Huérfanos del narco

Escrito dos años antes de que le quitaran la vida en el mejor momento de su carrera, el libro habla de la historia de las familias, las madres, las viudas y los hijos de los desaparecidos y asesinados en la terrible y absurda guerra contra el narcotráfico y entre los narcotraficantes.

Huérfanos del narco

Los olvidados de la guerra del narcotráfico

Javier Valdez Cárdenas

Editorial Aguilar

México, 2015

pp. 252

 El 15 de mayo de 2017, el periodista Javier Valdez Cárdenas fue asesinado en su natal Culiacán, tenía 50 años. En este libro, escrito dos años antes de que le quitaran la vida en el mejor momento de su carrera, ofrece diez relatos y un epílogo. Hablan de la historia de las familias, las madres, las viudas y los hijos de los desaparecidos y asesinados en la terrible y absurda guerra contra el narcotráfico y entre los narcotraficantes.

En este texto, el autor indaga en las consecuencias devastadoras que tienen en la vida de las familias la desaparición o asesinato del hijo, del marido o del padre. Son historias que ocurren en Sinaloa, Nuevo León, Michoacán y Guerrero. Las madres, las esposas y los hijos de pronto se ven en la absoluta soledad presas de la desesperación y de no entender lo que ha pasado. Su vida cambia para siempre.

Es común, cuando empiezan a indagar lo que pasó, descubrir que las autoridades están involucradas con los narcotraficantes. En algunos municipios es claro que la policía está al servicio del crimen organizado, pero también el personal del Ministerio Público. Los padres, las esposas y los hijos descubren pronto que las autoridades no están nunca dispuestas a investigar la desaparición o el asesinato de su ser querido.

Al dolor de la pérdida ahora se añade la indignación al darse cuenta de cómo funciona el poder y la autoridad. La sensación de impotencia y la certeza de que contra la mafia no se puede hacer nada. La actitud de la autoridad siempre es la misma; no le busquen, déjenlo cómo está, no se metan en problemas. La ayuda y la comprensión de lo que viven siempre viene de organizaciones de la sociedad civil integradas por otros ciudadanos que antes han vivido lo mismo.

La mirada del autor no es común. Siempre se deja del lado los efectos trágicos de la desaparición y el asesinato. Nadie recoge el reclamo, el dolor de quienes sufren la pérdida del ser querido. Las autoridades de todos los niveles del gobierno se mantienen insensibles y en los hechos no actúan. De vez en vez hacen declaraciones huecas que no reflejan una real voluntad de atender a las víctimas.

El autor dice en el Prólogo: “Me gustaría que estas páginas sirvieran para detenernos un poco en la queja, el grito, la vociferación y la violencia, y pensáramos que más allá de todo el dolor por las víctimas, dolor atroz e inmerecido, hay niños que no reclaman nada, no gritan ni lanzan improperios, sonríen con su corazón en lo más hondo de la desesperación y la fractura, niños en silencio que solo soportan, sin saber por qué ellos, las secuelas de los tiroteos, los levantamientos, los secuestros, la impunidad y los asesinatos”.

A Javier Valdez Cárdenas le preguntan en una entrevista si tenía miedo de escribir sobre temas relacionados con la violencia y el narcotráfico a la que responde: “Sí lo tengo, pero soy periodista y seguiré escribiendo porque no hacerlo sería una forma de morir”. Ahora está muerto. Indigna y desespera que un periodista por su trabajo sea asesinado.  

 

Javier Valdez Cárdenas.  Nace el 14 de abril de 1967 en Culiacán, Sinaloa. Licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma de Sinaloa. A principios de los noventa se inicia como reportero del Canal 3 de su ciudad natal. Obtiene el Premio Sinaloa de Periodismo por sus trabajos en la sección cultural del noticiero.

Ingresa al periódico Noroeste y a partir de 1998 se desempeña como corresponsal de La Jornada. Es reportero fundador del semanario Ríodoce especializado en cobertura del narcotráfico. Crónicas suyas se han publicado en Proceso, Gatopardo y Emeequis.

En 2011, el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), con sede en Nueva York, le otorga el Premio Internacional a la Libertad de Prensa, “por su valiente cobertura del narco y ponerles nombre y rostro a las víctimas”. Ese mismo año la Universidad de Columbia entrega a Ríodoce el Premio María Moors Cabot.

La revista Quién en el 2012, lo incluye entre “Los 50 Personajes que Mueven a México”. Colabora en el blog Nuestra Aparente Rendición, que dirige Lolita Bosch. En noviembre de 2013, Valdez y  el equipo de Ríodoce reciben el premio PEN Club a la excelencia editorial.

El 15 de mayo de 2017 es asesinado en la colonia Jorge Almada cuando se dirige a las oficinas del semanario Ríodoce.  

Obras: De azoteas y olvidos: crónicas del asfalto (2006); Miss Narco: belleza, poder y violencia: historias reales de mujeres en el narcotráfico mexicano ( 2007); Malayerba (2010); Los morros del narco: historias reales de niños y jóvenes en el narcotráfico mexicano (2011); Levantones: historias reales de desaparecidos y víctimas del narco (2012); Con una granada en la boca: heridas de la guerra del narcotráfico en México (2014); Huérfanos del narco: los olvidados de la guerra del narcotráfico (2015); Narcoperiodismo: La prensa en medio del crimen y la denuncia (2016).

 

@RubenAguilar

Close
Comentarios