Aprender a aprender en la Escuelita Zapatista

La Escuelita Zapatista fue un espacio propicio para lograr que el amor y la esperanza se experimentaran de manera directa. En las comunidades autónomas vivimos, en lo concreto, que otro mundo es posible.

Por: Carlos A. Ventura Callejas (@carlosarveca)

El Zapatismo es un ejemplo de cómo se construyen otros mundos, otras posibilidades de resistencia, justicia y esperanza. Desde el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994, y su clandestinidad desde 1983,  las compañeras y compañeros trabajan por visibilizar y fortalecer la lucha de los pueblos indígenas, los cuales por siglos han sido condenados al olvido y represión. Desde aquellos años construyen autonomía, dignidad y justicia.

Hace exactamente un mes fuimos parte de una Escuela sin comparación, de una Escuelita sui generis. Un par de meses antes, el Centro de Derechos Humanos “Fray Francisco de Vitoria OP”, A.C. fue convocado a participar en esta experiencia de aprendizaje y construcción de saberes. Acudimos al llamado con la expectativa de que allí aprenderíamos a aprender de otra forma. Así fue. Allá nos compartieron, a personas de diversas partes del país y del mundo, cómo las y los zapatistas entienden la libertad. Un mosaico de experiencias convergió en esa ocasión.

La Escuelita Zapatista fue un espacio propicio para lograr que el amor y la esperanza se experimentaran de manera directa. En las comunidades autónomas vivimos, en lo concreto, que otro mundo es posible. Al caminar cotidianamente, durante una semana, aprendimos a aprender en el trabajo colectivo y la palabra compartida, de paso también a cortar leña, cosechar maíz y pizcar frijol. Precisamente en el hacer otra realidad más justa, sorora y fraterna fue que nos identificamos en comunidad y así hallamos coincidencias en lo que hacemos día a día desde los lugares que llegamos. Nos dimos cuenta que el Zapatismo tiene mucho que enseñarnos.

Las clases se desarrollaron de manera práctica y teórica. No en la lógica occidental que domina la educación y la formas de aprendizaje. Por ejemplo,  vas a clases y luego a las prácticas profesionales o de “entrenamiento”. No. Así no funcionó. En la Escuelita Zapatista aprendimos que lo teórico se hace práctico, se hace vida en la comunidad, en el compartir y construir autonomía. Y viceversa, lo práctico se hace teórico, se rehace conforme a la comunidad, acorde con lo que el pueblo necesita y manda.

Para aprender lo que nos compartieron fue necesario desprender mucho de lo habíamos aprendido en las escuelas institucionales. Allá nos confrontamos con la insuficiencia del lenguaje para nombrar lo que las y los compas piensan y hacen. En muchas ocasiones sobraban las palabras, pues bastaba contemplar nuestro alrededor para seguir aprendiendo, al tiempo que abríamos radicalmente los cinco sentidos y conocer así otras formas de vivir. No sé si logro ahora, a un mes de la experiencia, transmitir lo que ellas y ellos nos querían dar a conocer. Sin embargo, comprendo que el Zapatismo es un trabajo colectivo de largo aliento. Es decir, no es sólo para ellas y ellos, sino que se comparte a todos los pueblos del mundo, por eso abrieron su corazón y sus casas para que aprendiéramos de lo que están construyendo.

Entendimos también que es un proceso que se hace realidad no en un par de años, ni muchos menos en dos décadas. El próximo 1 de enero conmemoraremos 20 años del levantamiento, y a decir de las y los zapatistas: esto apenas comienza. Falta mucho por hacer, hasta que todas y todos seamos libres. Así que, nos dijeron, seguirán fortaleciendo las Juntas de Buen Gobierno, mejorando los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ), y construyendo desde la voz del pueblo, pues el pueblo dice y el gobierno obedece. Con esto último, comprendí aún más lo que podemos aprender del Zapatismo.

Mucho de lo que se dijo en esta Escuelita fue desde las experiencias que cada persona tenía: un intercambio de saberes. Las y los zapatistas nos acompañaron de manera colectiva y amorosa. Nos enseñaron desde la humildad a desapegarnos del mal sistema y de lo que nos impone.

Con sus acciones mostraron que el individualismo, la acumulación de riqueza, y el vivir con miedo no llevan a la libertad, sino a la violencia y la dominación. A mi cabeza vino la palabra de Don Miguel Concha, cuando durante la marcha por la paz, el 12 de enero de 1994, en el Zócalo de la Ciudad de México dijo: “queremos ardientemente una paz que nazca de la justicia para todos, del reconocimiento y el respeto de todos los derechos humanos de todos. Una paz que requiere de la supresión de la violencia, pero también la supresión de sus causas”. Sin duda, los pueblos zapatistas son verdaderos constructores de paz.

Los pueblos autónomos se prepararon para este encuentro e intercambio de saberes. Desde que salieron a marchar de manera silenciosa el 21 de diciembre de 2012, en cinco cabeceras municipales de Chiapas, tomaron la decisión de compartir lo que han construido, transmitirlo al mundo. Asimismo, mostrarle al mal gobierno que el Zapatismo no se extingue, por el contrario recobra fuerzas en silencio, para luego mostrarse firme y con propuestas dirigidas a construir un mundo donde quepan muchos mundos, y que  los malos gobernantes entiendan lo que significa el mandar obedeciendo.  Así lo platicaron las y los votanes que acompañaron a cada alumno y alumna.

A mi parecer, esta experiencia propone que, desde el lugar que estemos, busquemos responder a la pregunta ¿qué es la libertad para nosotros? Ésta resonó fuertemente en cada uno de los Caracoles que visitamos. Con lo que aprendimos, entonces creo que la respuesta se halla, no en elaboraciones abstractas y sesudas, sino desde las acciones solidarias encaminadas a transformar el sistema hegemónico, y muy seguramente se encuentra al entretejer saberes, experiencias y voluntades para transformar un mundo que está herido por la acumulación, explotación y dominación.

Podría seguir escribiendo los pormenores de lo que allá pasó. Considero que será mejor que personas y colectivos asistan a la Escuelita Zapatista, pues es de más provecho que lo experimenten por sí mismos. Habrá dos oportunidades más para ir al curso. Ingresen a la página de Internet de Enlace Zapatista y allí podrán revisar el Comunicado del EZLN donde se enuncian las nuevas fechas.

Lo que allá se aprenda será no sólo para fortalecer los trabajos colectivos, sino para transformar la vida misma, aprender de otra forma, y comprender ampliamente que significa que otro mundo es posible.

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