La presa

La presencia de un piloto estadounidense negro que cae en una isla de Japón provoca sorpresa a un grupo de nativos de una pequeña aldea. Primero sienten miedo y luego solo el asombro de lo diferente. De lo que no es como yo. El prisionero cambia sus vidas.

La presa 

Kenzaburo Oé

Editorial Anagrama

Barcelona, 2000

pp. 120

En 1945, en la guerra del Pacífico, un avión de Estados Unidos cae en una isla de Japón. Los hombres de una pequeña aldea, que se dedican a la caza, salen en busca de los tripulantes. Encuentran que dos han muerto, pero uno que se arrojó en paracaídas sobrevive. Es un piloto estadounidense negro. El prisionero, la presa, causa sensación en la población, pero sobre todo entre los niños.

El prisionero es colocado en la parte baja del almacén comunal donde vive un cazador de comadrejas, liebres y zorras, con sus dos hijos todavía niños. El mayor es el responsable de llevarle la comida y también de retirar los excrementos. Al principio la tarea la hace solo, pero después le ayuda su hermano y su amigo Morro de Liebre.

El cazador, por encargo de la comunidad, va a la ciudad para avisar a las autoridades que tiene al prisionero. Éstas le dicen que van a dar aviso a sus superiores y que por lo pronto se queden con el prisionero. Pasan los días y la comunidad, sobre todo los niños, ven que el negro es una persona como ellos y no un animal como lo asumen en un principio.

Un día, los niños-carceleros, deciden quitar la trampa que el prisionero lleva en el pie y lo sacan a pasear a la plaza. Sus padres lo aceptan. Establecen una relación personal con él. El preso arregla cosas y juega con los niños. Van a bañarse juntos. Un día el mensajero de la ciudad llega y les dice que deben trasladar al piloto a la ciudad.

El prisionero presiente que algo malo va a pasar y reacciona de manera violenta. Al niño que lo ha cuidado lo toma de rehén y con él se encierra en la celda. Los hombres de manera violenta entran al lugar y el padre del niño con un golpe mata al aviador. Luego, según su tradición, lo incineran.

La novela está contada por un adulto que recuerda su experiencia de la niñez. Narra la impresión que a él y sus compañeros les causa el prisionero negro. Primero es el miedo a lo desconocido y después sólo el asombro de lo diferente. De lo que no es como yo. La presencia del prisionero cambia sus vidas. Frente a la cotidianidad él y sus compañeros se enfrentan a algo distinto e interesante todos los días.

Los hechos ocurren en una aldea y un paisaje alejados de la vida urbana y del impacto de la modernidad. Los habitantes de la comunidad son pobres, pero están rodeados de una naturaleza bella y poderosa. Los cazadores y sus familias son sencillos y sin cultura, pero viven en armonía con el mundo que los rodea. Lo saben sentir, oler y escuchar.

El lenguaje de Oé es lírico y elegante. Describe con exactitud los olores, los colores, la lluvia, el viento y los sentimientos de los pobladores de la aldea, de los niños que se enfrentan a lo desconocido. La narración está llena de detalles y es precisa. Son siempre frases exactas que requieren un gran trabajo.

Justo Navarro en el Prólogo afirma que la novela “es la historia de un rechazo: rechazo al mundo de la ciudad, el mundo de las autoridades, el mundo de la guerra. Esto obsesiona a Kenzaburo Oé: la negación de un mundo inhabitable, el mundo que acabó en Hiroshima y el mundo que empezó en Hiroshima. Oé quiere inventar una verdad, un universo donde podría sobrevivir lo sagrado, donde no llegan las noticias del exterior”.

Y añade que “el narrador vive en la envidia del pasado en un mundo digno de compasión. El pasado es irredimible, vislumbre de un tesoro del que es imposible apoderarse. Porque la literatura no nombra lo sagrado, sino la ausencia irreparable del sagrado, herida incurable, vacío que no se puede llenar”.

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En 1994, Kenzaburo Oé obtuvo el Premio Novel de Literatura. Y en 1957 con La presa ganó el Premio Akutagawa que tiene gran reconocimiento en su país. Nagisa Oshima llevó esta obra al cine.

Versión original: Shiiku, 1957. Traducción del japonés al español 8940ña﷽﷽﷽﷽Oal español y pera ves03 por la Editoriual s de Krause. abrr d,  los recursos federales. de Yoonah Kim, con la colaboración de Joaquín Jordá. La primera versión en español se publica en 2003 por Editorial Quinteto.

 

@RubenAguilar

 

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