La comunicación de Bolsonaro

Bolsonaro es un ejemplo más de un político que siempre ha vivido del sistema, pero se presenta como enemigo jurado del establishment y como “restaurador” de los “valores tradicionales” que han sido abandonadas y pisoteados por los gobernantes en turno.

Las encuestas dicen que en la segunda vuelta, el próximo 28 de octubre, gana la elección presidencial de Brasil el exmilitar fascista Jair Bolsonaro. Hay distintos esfuerzos para explicar cómo este personaje, que había sido diputado por más de 20 años y nunca había destacado, de pronto se vuelve líder de las preferencias electorales de su país.

Su manera de comunicarse es una de las líneas de explicación. Articula un discurso que quiere oír una sociedad harta de la corrupción de los políticos de todos los partidos, en particular del PT, y también inconforme ante la caída de sus condiciones de vida y lo que considera nulos resultados del gobierno. Su discurso se caracteriza por:

1) Dice lo que ningún otro político se atreve a decir. Elogia, por ejemplo, al gobierno de la dictadura que de 1964 a 1985 gobernó Brasil;

2) Se mantiene al margen del discurso políticamente correcto. De manera constante ataca a los gays y lesbianas;

3) Provoca escándalos con sus declaraciones, para siempre estar presente en los medios. Anuncia, por ejemplo, sin tener ninguna evidencia, que en las elecciones habrá fraude;

4) Se confronta permanentemente con los medios a los que acusa de mentirosos y de alterar los hechos;

5) Hace un uso intensivo de las redes sociales, para hablar directamente con sus electores;

6) Trata de manera especial a los medios canales que simpatizan con él y su proyecto;

7) La familia, sobre todo sus hijos, están muy presentes en la campaña y éstos hacen declaraciones en el tenor de su padre.

La estrategia de comunicación de Bolsonaro y, también su manera de operarla, es semejante a la de otros candidatos y gobernantes sin importar sean de derecha o izquierda. Los une un esquema que se caracteriza por seis elementos:

1) Todos los días marcar la agenda de lo que se discute en los medios a través del escándalo;

2) Solo dirigirse a la base que ya se tiene y decir lo que ella quiere oír;

3) Dar nota mediante la exageración o incluso la mentira sin medir las consecuencias de sus dichos;

4) Confrontarse con los medios a los que se acusa de enemigos y mentirosos;

5) Siempre responsabilizar a alguien de todos los males y a éstos convertirlos en sus enemigos;

6) Ser ambiguo en torno los proyectos y compromisos. Siempre se plantean de manera muy general.

Bolsonaro es un ejemplo más, ahora hay muchos, de un político que siempre han sido del sistema, ha vivido de él, pero se presenta como enemigo jurado del establishment y como “restaurador” de los “valores tradicionales” que han sido abandonadas y pisoteados por los gobernantes en turno. Este discurso, como ya se dijo, es utilizado por políticos de izquierda y de derecha. El que las elecciones las gane unos u otros depende de la condición del país.

 

@RubenAguilar

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