Paulina (La patota)

Paulina es una joven abogada que quiere hacer su vida y elegir por sí misma, a contrapelo de lo que piense su padre. Deja los estudios de posgrado y se va a dar clases a una secundaria en una zona marginada, donde es víctima de una violación tumultuaria. Decide no denunciar y tener al hijo producto de la violación.

Paulina (La patota)

Producción: Argentina-Francia-Brasil, 2015

Dirección: Santiago Mitre

Guion: Mariano Llinás, Santiago Mitre (Historia: Eduardo Borrás)

Fotografía: Gustavo Biazzi

Música: Nicolás Varchausky

Con: Dolores Fonzi, Oscar Martínez, Esteban Lamothe, Cristian Salguero, Verónica Llinás, Laura López Moyano

Sinopsis: Paulina (Dolores Fonzi) es una joven abogada con un gran porvenir. Decide dejar sus estudios de doctorado y empezar a trabajar con sectores populares en el campo, para concientizarlos de su situación. Su padre, un juez, trata de convencerla de que no haga eso. Ella le ofrece sus razones. Quiere hacer su propia vida y elegir por sí misma.

Al llegar a la comunidad inicia su trabajo dando clases en una escuela secundaria. A la semana de estar en la comunidad es violada por un grupo de sus propios estudiantes y un obrero de un aserradero que actúa como su líder. Después de la traumática violación quiere hacer las cosas a su manera. El padre la apoya. Le pide que presente una denuncia, pero no lo hace. Poco después se entera que está esperando un bebé. El padre le pide que aborte, pero ella se niega. Ha decidido tener el hijo. El padre no entiende la actitud de su hija.

Comentario: Paulina está convencida de la injusticia estructural del sistema. Se propone luchar contra ésta en la medida de sus posibilidades. Por eso opta por irse a trabajar entre los pobres. El jesuita Juan Luis Orozco y yo, vimos juntos la película, tratamos de comprender la actitud de ella con relación a la violación y a tener el hijo, desde una lectura teológica.

Pensamos que el director se propone hacer ver que la brutal agresión que ella sufre es producto de la violencia estructural. Sus violadores actúan en esa lógica y de alguna manera no son responsables de sus actos. Están embrutecidos por el sistema en el que viven. Ella asume una actitud semejante a la de Jesús cuando dice “perdónalos Padre, porque no saben lo que hacen”. El niño que espera, producto de esa violencia, es inocente y por lo mismo merece vivir.

 

@RubenAguilar

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