Theilhard de Chardin: el hombre de Ciencia y Fe

Teilhard de Chadrin nunca vio contradicción entre el mundo de la ciencia y el de la fe. Su vida está marcada por un diálogo permanente e intenso entre estos dos universos. A partir de su obra se muestra como entendió que ciencia y fe no están disociadas y que el conocimiento científico ayuda a purificar la imagen de Dios.

Theilhard de Chardin: el hombre de Ciencia y el hombre de Fe

Ignacio Núñez de Castro S.J.

Cuadernos de Fe y Cultura

Universidad Iberoamericana, Iteso y Fideicomiso Fernando Bustos Barrera S.J.

Puebla, 2017

pp. 61

El libro es una introducción sintética al pensamiento del jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955). Se divide en dos partes; el hombre de Ciencia y el hombre de Fe. En cada una de ellas se ofrece un recorrido por las ideas centrales que desarrolla el integrante de la Compañía de Jesús en cada uno de estos ámbitos.

Teilhard de Chadrin nunca vio contradicción entre el mundo de la ciencia y el de la fe. Su vida está marcada por un diálogo permanente e intenso entre estos dos universos. A partir de la obra del francés, se muestra como entendió que ciencia y fe no están disociadas y que el conocimiento científico ayuda a purificar la imagen de Dios.

El autor, también jesuita y doctor en ciencias, plantea que la sintesis del pensamiento científico del francés es: Cosmos = Cosmogénesis – Biogénesis. Donde trasmite más claro su pensamiento es en El grupo zoológico humano (1950). De esta obra Tehilard de Chardin dice que sus páginas “no pretenden ser una definición exhaustiva del Hombre. Quieren tan sólo fijar las apariencias “fenomenales” del hombre”.

De acuerdo a Nuñez de Castro, la Biofilosofía que desarrolla Tehilard se sintetiza en:

1) La vida no es un epifenómeno sino una cualidad de la materia organizada. La aparición de la vida supone una evolución química prebiologica, la previda.

2) La célula es el grano elemental de la vida. Los primeros orgnanismos procariotes tendieron a unirse y entrelazarse formando, por simbiosis, células más complejas: los eucariotes.

3) Esta materia organizada tiende a multiplicarse y diferenciarse indefinidamente.

4) Este crecimiento tiene una guía fenomenológica interna: la ley de complejidad-conciencia.

5) Así como en física hablamos de la gravedad newtoniana, existe una gravedad de la complejidad.

6) Este centro-complejidad (el interior de los organismos vivos) define una línea ascendente de complejidad desde la bacteria hasta el hombre, llamada ortogénesis de fondo.

7) La vida, como todo nuestro conocimiento de lo sensible, no puede ser comprendida sino bajo la forma de series y conjuntos.

Y su pensamiento teológico, de acuerdo con el mismo autor, se sintetiza en:

1) Hay únicamente dos fuerzas religiosas serias que se reparten hoy el mundo del pensamiento humano: Cristianismo y Panteísmo.

2) No debe identifcarse panteismo con ningún tipo de monismo. El panteismo es una tendencia del alma humana: “La preocupación por el Todo tiene sus raíces en el fondo más secreto de nuestro ser”. Lo múltiple nos desconcierta.

3) Correlativamente encontramos la necesidad afectiva de la unión. Tenemos en el fondo una pasión: unirnos con el mundo.

4) Luego no tenemos que sorprendernos porque la “corriente pantesita”, la preocupación por el Todo, aparezca mezclada con las primeras manifestaciones del pensamiento humano en poetas, filósofos y místicos.

5) La filosofía nos lleva pensar que cada mónada ha de concebirse como un centro parcial del Todo. La armonía de los espíritus exige la existencia de un principio regulador de las percepciones individuales. Hay un Centro de todos los centros.

6) Cuanto más crece el mundo que nos describe la ciencia, más se compenetran sus elementos. El Universo surge por efecto de la complejidad como un todo y una unidad.

7) La religión del Todo se ha formulado en términos de paganismo o anticristianismo. Pero, ¿cómo podrá el cristianismo adorar a su Padre del cielo al mismo tiempo que le está envolviendo la inmensa tentación del Todo? ¿Es posible hacer ver que es Dios mismo quien nos atrae y nos hace ver el proceso unificador del Universo?

En este marco el jesuita Nuñez de Castro asegura que “Dios para Theilard de Chardin es el Dios de la evolución, el Dios que da sentido a la evolución del Universo desde las primeras particulas hasta el ser humano, el Dios evolutivo y evolucionador, Principio y Fin, Alfa y Omega de todo el proceso evolutivo del cosmos, Dios trinitario, porque es comunión en el amor en sí y con todos los seres inteligentes que ha creado. Dios encarnado en la materia, bendita materia”.

El texto cumple muy bien con su objetivo y en unas cuantas páginas ofrece una síntesis de los elementos centrales que constiuyen el pensamiento científico y de fe, el teológico, de Tehilard de Chardin. La escritura es clara y sencilla a pesar de la complejidad de los temas. La Iglesia en vida del jesuita sólo le permitió publicar sus textos científicos, pero no los teológicos. Los consideraba, de alguna manera, heréticos. Éstos se dieron a conocer después de su muerte.

 

@RubenAguilar

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