Una mujer fantástica

La película presenta el drama personal de Marina, una mujer transexual que es la primera sospechosa tras la muerte de su pareja a causa de su condición de género. El director hace una crítica bien estructurada de los prejuicios de la sociedad con quienes son diferentes.

Una mujer fantástica  

Producción: Chile, 2017

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dirección: Sebastián Leilo

Guión: Sebastián Leilo y Gonzalo Maza

Fotografía: Benjamín Echazarreta

Música: Mathew Herbert

Con: Daniela Vega, Francisco Reyes, Luis Gnecco, Aline Küppenheim, Amparo Noguera, Alejandro Goic, Antonia Zegers …

Sinopsis: Marina (Daniela Vega) es una joven que trabaja como cantante y camarera. Es pareja de Orlando (Francisco Reyes) 20 años mayor. Celebran el cumpleaños de ella en un restaurante y luego se van al departamento de él. En la madrugada éste se siente mal. Ella lo lleva a un hospital y poco después muere por un aneurisma cerebral.

Marina llama a Gabriel (Luis Gnecco), hermano de Orlando, y le explica la situación. Se presenta en el hospital y ella se retira. La policía la busca y detiene. Él habla con la policía y aboga por su inocencia. Su condición de mujer transexual la hace sospechosa de la muerte de Orlando.

Sonia (Aline Küppenheim), la exmujer de Orlando se contacta con Marina, para que le devuelva el carro de éste. Al verla le expresa sus sentimientos transfóbicos y le pide nunca más volverla a ver. Bruno (Nicolás Saavedra), hijo de Orlando, se presenta en el departamento de su padre, para sacar a Marina. Ella le pide unos días, para abandonar el lugar. Se traslada a casa de sus amigos Wanda y Gastón.

La detective Andrea (Amparo Noguera), del área de crímenes sexuales, cita a Marina, para que se presente a la policía. No lo hace y se le amenaza con ser llevada a la cárcel por desacato. En la policía se le es fotografiada desnuda, para ver que no hay golpes y así probar que no hubo un altercado con su pareja la noche de su muerte.

Ella se presenta en la ceremonia religiosa que se celebra por Orlando. Sonia detiene la ceremonia y exige que se vaya. Gabriel sale de la iglesia, para pedirle disculpas. Bruno y unos amigos la suben con violencia a un carro, la golpean y amenazan, para después tirarla en un callejón. Sola y asustada se mete en un bar y tiene relaciones con un hombre.

Marina ve en el periódico el lugar del entierro de Orlando. En el cementerio se enfrenta a la familia de éste. A pesar de todo consigue ver su cuerpo, despedirse de él, antes de su cremación.

Su maestro de canto (Sergio Hernández), siempre cercano y solidario con ella, le dice, para ayudarla a que salga de su crisis emocional, que él no es su analista sino su profesor. Ella, en la última escena, da un concierto de ópera ante un auditorio lleno.

Comentario: Marina lucha por que se le respete como ser humano y mujer. Busca se le trate como cualquier otra persona en independencia de su condición de transexual. En esa batalla, llena de dificultades, se enfrenta a los prejuicios de la sociedad y de las autoridades.

El director presenta el drama personal de Marina y hace una crítica bien estructurada de los prejuicios de la sociedad con quienes son diferentes, para el caso un transexual. Ella no asume una actitud de víctima, sino que de manera consciente lucha y se enfrenta a quienes no la aceptan y reconocen en su propia condición. La película tiene muchos matices emocionales y también sociales.

El director dice que la película no nació del personaje de Daniela Vega, que es transexual, sino de la idea de “¿qué pasa si la persona que tú amas se muere en esos brazos, y esos brazos resultan ser el peor sitio para que tu pareja muera porque por alguna otra razón tú eres la indeseada? Esa pregunta fue el motor, y en la escritura dimos vueltas hasta que llegamos a la mujer transexual”.

Y añade se trataba de “poner de protagonista a alguien a quien la sociedad le dice que no merece una película y filmarlo como si fuera Jeanne Moreau …” y continúa “al decidir la transexualidad de la protagonista, yo, que vivía en Berlín, investigué en Chile cómo era su día a día. Dos personas distintas nos dijeron de Daniela, literalmente, que era fantástica. Tras la primera charla, yo salí transformado. Me voló la cabeza. Supe que no haría el filme sin una actriz transexual, y que Daniela sería nuestra asesora. Nos hicimos amigos por Skype. Poco a poco su presencia fue calando el guión. A mitad de la escritura sentí el segundo clac: Daniela era Marina. Ella además trajo una pregunta: ¿qué es una mujer?”.

La película está muy bien construida. La actuación de Daniela

Vega es muy buena. Me impactó y me dijo mucho. Me planteó también la necesidad de entender mejor, con mayor sensibilidad y cercanía, la realidad de todas y todos los diferentes, para el caso las y los transexuales, en una sociedad llena de miedos y prejuicios.

Premios: En los Oscar 2018, mejor película extranjera; Festival de Berlín 2017, Oso de Plata al mejor guión; Premios Goya 2018, mejor película Iberoamericana; Premio Independent Spirit; Premio Fénix.

 

@RubenAguilar

 

 

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