió una Secretaría de Desarrollo Humano. Por ello, aunque la Comisión de la Familia y Desarrollo Humano aparece como acuerdo parlamentario, incluso con presidencia rotativa entre los tres principales partidos, la visión de su actual presidente prevaleció sin duda y es lo que ha generado gran molestia sobre todo entre las parejas del mismo sexo que están excluidas del modelo tradicional de familia que el Senador pretende proteger y rescatar.

Toda persona tiene derecho a la libertad de creencias. Lo grave es cuando los prejuicios se convierten en política pública o trascienden a las sentencias judiciales –como sucedía con el Ministro Sergio Salvador Aguirre Anguiano, también jalisciense, que se caracterizó por una postura ultraconservadora como integrante del Suprema Corte de Justicia de la Nación–.

Hasta ahora la regulación de la familia ha quedado en manos de las legislaturas locales y eso hace que exista un gran contraste entre la regulación del Distrito Federal, que es sin duda la más abierta y de avanzada, (tiene divorcio sin causales, matrimonios entre personas del mismo sexo, interrupción legal del embarazo en su primer trimestre, reasignación sexo-genérica para efectos de las actas de nacimiento) y algunos estados que han hecho reformas con retrocesos de más de un siglo.

Por ejemplo: Colima repite en su Código Civil parte del contenido de la Epístola de Melchor Ocampo (de 1859) en donde dice que: “el matrimonio es el medio idóneo para el desarrollo de la familia, conservar la especie y suplir las imperfecciones del individuo que no puede bastarse a sí mismo para llegar a la perfección del género humano, pues ésta no existe en la persona sola, sino en la dualidad conyugal”. La lectura de la epístola, por cierto, fue suprimida formalmente y ameritó un exhorto del Senado a los Congresos de diversos estados, con fundamentación en diversos tratados internacionales en abril del 2007.

El Código Civil de Jalisco señala que “el matrimonio es una institución de carácter público e interés social por medio de la cual un hombre y una mujer deciden compartir un estado de vida para la búsqueda de su realización personal y la fundación de una familia”. Aclara que con el matrimonio se funda legalmente una familia que es la comunidad establecida naturalmente para la diaria convivencia. También dice que “en las relaciones conyugales tiene manifestación la complementariedad de los seres humanos en los aspectos afectivo y biológico y que con la unión se hace posible el desarrollo de la potencialidad humana”, Lo único que tiene positivo el código de Jalisco es que reconoce que ningún cónyuge es superior a otro.

Es curioso que desde la Ley de Relaciones Familiares de Carranza el concubinato ya tenía reconocimiento y en el 2014 para algunos estados queda fuera. Asimismo, llama la atención el calificativo “naturalmente”, porque no se ve la formación de la familia como un proceso cultural que puede tener diversas expresiones e irse modificando con el tiempo, además de que al calificar algo como natural deja como contrario a lo natural al resto de las expresiones.

La Constitución de Aguascalientes dice que “la familia constituye la base fundamental de la sociedad. Cualquier doctrina o credo que en alguna forma mine sus cimientos se considerará atentatoria de la integridad misma del Estado”. ¿A qué se referirá? ¿De qué credo o doctrina están pensando? ¿Existe ese credo o doctrina?

Hay Constituciones, como la de Morelos, que reconoce expresamente a las familias monoparentales, o el Código civil de Quintana Roo que señala que la familia es la base necesaria del orden social indispensable para el desarrollo y bienestar del Estado fomentando un ambiente democrático de respeto y libre de violencia.

La ley para el Desarrollo Familiar de Tamaulipas dice que la familia es la célula básica de la sociedad. En sentido amplio es el conjunto de personas que se encuentran vinculadas por una relación de parentesco el cual puede ser por consanguinidad, afinidad, o legal y que en sentido estricto por familia se entiende el grupo reducido que forman el padre, la madre y los hijos, con exclusión de los demás parientes o por lo menos con exclusión de los parientes colaterales como son los tíos y primos y que, siguiendo la tradición latina viven bajo el mismo techo y bajo la dirección y los recursos del jefe de la casa.

Esta disposición aparte de institucionalizar al “jefe proveedor que dirige la casa”, distingue entre una familia nuclear y una familia ampliada. Este es el mismo criterio con el que se siguen haciendo las preguntas para efectos del censo de la población. O la familia es nuclear, y se incluyen hogares donde no hay padre; o es ampliada, y hay muchos parientes viven bajo el mismo techo.

Como puede observarse, hay gran diversidad de visiones y concepciones que tienden a delimitar el concepto de familia. En sentido jurídico, ¿cuál es el riesgo real de la Comisión de la Familia y Desarrollo Humano?

Las reformas en el Distrito Federal han podido tener una vigencia de más de un lustro, porque no hay disposición constitucional que haga referencia a la vida o a la familia para acotarlas, y en consecuencia, la Corte ha señalado que hay libre configuración legislativa.

En contraste, también la Suprema Corte ha declarado inconstitucionales varios artículos de constituciones locales y de códigos civiles porque discriminan al considerar que el matrimonio se da solamente entre un hombre y una mujer. También si se establece que el matrimonio es para la reproducción. Esto como resultado de amparos promovidos por parejas del mismo sexo.

Pero, ¿qué pasaría si la misión de esta Comisión, aparentemente inocua, fuera la de ir por reformas constitucionales que acoten esta libertad local y, siguiendo la tendencia centralista que ha caracterizado al Poder Reformador de la Constitución en los últimos meses, se fijen reglas idénticas para toda la República sin tener como modelo, claro, el más liberal? Esta sería la mayor preocupación y de esto hay que estar atentos. Hay que tener en cuenta que en el discurso de instalación de la Comisión el Senador José María Martínez enfiló sus críticas hacia la propia Corte. El trabajo de los ministros está en la mira.

 

@DSyR

 

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