Carta de un padre a sus hijos y nietos

En una carta dirigida a su descendencia, el boliviano Carlos Toranzo nos invita a reflexionar y ser mejores seres humanos.

Al final de los años setenta del siglo pasado, cuando estudiaba la Maestría en Sociología en la Ibero, el boliviano Carlos Toranzo Roca me dio un estupendo seminario de dos semestres sobre El Capital, de Carlos Marx. Todavía me acuerdo de las célebres sesiones del capítulo XXIII. Enseñaba también en la Facultad de Economía de la UNAM. Carlos llegó a México exilado de Bolivia después del golpe de Estado del general Hugo Banzer en 1971. Un hermano de Carlos fue asesinado por el régimen. A lo largo de los años hemos mantenido una amistad que me honra y enorgullece. De paso por México nos vimos hace unas semanas y días atrás me hizo llegar una carta escrita para sus hijos y nietos. Se las comparto. Habla de Carlos y de sus convicciones más profundas. Nos invita a reflexionar y ser mejores.

Querido hijos y nietos:

Ojalá aprendan en la vida que, cuando se hace una promesa, es de ley cumplirla; cuando se da la palabra, es fundamental ser consecuente con ella, si no lo hacen, significará que no tienen valores, que la ética no marca sus vidas. Lo fundamental del ser humano es guiar sus pasos en torno a valores, al respeto a la familia, a los padres, hermanos e hijos, al apego a la amistad, a la ética del trabajo, a la ética de cumplir la palabra empeñada. Si se topan con gente que no sigue estos valores, que no cumplen lo que prometen, con certeza que están frente a sujetos que tienen la capacidad de traicionar, de usar todos los medios para no ser rectos, para engañar, ocultar la verdad, ser guidados por la mentira y el dolo. A este tipo de gente ustedes no le pueden creer y, si sujetos de este tipo están en el poder, no crean en ellos, no los sigan, pues, esos usan y usarán el poder no para generar el bien común, sino para aumentar el peculio propio. Traten de no mentir, las mentiras tienen patas cortas, si no tienen dinero, díganlo, si no tienen título, no mientan, no oculten nada, no hay cosa más sana que la verdad. Reconozcan a su familia, a sus hermanos, a sus padres, la peor cosa de la vida es ocultar a los hijos, no acompañarlos en la vida, no saber de ellos.

Chicos traten de ser sencillos siempre, la soberbia no es buena consejera, la sencillez es parte de los buenos valores, no se sientan superiores frente a nadie; el estudio debe conducir no sólo al doctorado, sino a la sencillez, a la humildad. Si ven gobernantes con veinte policías que los cuidan, con demasiados coches blindados en su derredor o viajando en helicóptero cuando no es necesario, tengan la certeza que están frente a la cara opuesta a la humildad, están más bien mirando la soberbia, el engreimiento por el poder. A ese tipo de gente no se le puede seguir, pues quienes los siguen, lo único que hacen es aumentar su soberbia.

Gabriela, Ricardo, Luciana, Sebastián, si sus padres o sus abuelos cometen un error háganselo notar, no aplaudan sus errores o equivocaciones, desde chicos comiencen a tener una mirada crítica sobre la vida o los actos de lo cotidiano; si sus amigos cometen errores o hacen cosas malas, no los aplaudan, díganles que no es correcto lo que hacen. El mejor amigo no es el que calla ante las metidas de pata de sus amigos, lo es más bien aquel que les hace notar los yerros. La familia y la amistad no tienen por qué estar marcadas por la obsecuencia; la crítica oxigena la vida y hace crecer la estatura de las personas. Si ven gobernantes, ministros, autoridades, especialistas en ser obsecuentes, tengan la seguridad que están frente a gente en la cual no se puede confiar, que no posee principios, que lo único que buscan es el acomodo personal. Así como es necesaria una actitud crítica ante la vida, también sepan que, para crecer más sanos, sin tortuosidades en su desarrollo, es necesaria una cuota de autocrítica; no es debilidad saber reconocer errores, al contrario, es una fortaleza que conduce a tener una vida más íntegra; lo que es válido para vida cotidiana, lo es también para el mundo de la política y del poder. Si ven gobernantes sin capacidad de autocrítica, dense cuenta que ellos no tienen valor.

Chicos, ustedes no han conocido a mi hermano Julio, tú Gabriela estabas en el vientre de tu mamá, cuando en agosto de 1971 lo asesinó la dictadura de Banzer. He vivido más de veinticinco años con él, lo quería mucho, mucho, hasta hoy no se me acaban las lágrimas por su pérdida. Ustedes quiéranse mucho, estén siempre juntos y acompañados. En esos años, Julio y yo, marcados por la época, soñábamos con revoluciones para que a la gente le vaya mejor. En ese entonces creía en la revolución socialista, pero eso implicaba que unos ganen, -los proletarios, los de abajo-, y eliminen al “enemigo”, -al empresario, al rico, al acomodado-. El asesinato de Julio me hizo comprender que ningún sueño, que ninguna utopía debe fundarse en la eliminación del pensamiento del otro, menos aún en quitarle la vida a otro. Y sepan que todas la revoluciones, que todos los “revolucionarios” son autoritarios, tratan de eliminar al otro, de perseguir al distinto, de acallar al enemigo, al que piensa diferente. Poco a poco fui aprendiendo estas cosas y dejé esas ideas de la revolución, para convertirme en un demócrata, en alguien que respeta a los demás, que cree en la libertad de pensamiento, en la libertad de prensa, que aboga por los derechos humanos y no por el encarcelamiento de los que no están con el poder. Buena parte de todo esto lo aprendí en el exilio, diversificando mis lecturas y asimilando el dolor de la muerte de mi hermano y por el recuerdo de haber estado en la cárcel cuanto tú Gabriela naciste y no pude oír tu primer llanto. Chicos, no albergo odio por los que asesinaron a mi hermano, el odio solo enturbia la vida y achica al ser humano. Pero, tengo memoria de la dictadura y no quisiera que existan otras dictaduras.

Al traer los recuerdos a mi mente y mirar la realidad del país, me doy cuenta que avanzamos, paso a paso, a una situación en la cual no se respeta la vida del otro, no se admite que se piense  de manera diferente, siento que la libertad de prensa se va achicando, así como también la libertad de expresión. Los autodenominados “revolucionarios” no desean la democracia, no se apegan a ella, al contrario, la hunden. La democracia implica cumplir la Ley, desde la Constitución hasta las demás leyes, en lo cotidiano implica respetar el rojo del semáforo, si quieren ser consecuentes con los valores que hemos aprendido en la vida, aprendan a respetar las leyes, sólo de ese modo se avanza a una vida civilizada, de contacto entre gente que valora la democracia. Si en frente de ustedes encuentran gobernantes que no cumplen la ley, que violan la Constitución, tengan la certeza que no están frente a sujetos respetuosos de la democracia, sino que están frente a gente autoritaria que, con seguridad, puede ir más lejos y llevarnos a una dictadura. La única dictadura que se debe acatar es la del cumplimiento de la ley.

Chicos, la vida da vueltas, la historia es así, al inicio de los 70 y de los 80, los temas que movilizaban nuestra existencia era la vigencia de los derechos humanos, la libertad de prensa, la libertad de expresión la liberación de los presos políticos, el retorno de los exiliados políticos, en suma, deseábamos democracia. Paradójicamente, cuatro décadas después, éstos son los temas por los cuales nos movilizamos, es que queremos que ustedes vivan en un país con democracia. Chicos, les doy un abrazo.

 

@RubenAguilar

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Comentarios

  1. rogeliopadilla

    ES UNA CARTA BIEN INTENCIONADA, DE UN DEMOCRATA QUE NO SE HA DADO CUENTA QUE LA DEMOCRACIA NO CONLLEVA IGUALDAD NI MUCHO MENOS LA INTENCION DE OBTENERLA, PREMISA FUNDAMENTAL DE UNA DEMOCRACIA…EN LUGAR DE ELLO HEMOS VISTO NEOLIBERALISMO INSERTADO EN LAS DEMOCRACIAS, CORROMPIENDOLAS DE RAIZ, AMEN DE GOBERNANTES QUE NO SOLO HAN SIDO CORRUPTOS SINO HAN HECHO TODO LO QUE HAN PODIDO PARA QUE PERPETUAR EL MODELO POLITICO, SOCIAL Y ECONOMICO….TU MISMO RUBEN, MENTISTE TANTAS VECES PORQUE CREIAS EN UN MONIGOTE DE PRESIDENTE MENTIROSO Y LOCUAZ QUE SE ARRELLANÓ EN LA SILLA PRESIDENCIAL Y NO LOGRO NADA….EN FIN…