Cruces y deportaciones

En la visión del presidente Trump, México debería impedir, a toda costa, que los centroamericanos entren a territorio mexicano. Así no ingresarían a los Estados Unidos. Su único argumento es que México es la frontera con su país y obligado a impedir que los centroamericanos ingresen a Estados Unidos.

El número de los centroamericanos que cada año cruzan por México en viaje hacia Estados Unidos, ha variado de manera considerable en los 15 últimos años. La fluctuación tiene que ver con condiciones internas de los países Centroamericanos y con los cambios de la política migratoria en Estados Unidos.

De acuerdo a un estudio de El Colegio de la Frontera Norte, cruzaron por el país en 2000, 228 mil; en 2001, 200 mil; en 2002, 193 mil; en 2003, 205 mil; en 2004, 315 mil; en 2005, 418 mil; en 2006, 303 mil; en 2007, 199 mil; en 2008, 159 mil; en 2009, 135 mil; en 2010, 115 mil; en 2011, 126 mil; en 2012, 206 mil; en 2013, 261 mil, en 2014, 392 mil y en 2015, 377 mil.

En 2016, 2017 y 2018, de acuerdo a otras estadísticas, el número de los centroamericanos que atraviesan el país en su intento de llegar a Estados Unidos, no quieren quedarse en México, se ha mantenido entre 350 mil y 400 mil al año. Y en el corto plazo no hay nada que diga que eso puede cambiar.

Lo que sí puede cambiar, en los hechos así ha ocurrido, es la política de deportación implementada por México, presionado por el gobierno de los presidentes Obama y Trump. Nuestro país nunca antes en la historia había repatriado a tantos centroamericanos.

Según El Colegio de la Frontera Norte, los números son: en 2011, 55 mil (30 mil guatemaltecos, 17 mil hondureños y 8 mil salvadoreños); en 2012, 74 mil (35 mil guatemaltecos, 27 mil hondureños y 12 mil salvadoreños); en 2013, 66 mil (23 mil guatemaltecos, 29 mil hondureños y 14 mil salvadoreños); en 2014, 91 mil (36 mil guatemaltecos, 37 mil hondureños y 18 mil salvadoreños) y en 2015, 132 mil (59 mil guatemaltecos, 46 mil hondureños y 27 mil salvadoreños).

La cantidad de deportados en 2016, 2017 y 2018, de acuerdo a otras estadísticas, se asemeja a los números de 2015. En los últimos seis años, México ha deportado al doble de los centroamericanos que Estados Unidos. Ahora, el gobierno del vecino del Norte presiona para que las autoridades mexicanas eleven las deportaciones.

En la visión del presidente Trump, México debería impedir, a toda costa, que los centroamericanos entren a territorio mexicano. Así no ingresarían a los Estados Unidos. Su único argumento es que México es la frontera con su país y obligado a impedir que los centroamericanos ingresen a Estados Unidos.

De acuerdo a diversas fuentes, en los últimos seis años, a México ingresan diariamente un poco más de mil centroamericanos. Todos quieren llegar a Estados Unidos. Ahora la entrada en caravanas, y no de manera individual o en pequeños grupos, ha visibilizado el problema.

Urge una política integral para resolver el problema. En su diseño y aplicación deben participar Honduras, Guatemala, El Salvador, México y Estados Unidos. No es un tema fácil. Los días pasan y los centroamericanos, a pesar de todo, seguirán entrando a México y a Estados Unidos.

 

@RubenAguilar

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