Las encuestas vistas desde las campañas

El resultado de las encuestas que publican los medios o las empresas que las realizan, se quiera o no siempre tienen un impacto en el ánimo de cinco grupos de personas: el candidato y su equipo; sus simpatizantes cercanos; los medios y los analistas; los electores del círculo rojo, y en mucho menor medida los electores del círculo verde.

En 1994, en la campaña de Cuauhtémoc Cárdenas por la presidencia de la República, elección que ganó Ernesto Zedillo, fui responsable del equipo de comunicación en el que también participaban Andrea Dabrowski y Fritz Glockner. El coordinador general era Jesús Ortega. En ese entonces la actitud de los integrantes del equipo de campaña era rechazar el resultado de las encuestas a las que calificábamos de “cuchareadas”.

Los resultados de elección fueron muy semejantes o iguales a lo que señalaban las encuestas. En ese entonces tomé la decisión de que nunca más descalificaría lo que decían las encuestas. Podía preguntarme sobre su metodología, sobre la calidad del levantamiento e incluso considerar si había intención política, pero de entrada no las iba a rechazar. Hacerlo era autoengañarse. Cerrarse a la realidad.

En todos los equipos de campaña se contratan encuestas, las que se consideran son las más serias y consistentes para tener una idea clara de lo que está pasando con la intención de voto del candidato y a partir de esa información tomar decisiones. Algunos equipos de campaña contratan a más de una encuesta, para en el cruce de la información que arrojan tener una visión más precisa.

El resultado de las encuestas que publican los medios o las empresas que las realizan, se quiera o no, siempre tienen un impacto en el ánimo de cinco grupos de personas: el candidato y su equipo; sus simpatizantes cercanos; los medios y los analistas; los electores del círculo rojo, y en mucho menor medida los electores del círculo verde.

Cada mes en esta campaña se han publicado una decena de encuestas. Los resultados entre unas y otras son muy dispares y en algunos casos abismales. En los candidatos y equipos de campaña puede haber la actitud de descalificar, sin más, las encuestas que no les favorecen y alabar a las que sí lo hacen. Ninguna de estas actitudes es válida.

Todas las encuestas que se publican se deben analizar, para hacerse un juicio sobre ellas. El candidato y su equipo siempre deben reaccionar con la cabeza fría. No hay que dejarse impresionar. Lo que debe hacerse es confrontar los datos con la propia. Y desde ahí valorar los resultados.

La encuesta propia, encargada a una empresa seria, debe ser el criterio para valorar el resultado de todas las otras encuestas. Por eso se debe ser muy riguroso con la metodología de la propia. Y eso exige ser muy cuidadoso al momento de elegir a quien la hace. Es a partir de esa encuesta que se toman las decisiones estratégicas.

¿Qué tanto influyen en el círculo verde los resultados de las encuestas que se publican? Desde mi experiencia poco o nada a pesar de que éstos tengan una gran difusión en las redes y en los medios. Tienden a tener más influencia en los militantes y simpatizantes y también en los distintos sectores que integran el círculo rojo.

 

@RubenAguilar  

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