La NRA y las armas en Estados Unidos

A pesar de que seis de cada diez ciudadanos están a favor de que se endurezcan las leyes de posesión de armas, los congresistas no actúan por miedo a la reacción de la NRA y de electores que piensan que cualquier restricción atenta contra sus derechos.

Estados Unidos tiene cerca de 350 millones de habitantes, el 5% de la población mundial, y posee más del 40% de todas las armas que existen en poder de los civiles. En manos de los estadounidenses hay un poco más de 300 millones de armas, casi una por persona.

La segunda enmienda de su Constitución consagra el derecho a poseer armas. Eso nadie lo discute. Para un sector importante de la sociedad estadounidense el tema está relacionado con su identidad nacional.

Ese es un sentimiento que promueve y explota la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés). A su discurso se añade la repetida afirmación “de que no son las ramas las que matan sino la gente”.

La NRA se funda en 1871 y en la actualidad tiene a cinco millones de socios y es reconocida como uno de los lobbies más poderosos en el Congreso estadounidense.

En el lobbie del Congreso no invierte grandes cantidades, pero tiene una política de apoyo a campañas de políticos republicanos. A la de Trump aportó 30 millones de dólares.

Entre 1966 y 2012, el 31 % de las matanzas que tuvieron lugar en el mundo se dieron en Estados Unidos, según un estudio de la Universidad de Alabama que contempló 171 países.

En el vecino del Norte las matanzas colectivas han pasado a ser parte de su realidad cotidiana. La sociedad cuando sucede no expresa un reclamo generalizado a favor de la prohibición de las armas o del endurecimiento de las leyes que regulan su posesión.

Siempre después de las matanzas, en lugar de disminuir, crece la compra de armas como reacción defensiva ante la posibilidad de cambios a la ley que puedan dificultar su compra.

A pesar de que seis de cada diez ciudadanos están a favor de que se endurezcan las leyes de posesión, los congresistas no actúan por miedo a la reacción de la NRA y de electores que piensan que cualquier restricción atenta contra sus derechos.

Después de la matanza de la escuela de Florida, la reacción de los estudiantes ha obligado a ciertos sectores de la empresa a cambiar sus políticas de apoyo a la NRA y poner nuevas reglas a la venta de armas.

La NRA ha reaccionado a estas medidas restrictivas, aunque muy menores, con fuerza porque se considera no solo defensora del derecho a poseer armas sino guardián de las libertades constitucionales y de la excepcionalidad de América.

@RubenAguilar  

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