Tengan muchos hijos

Se los advertí y les valió. Pues ahora no tendrán de otra más que proliferar.

Ya vi que no me hicieron caso. Aunque les di seis meses para que reflexionaran, les valió y ahí fueron, a embarazarse. Confieso que lo más decepcionante ha sido corroborar –¡pero cómo pasó esto!– que todo el enojo provocado por la recomendación de mi texto anterior para que no tuvieran hijos fue gratuito e innecesario. Ya nadie respeta mis sugerencias y mis letras les hacen lo que el viento a Juárez. Dónde se ha visto.

Pues háganme caso ahora. Ya que decidieron hacer su santa voluntad en lugar de la mía, no se anden con medias tintas y tengan muchos hijos. Sí, nadie aprende en cabeza ajena, pero harían bien en escuchar por una vez la voz de la experiencia, que algunas de sus madres y sobre todo sus abuelas y tatarabuelas sobrevivieron a los regímenes priistas con cinco hijos en promedio a pesar de no tener Netflix. ¿Cómo le hicieron? La clave está en la cantidad.

Verán, todo se trata de estadística y probabilidad. A mayor número de hijos, mayor posibilidad de que alguno “salga bien”. No hay pierde, porque la naturaleza y las matemáticas siempre equilibran. Están los hijos promedio que no dan guerra, el dolor de cabeza y el que salva el día (advierto que se van turnando). Tres mínimo y de ahí que sea lo que cada quien quiera y pueda, que 2018 pinta como el año ideal si nos atenemos a las promesas de precampaña. ¡Imagínense las de campaña! No hay un candidato que no sepa cómo sacar al país adelante y ya vimos que las parejas de algunos saben cantar y hasta comprar los ingredientes para las cenas. Que cocinen ya es otra cosa. Pero ni modo de no aprovechar semejante ganga.

No se queden con uno o dos, porque se la juegan. Lo que naturaleza y temperamento no dan, padres modelo no prestan. Hoy pueden ser unos niños encantadores y mañana unos adolescentes demoníacos. O a la inversa. Los caminos de las hormonas son misteriosos. Sobre todo porque en estos días van acompañados de redes sociales y de complicaciones que la vida sencilla de las familias numerosas de antaño no vivíamos. No porque no existieran. A los padres apenas y les daba tiempo de trabajar para alimentar a sus hijos y a los hijos apenas y nos daba tiempo de sobrevivir entre tanto hermano, primo y tía, como para detenernos en analizar nuestras sensaciones y sentimientos.

Ojo que no estoy diciendo que tengan muchos hijos por el bien de los hijos. Lo digo por el bien de ustedes como padres y madres. En el albur de tener tantos, alguno les dará una satisfacción. No se puede todo, tampoco sean exigentes. En una de ésas todos les “salen buenos”, lo que nunca pasará es que todos les “salgan malos”. (No, ¿verdad? ¿VERDAD?).

Y no se preocupen por el cómo los alimentarán y darán oportunidades para alcanzar una buena vida, que este año nos tiene la mesa puesta para despegar al primer mundo del universo particular de cada precandidato. Con eso resuelto –jeje– de una vez aprovechemos y ocupemos con nuestros numerosos hijos los espacios que le hemos ido dejando a esos malquerientes, que se han beneficiado de tanta corrupción e impunidad que pulula en el país. Si no hemos podido con leyes e instituciones, echemos montón con nuestra prole. Entre tantos, alguno sabrá hacer bien las cosas, no como la administración actual que no se ha cansado de demostrarnos que lo suyo no es el bienestar social.

¿Ya ven? ¿Qué pero le ponen a proliferar? La otra opción es que hagan lo que se les pegue la gana y ya, que yo sólo pasaba por aquí a saludar. ¡Feliz año nuevo 2018!

 

@malamadremx

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